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Culiacán, Sinaloa. - Hubo promesas que se quedaron en palabras. Administraciones que llegaron y se fueron. Y una petición que durante más de 40 años permaneció pendiente.
Por eso, cuando las máquinas comenzaron a trabajar sobre la calle Maximiliano Gámez, en la colonia Esthela Ortiz de Toledo, para muchas familias fue difícil creer que esta vez sería diferente.
“Hasta que vimos las máquinas ya dijimos: ‘ahora sí’”, manifestó Brianda Soto, vecina del sector, al recordar el momento en que la espera empezó a convertirse en una obra frente a sus hogares.

Después de 40 años, familias de Culiacán estrenan calle pavimentada
Esta semana, esa certeza quedó confirmada con la entrega de dos nuevos tramos de pavimentación, encabezada por la presidenta municipal Ana Miriam Ramos Villarreal, como parte de las obras número 420 y 421 de la actual administración.
En conjunto, los trabajos representan una inversión cercana a los 12 millones de pesos, con 317 metros lineales de pavimentación, en beneficio directo de 167 viviendas y 668 habitantes.
Uno de los tramos tiene una longitud de 206 metros lineales y requirió una inversión de casi 8 millones de pesos; el segundo comprende 111 metros lineales, con una inversión cercana a los 4 millones.
Pero para quienes viven en la zona, las cifras tienen un significado que va mucho más allá de los metros pavimentados.
Significan dejar atrás los días de piedras, tierra y lodo. Representan mejores condiciones para caminar, trasladarse y llegar a casa, especialmente para las personas adultas mayores que durante años tuvieron mayores dificultades para desplazarse por una calle sin pavimento.
Y también significan algo que las familias habían esperado durante generaciones: comprobar que una petición vecinal puede convertirse en una realidad.

Una obra que llegó completa
Las nuevas calles no solo recibieron pavimento. Los trabajos incluyeron infraestructura de agua potable, drenaje y alumbrado público, con lo que la intervención mejora las condiciones de movilidad y también contribuye a contar con un entorno más seguro y funcional.
Durante la entrega, Ramos Villarreal recordó que meses atrás estuvo en el mismo lugar para anunciar el inicio de los trabajos y que entonces encontró familias que dudaban de que la obra pudiera concretarse.
“Hoy estamos aquí para decirles que es un hecho la promesa que se hizo aquel día”, expresó la alcaldesa.
La presidenta municipal señaló que la administración busca que las obras respondan a necesidades que durante años han permanecido pendientes y afirmó que las 421 acciones realizadas representan una forma de atender rezagos con sentido social.
“Ya el gobierno nos hizo justicia, porque eso es lo que estamos haciendo con estas 421 calles: justicia social, con obras con sentido social”, afirmó.

Esthela Ortiz de Toledo avanza calle por calle
Las dos nuevas pavimentaciones se suman a otras intervenciones realizadas en la colonia popular.
Con ellas, la Esthela Ortiz de Toledo acumula nueve obras de pavimentación, con una inversión de 29.11 millones de pesos y 1,006 metros lineales intervenidos.
De las 27 calles que integran el sector, 12 ya cuentan con pavimento, de acuerdo con el levantamiento municipal.
Para Brianda, quien ha visto pasar los años entre calles de tierra y compromisos que no se concretaban, el cambio tiene un valor especial.
“Muchos años atrás venían, también nos decían que iban a pavimentar y eso nunca pasó. Y esta vez sí”, relató.
La vecina destacó además que las familias no tuvieron que aportar recursos para la realización de la obra, algo que permitió que el beneficio llegara directamente a los hogares.

Escuchar también es parte de la obra
La entrega de las calles se convirtió además en un espacio para que habitantes de otras colonias acercaran sus necesidades a las autoridades.
La presidenta municipal estuvo acompañada por titulares de distintas áreas del Ayuntamiento, quienes permanecieron en el lugar para escuchar peticiones, recibir gestiones y canalizar aquellas que pueden atenderse de manera inmediata.
Así, una jornada de pavimentación terminó siendo también un encuentro entre familias y autoridades, donde las necesidades de cada sector encontraron un espacio para ser escuchadas.
Para las familias de la Esthela Ortiz de Toledo, la calle Maximiliano Gámez cuenta ahora una historia diferente.
Durante más de 40 años fue una petición pendiente. Para algunos, incluso dejó de ser una posibilidad.
Hoy, frente a sus casas, el pavimento les recuerda que aquello que durante mucho tiempo parecía lejano también puede llegar.
Después de cuatro décadas, las máquinas se fueron, pero dejaron algo que permanecerá mucho más tiempo: una calle que conecta hogares, facilita caminos y devuelve a las familias la certeza de que sus peticiones también pueden convertirse en obras.













