Así puedes dormir bajo un cielo estrellado en la Sierra Tarahumara… dentro de una burbuja de lujo
Para quienes buscan una escapada distinta, romántica o incluso aventurera, se encuentra una nueva forma de hacer turismo en la Sierra Tarahumara; Burbujas Glamping, hospédate en un domo y disfruta de ls vistas panorámicas que ofrece este destino.


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Dormir bajo un cielo completamente estrellado, rodeado de montañas, bosques y barrancas imponentes, pero sin renunciar a una cama cómoda, ya es posible en la Sierra Tarahumara. El concepto de burbujas glamping se ha convertido en una de las experiencias turísticas más llamativas del norte de México.
Este tipo de hospedaje combina la inmersión total en la naturaleza con comodidades de hotel para que te sientas en casa, atrayendo a viajeros que buscan desconectarse del ritmo urbano sin sacrificar confort. La tendencia ha crecido y la Sierra Tarahumara se posiciona como uno de los escenarios ideales.
La propuesta no solo apuesta por el lujo, sino también por la sustentabilidad y el turismo responsable, generando nuevas oportunidades económicas en la región.
Casa Quemadas, una oferta de hospedaje perfecta para todos
Hoy, en el lugar llamado Casa Quemadas, donde nació el municipio de Guachochi (hoy conocido como Mountain View), gozar de la naturaleza ha llegado a otro nivel. Según el promotor cultural del lugar, Jesús El Chapo López, la oferta turística ha revolucionado con "burbujas glamping".
Dicha atracción consiste en tiendas de campañas que permite disfrutar de la naturaleza con comodidades superiores a las de una tienda de campaña tradicional, permitiendo al visitante desconectarse del exterior.
Casas Quemadas, no es solo un punto de turismo, es más que eso, durante años este sitio jamás perdió su valor ni su conexión con el origen del municipio. Hasta hoy, el sitio busca entrelazar una nueva etapa con el turismo y que cada visitante cree experiencias mientras están contacto con la naturaleza.

Dormir bajo las estrellas y conectar con la naturaleza
Aunque a primera vista parecen estructuras minimalistas, la burbuja glamping te recibe un componente sorpresa de entre los árboles, una estructura que refleja el cielo y los pinos que la rodea. Con gran tamaña se distingue entre una estructura común, como si sólo estuviera ahí esperando a ser explorada.
Llegar a ella es toda una experiencia, un recorrido que te obliga a subir por una escalera de madera, un acceso que, aunque rústico, te eleva ligeramente sobre el terreno y marca la fusión de dos caminos. Adentrarte en ella es como descubrir un paraíso que nunca imaginaste, y cuando cae la noche, lo mejor está por comenzar.
De acuerdo con el promotor turístico, Jesús López, el proyecto nació hace varios años, con la necesidad de mostrar Guachochi desde otra perspectiva. “La idea fue crear un espacio donde la gente pudiera conectar con la naturaleza y con la historia del lugar”, explicó.
El complejo se complementa con cabañas diseñadas de forma distinta, cada una con su propio estilo, diseño y arquitectura, creadas para experiencias únicas según el estilo de viaje que busquen los turistas.

Cabañas de ensueño para elegir
Además de la gran atracción, el sitio también alberga cabañas; entre ellas, Alpina, situada sobre dos enormes rocas; esta funciona como un espacio romántico. “Es un diseño de encanto que logra que las personas se desconecten por completo, ya que sus magias con destellos de luz hacen resplandecer el atardecer”, sostiene El Chapo.
La Unión, otra de las cabañas, tiene capacidad de hasta 26 personas; El Pocito, para seis; además, también se encuentran El Potrero, con vistas desde un balcón y ventanal. Cada una fue adaptada para diferentes gustos, con identidad propia y sobre todo que mantiene su contacto con la naturaleza.
Además, el sitio guarda un espacio de fe; en el corazón del complejo se encuentra la capilla María Madre de Dios, un espacio que añade simbolismo y espiritualidad. Construido completamente de madera, con un estilo rústico. Tiene capacidad para 60 personas, además de un espacio exterior que permite ampliar las celebraciones y ceremonias.
Sin duda, este sitio representa un destino que tiene de todo: naturaleza, experiencias, fe y demás. En este rincón de la Sierra Tarahumara, el visitante no solo visita un sitio, vive una experiencia donde pareciera que el tiempo tiene otro sentido.










