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Culiacán, Sinaloa. - Entre sabores, música, deporte y tradiciones, la tercera edición del Festival del Raspado convirtió a Imala en un punto de encuentro para las familias y visitantes que disfrutaron de una jornada de convivencia en este Pueblo Señorial
Desde temprano, la actividad empezó con una rodada ciclista que partió a las 5:30 de la mañana desde Maralago. Decenas de participantes recorrieron el camino hacia Imala mientras disfrutaban del amanecer, en una experiencia que combinó actividad física y convivencia.

A la par se desarrolló un Rally Deportivo dirigido principalmente a niñas, niños y adolescentes, aunque abierto a personas de todas las edades. Poco a poco, los participantes de la rodada se incorporaron a las dinámicas, generando un ambiente de entusiasmo y participación.
Festival del Raspado reúne a familias y visitantes en Imala
Uno de los espacios más visitados fue el Pabellón del Raspado, donde habitantes y visitantes encontraron una gran variedad de sabores, desde chicle hasta dulce de leche. También se instaló el Pabellón Gastronómico, que permitió a los comerciantes locales compartir platillos y productos representativos de la comunidad.
La celebración sumó además la participación de motociclistas y propietarios de carros clásicos y modificados, quienes realizaron un recorrido desde el Malecón Nuevo hasta Imala para integrarse a las actividades.

Durante la inauguración, la directora de Turismo del Ayuntamiento de Culiacán, Adalay Montoya, destacó que el crecimiento del festival ha sido posible gracias al trabajo coordinado entre dependencias, instituciones, participantes y patrocinadores.
“Es un trabajo en equipo que estuvimos haciendo durante varias semanas, y pues aquí está el resultado”, expresó.
Como parte de esta colaboración, se realizó la rifa de una bicicleta entre quienes participaron en la rodada ciclista, con el apoyo de Nissan Grupo del Rincón.

Reconocen a quienes mantienen viva la comunidad
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el reconocimiento a cinco habitantes de Imala cuya trayectoria y esfuerzo forman parte de la identidad de la comunidad.
Los homenajeados fueron Heriberto González, “Don León”; María Trinidad Moreno, del restaurante María de Los Ángeles; Alfredo Verdugo Beltrán, del restaurante El Imalazo; el pequeño emprendedor Juan Carlos Magallanes Yáñez, dedicado a la venta de pan, y Lucinda Ochoa Ochoa, vendedora de raspados.
La secretaria de Desarrollo Económico, Janet Faviola Tostado Noriega, destacó que sus historias representan distintas formas de trabajo y emprendimiento que contribuyen a mantener activa la economía y las tradiciones de Imala.

“Estos cinco reconocimientos son un ejemplo claro de la gente trabajadora, desde Juan Carlos, que es un niño que todos los días sale a vender pan, hasta don Heriberto, que ya es de mucha tradición con los productos de Don León”, señaló.
Tostado Noriega resaltó que el festival representa mucho más que una celebración gastronómica, pues también fortalece los lazos entre habitantes y visitantes.
“Esto tiene un simbolismo importante para la población de aquí, porque representa unión, representa fuerza, representa esa calidez de lo que ofrece el pueblo más allá de un raspado, más allá de un rico platillo, de disfrutar de un domingo familiar”, expresó.

Una fiesta para todas las edades
La programación continuó con actividades para niñas y niños, entre ellas “Coloreando Imala”, audiocuentos y teatro guiñol, que permitieron a las familias disfrutar de espacios recreativos y culturales.
La música también tuvo un papel importante durante la celebración. La Banda Sinaloense Fracción 134 puso ambiente al festival, seguida por la presentación del DJ Eliuth Guerrero, quien comenzó su participación con música de Banda El Mexicano y rápidamente puso a bailar a los asistentes.
Más tarde, un grupo norteño amenizó la tarde con clásicos del género y complacencias para el público joven. También participaron los creadores de contenido locales La Peli-Azul y El Tigrillo, además del talento musical de Los de la Calle Ancha.

Con esta combinación de gastronomía, deporte, cultura, música y reconocimiento a sus habitantes, Imala mostró una vez más que sus tradiciones pueden convertirse en espacios de encuentro y oportunidades para fortalecer la convivencia y el turismo local.
Para brindar atención a quienes acudieron al festival, la Dirección de Salud instaló un módulo de primeros auxilios, mientras que Cruz Roja participó con una ambulancia y personal paramédico.
El operativo de seguridad contó con la participación de elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, quienes instalaron puntos de auxilio vial en los accesos y realizaron labores de vigilancia en la zona del evento.

Así, entre raspados, música, actividades deportivas y encuentros familiares, la tercera edición del festival dejó a Imala como protagonista de una celebración que reconoce lo que hace especial a su gente y abre sus puertas para compartirlo con quienes llegan a conocerla.





































