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El Pueblo Mágico de El Rosario volvió a convertirse en el epicentro de la fe y la devoción con la celebración del Día de Nuestra Señora del Rosario, una tradición que durante 295 años ha marcado la historia, la identidad y la vida espiritual de este municipio del sur de Sinaloa.
Las calles, plazuelas y emblemáticos callejones del antiguo Real de Minas lucieron abarrotados por miles de creyentes que acudieron para participar en los festejos dedicados a la considerada patrona de los rosarenses y reina de Sinaloa.

Como ocurre cada primer domingo de octubre, la comunidad rosarense abrió sus puertas para recibir a visitantes provenientes de distintos municipios de Sinaloa, así como de otros estados del país, quienes llegaron para agradecer favores recibidos, cumplir promesas o simplemente formar parte de una celebración que se ha mantenido viva por generaciones.
Una jornada marcada por la oración y la esperanza
La festividad comenzó desde los primeros minutos del domingo con las tradicionales Mañanitas dedicadas a la Virgen del Rosario. Artistas de la región se congregaron frente al altar del Santuario de Nuestra Señora del Rosario para entonar cantos en honor a la imagen venerada por miles de fieles.

A lo largo del día se celebraron diversas misas, en las que la principal petición fue por la paz en Sinaloa. También se recibieron peregrinaciones procedentes de distintas comunidades del municipio, integradas por personas que recorrieron varios kilómetros para llegar hasta el santuario y cumplir con su manda.
La llegada constante de peregrinos dio muestra de la profunda devoción que existe hacia la Virgen del Rosario, una tradición que ha sido transmitida de generación en generación y que forma parte esencial del patrimonio cultural y religioso de la región.
Miles acompañan la tradicional romería
La celebración alcanzó su momento más emotivo durante la tarde-noche con la tradicional romería o procesión, en la que miles de fieles acompañaron la imagen de Nuestra Señora del Rosario por las principales calles del municipio.
Durante el recorrido, una lluvia inesperada sorprendió a los asistentes; sin embargo, lejos de dispersar a los creyentes, fortaleció el ambiente de fe y entusiasmo. Bajo el sonido de la música de banda y entre oraciones, la imagen continuó su trayecto acompañada por una multitud que no dejó de manifestar su devoción.

Entre los participantes destacó la presencia de la gobernadora de Sinaloa, Graciela Domínguez Nava, originaria de El Rosario, quien se sumó a esta celebración que cada año reúne a miles de personas y reafirma la importancia de una tradición que, a 295 años de historia, continúa siendo símbolo de identidad, fe y unidad para los rosarenses.

















