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Piaxtla de Abajo, San Ignacio. — De niño, Noel Antonio Quintero Zamora quería bailar. En la escuela primaria veía a sus compañeros ensayar para los festivales y se quedaba observándolos, imaginando que algún día él también estaría entre ellos.

Fue criado por sus abuelos, dos jornaleros agrícolas que vivían de lo que podían obtener en el campo. El dinero apenas alcanzaba para las necesidades de la casa y comprar un vestuario para un bailable era un gasto que no podían asumir.

“Yo nací en Piaxtla de Abajo, vengo de familia muy humilde, ciertamente la vida ha sido dura en el sentido económico, aún me recuerdo descalzo vendiendo pan por las calles”, mencionó.

Dijo que cuando cursaba quinto año de primaria, una de sus maestras preparaba un cuadro de danza para presentarlo el 20 de noviembre. Noel quería participar.

“Yo por más que quería, veía a mis compañeros participando, ensayando, pues yo le decía a la maestra: ‘¿Sabe qué, maestra? Yo también voy a participar’”.

Había que conseguir el vestuario. La maestra le preguntó si ya había hablado con sus abuelos. “Yo le decía a mi abuelita, pero la respuesta era ya conocida. “Me decía: ‘No, porque no tengo dinero’”.

“Mi abuelo sembraba frijol, maíz. Ahí tu abuelo sembró, ve y vende un litro de maíz para que saques copias, y me quedaba viendo cómo mis compañeros ensayaban, a veces la maestra me involucraba, pero nunca salía en los bailables”, expresó.

A pesar de aquello, la danza ya había despertado algo en él.

Noel Antonio Quintero Zamora: de niño soñador a maestro de danza

Ese gusto permaneció durante la secundaria y la preparatoria, relata, participó una vez en un número de danza, pero las limitaciones económicas seguían presentes.

Lo que Noel todavía no sabía era que aquello que de niño solamente podía mirar terminaría convirtiéndose en su profesión.

Al crecer, Noel salió de Piaxtla en busca de su futuro. Estudiaba y trabajaba al mismo tiempo en los empaques de hortalizas de Ceuta, limpiando tomate y chile.

“Pedía permiso a los maestros para faltar los días viernes, ya trabajaba sábado, domingo, para poder solventar mis gastos de la escuela”, señala.

Pero un día, una tía lo invitó a Culiacán para ayudarle con la limpieza y aceptó, por lo que su abuelito incluso terminó entregándole el dinero que le había dado para ponerle techo al baño porque no tenía.

“Todo ese dinero que era poco, me lo terminó regresando, y lo perdí, eso me dolió demasiado, un dinero que hacía falta, teniendo tantas carencias.

Estando en la limpieza, encontró varios artículos que se utilizan para tomar cursos de belleza, y su tía le propuso utilizar lo que ella pensaba desechar para estudiar y aunque al principio no le pareció la idea, estudió por seis meses.

La danza acompañó a Noel desde niño y, aunque durante años las limitaciones económicas le impidieron participar plenamente, con el tiempo aquello que observaba desde lejos terminó convirtiéndose en su profesión.
La danza acompañó a Noel desde niño y, aunque durante años las limitaciones económicas le impidieron participar plenamente, con el tiempo aquello que observaba desde lejos terminó convirtiéndose en su profesión.

La trayectoria de Noel Antonio Quintero en la danza contemporánea

Noel llegó a una galería de arte de Difocur, hoy Instituto Sinaloense de Cultura.

Se asomó por una ventana y vio a un grupo preparándose para ingresar a la primera generación de la licenciatura en danza contemporánea.

“Sale el maestro Javier Basurto, se asoma a la ventana y me saluda y me pregunta que cómo estoy, entonces me hizo la invitación para pertenecer al grupo y dije: ‘Pues esto es lo que me gusta’”.

Regresó al día siguiente.

La primera clase fue difícil. “Tomé la primera clase, me costó mucho, no tenía mi cuerpo adaptado para la danza contemporánea, menos para una clase de ballet”.

De las clases a los escenarios

Noel ingresó a la licenciatura y comenzó una formación que lo llevaría mucho más lejos de lo que alguna vez imaginó.

Estudió danza contemporánea, folclor, música y anatomía. En segundo año recibió la invitación para integrarse a la Compañía Danza Joven de Sinaloa por tres años, con la que recorrió varios lugares de Sinaloa y participó en el Festival José Limón.

También tuvo la oportunidad de trabajar con coreógrafos reconocidos a nivel internacional, como Carmen Peña, Marco Antonio Silva, entre otros.

“Formamos una pequeña compañía que llamamos Vértice, aplicamos para una beca del Fonca en el 2010, la ganamos y nos fuimos a bailar hasta Colombia”.

Y entre todo lo que consiguió durante ese camino hay un dato que guarda con especial orgullo. “Mi título de la licenciatura es el folio 001, es el primer título expedido de la licenciatura”.

Mientras avanzaba en la danza, Noel comenzó a pensar en el futuro.

“Yo voy a crecer algún día y no todo el tiempo voy a estar bailando, entonces tengo que analizar la situación, presenté el examen para maestro y lo pasé”.

Una mirada por la ventana cambió el rumbo de Noel: en Difocur encontró la oportunidad de integrarse a la primera generación de la licenciatura en danza contemporánea y comenzar su formación profesional.
Una mirada por la ventana cambió el rumbo de Noel: en Difocur encontró la oportunidad de integrarse a la primera generación de la licenciatura en danza contemporánea y comenzar su formación profesional.

Impacto de Noel Antonio Quintero en la educación artística en San Ignacio

Hoy, Noel trabaja como maestro en distintos niveles educativos. Imparte educación artística en primaria, artes en secundaria y educación socioemocional artística en Cobaes 50 San Ignacio.

“Ahí tengo un grupo de danza folclórica, el cual año con año les monto un repertorio, con los que he participado en concursos y presentado repertorios de diferentes estados, hemos ganado los primeros lugares a nivel zona, y a nivel estatal también nos ha ido muy bien”, expresó.

“Algo que me llena mucho de orgullo es ser y pertenecer a este bello municipio, el quinto pueblo mágico de Sinaloa, ser maestro tiene para él un significado especial, y poder participar en eventos artísticos de San Ignacio”, expuso.

Expresó que los jóvenes se están formando con él, “pero la vida sigue, se van a ir a seguirse formando, van a conocer el país, y que con la frente en alto digan: ‘Yo soy de San Ignacio, Sinaloa’”.

Noel también ha recibido reconocimientos por su trabajo como maestro de artes. En 2022 fue reconocido como el mejor maestro de la Zona 05 en esta área.

Pero su historia comenzó mucho antes, cuando era un niño de Piaxtla de Abajo que solamente podía mirar a sus compañeros bailar porque sus abuelos, jornaleros agrícolas, no tenían dinero para comprarle un vestuario.

“Todo este conocimiento que he adquirido a lo largo del tiempo, a lo largo de los años, pues se queda aquí mismo, fortaleciendo la identidad”, puntualizó.

Noel comparte hoy con nuevas generaciones lo que la danza le enseñó a él, formando estudiantes de distintos niveles y llevando a sus grupos a concursos y presentaciones dentro y fuera del municipio.
Noel comparte hoy con nuevas generaciones lo que la danza le enseñó a él, formando estudiantes de distintos niveles y llevando a sus grupos a concursos y presentaciones dentro y fuera del municipio.
Preguntas y respuestas
Yolanda Tenorio
Yolanda Tenorio

Yolanda Tenorio es una periodista con más de 15 años de experiencia narrando historias que importan y que muchas veces no encuentran eco en los grandes titulares. Ingresó a El Debate de Mazatlán el 21 de febrero de 2008 como corresponsal, y desde entonces ha sido testigo y cronista del pulso serrano: comunidades marcadas por el abandono, la violencia o la migración, pero también por su cultura, dignidad y riqueza humana.

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Su pasión por el periodismo se manifiesta especialmente en el género de la crónica, así como en los reportajes especiales que retratan con sensibilidad a los pueblos olvidados y los personajes que resisten con orgullo. Es una periodista que escucha, que camina los pueblos y que sabe encontrar las historias donde otros solo ven silencio.

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