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San Ignacio, Sinaloa. - En la sierra de San Ignacio, Sinaloa, llegar hasta una escuela puede convertirse en una travesía. Los caminos complicados, las largas distancias, la falta de transporte y, en algunos periodos, las condiciones de inseguridad forman parte de la realidad que enfrentan los jóvenes educadores del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe).
Educadores Conafe enfrentan desafíos en la sierra de San Ignacio
José Luis Vega Alemán, coordinador operativo de Conafe en San Ignacio, explicó que los jóvenes deben trasladarse hasta comunidades apartadas para atender a los estudiantes. En ocasiones permanecen lejos de sus familias durante sus jornadas de servicio y deben adaptarse a las condiciones de cada localidad.
A pesar de las dificultades para desplazarse por algunas zonas, el servicio educativo se mantiene en las comunidades donde las opciones para estudiar son limitadas.

Oportunidades educativas para jóvenes en comunidades apartadas
“Para algunos jóvenes, incorporarse al Conafe representa una forma de obtener ingresos y, al mismo tiempo, continuar con sus estudios. Algunos buscan empleo en sus propias comunidades, mientras que otros necesitan recursos para seguir preparándose”, expresó Vega Alemán.
Dijo que actualmente existe una modalidad que permite combinar el servicio comunitario con una carrera universitaria en línea. De esta manera, los educadores pueden permanecer en la comunidad donde trabajan y avanzar en su formación profesional sin tener que trasladarse a una ciudad.
El esquema contempla un apoyo adicional de mil 240 pesos mensuales, además del apoyo económico por el servicio, que ronda los seis mil pesos.
Para jóvenes de 17 o 18 años, estos recursos pueden ayudar a cubrir gastos personales, materiales escolares o incluso contribuir a la economía de sus familias.

La importancia de la educación en zonas rurales de Sinaloa
El coordinador educativo explicó que muchos de los educadores provienen de zonas rurales y conocen las dificultades que enfrentan las familias para que sus hijos continúen estudiando.
Su trabajo no se limita al salón de clases. El contacto con los alumnos y sus familias les permite conocer de cerca sus necesidades y acompañarlos durante su formación.
“Para algunos estudiantes, además, contar con un educador de su misma región puede representar un ejemplo cercano de que es posible continuar estudiando y buscar otras oportunidades sin olvidar sus raíces”, mencionó.

El servicio también puede convertirse en un primer paso hacia una profesión. La posibilidad de estudiar en línea mientras trabajan permite que los jóvenes no tengan que abandonar su comunidad para continuar con su preparación.
En San Ignacio, las condiciones geográficas hacen que llevar servicios hasta las comunidades serranas sea un reto. A ello se suman los problemas de transporte y los periodos de inseguridad que pueden dificultar la movilidad.
Sin embargo, los educadores continúan trasladándose hasta donde se encuentran sus alumnos.
“Para nuestros educadores es muy importante acudir al lugar donde se le asigna, en ocasiones las condiciones para llegar son muy difíciles, por diferentes circunstancias, pero para ellos, cada recorrido tiene un propósito concreto: mantener las clases y evitar que los estudiantes de las comunidades más alejadas tengan que dejar sus estudios por falta de atención educativa”, aseveró Vega Alemán.
El trabajo de estos jóvenes ocurre lejos de las ciudades y, muchas veces, lejos de sus propias familias. Algunos buscan ingresos, otros una oportunidad para estudiar y otros simplemente una experiencia que les permita avanzar en su vida profesional.
Mientras tanto, en las comunidades serranas, su presencia permite que las aulas sigan abiertas y que los estudiantes tengan la posibilidad de continuar aprendiendo, aun cuando llegar hasta ellas implique recorrer caminos difíciles.














