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A diez años de su partida, la música de Juan Gabriel continúa siendo parte de la memoria de millones de personas que encontraron en sus canciones una forma de expresar el amor y las heridas de la vida. Y es que el músico también atravesó situaciones adversas que marcaron diferentes etapas de su vida.
Entre esas historias que se convirtieron en letras, una marcó su infancia y dejó una huella que lo acompañó toda su vida: la dolorosa relación que mantuvo con su madre, Victoria Valadez Rojas. De hecho, poca gente sabe del nulo cariño que Valadez le tenía a su hijo Alberto Aguilera, nombre real de Juan Gabriel.
¿Cómo fue la relación entre Juan Gabriel y su mamá?
Juan Gabriel tuvo una infancia difícil. Una de las tragedias ocurrió cuando su padre, Gabriel Aguilera Rodríguez, quien se dedicaba a las labores del campo, quemaba pasto para preparar la tierra para el cultivo. El fuego se propagó e incendió las tierras de sus vecinos, lo que le provocó conflictos y amenazas.

El suceso lo volvió violento, especialmente con su esposa. Esto provocó que fuera llevado a un centro psiquiátrico, alejándolo para siempre del pequeño Alberto Aguilera de seis meses de edad, quien nunca llegó a conocerlo. Tras eso, su madre tuvo que trabajar para mantener a sus ocho hijos.
Ante la situación, el pequeño Juan Gabriel fue llevado a un orfanato en Ciudad Juárez, México, donde pasó varios años de su infancia alejado de su madre y sus hermanos. Ahí, fue prácticamente abandonado y sólo una ocasión Victoria lo visitó. A pesar de ello, el artista logró salir adelante y construir su carrera.
Sin embargo, aún con el éxito que había construido, su madre siempre mantuvo una fuerte distancia con él. Incluso se sabe que él le regaló una casa en busca de ganarse su afecto, pero ella la rechazó. Años después, cuando se trabajó en el documental de Hasta que te conocí Juan Gabriel explicó la historia.

"Uno de mis dolores más grandes fue que nunca fue a verme a mis conciertos", narró. En aquella conversación habló de experiencias de su infancia, así como de algunas de las heridas y dificultades emocionales que lo acompañaron a lo largo de su vida, las cuales expresó en algunas de sus letras.
Y es que sus canciones fueron un conducto para detallar sentimientos como la soledad, la pérdida, el abandono y la necesidad de despedirse de una persona querida. En su última entrevista, dijo que había aceptado hacer el documental porque quería que su vida sirviera de ejemplo para que las madres amen a sus hijos.
Aunque con el paso de los años el cantante logró acercarse nuevamente a su madre, "hacerla su amiga" y compartir valiosos momentos y viajes con ella, falleció repentinamente por una embolia en 1974. El artista transformó el dolor por la pérdida en canciones que luego se convirtieron en grandes éxitos, como Amor eterno.

"Abrácense", fue el último consejo que dio Juan Gabriel desde su corazón. Por ello, su historia familiar se convirtió en una de las claves para comprender la sensibilidad con la que construyó algunas de sus canciones más recordadas, y, aunque el tiempo pasó, su música mantiene abierta la conversación sobre el amor y la ausencia.






