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Durante décadas, ser expresidente de México significaba conservar una serie de beneficios económicos y administrativos incluso después de abandonar el cargo. Entre ellos se encontraba una pensión vitalicia que podía representar millones de pesos al año y que también podía extenderse a sus familiares después de su fallecimiento.
Este esquema no estaba establecido directamente en la Constitución, sino que se sustentaba en acuerdos presidenciales emitidos entre 1976 y 1987. Con ellos se establecieron las pensiones para los exmandatarios, además de beneficios como personal de apoyo, elementos de seguridad y seguros de gastos médicos y de vida.
Pero había una pregunta que pocas veces se hacía: ¿qué ocurría con ese dinero cuando moría el expresidente? Las reglas establecían que su cónyuge podía conservar una parte de la pensión.
¿Cuánto recibían las viudas de expresidentes?
Durante el primer año, la viuda tenía derecho a recibir 80% de la pensión que correspondía al expresidente. Posteriormente, el monto disminuía 10% cada año hasta llegar al 50%, cantidad que podía mantenerse de manera vitalicia.
Considerando que la pensión presidencial rondaba los 205 mil pesos mensuales antes de su eliminación, una viuda podía terminar recibiendo alrededor de 102 mil pesos brutos al mes, además de otros beneficios contemplados por el antiguo esquema.

El apoyo también podía incluir servicios de seguridad, seguro de gastos médicos mayores y seguro de vida institucional, por lo que el costo para el erario no se limitaba al depósito mensual.
¿Qué pasó con las pensiones?
El sistema cambió en 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia y puso en marcha su política de austeridad. Una de las medidas fue eliminar las pensiones para expresidentes y, con ello, también terminó el esquema que permitía mantener estos pagos para sus familiares.
En ese momento todavía existían dos viudas de expresidentes que recibían este beneficio: Paloma Cordero, esposa de Miguel de la Madrid, y Aleksandra Aćimović Popović, mejor conocida como Sasha Montenegro, viuda de José López Portillo. Ambas dejaron de recibir los recursos de ese esquema.

La eliminación de pensiones vitalicias también afectó a los exmandatarios que seguían vivos. Vicente Fox y Felipe Calderón dejaron de recibir la prestación; este último había destinado íntegramente su pensión a la asociación civil Aquí Nadie se Rinde, que apoyaba a niños con cáncer.
Por su parte, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo habían renunciado al beneficio, mientras que Enrique Peña Nieto no alcanzó a recibir la pensión, pues su eliminación ocurrió antes de que concluyera su mandato.
Así que, aunque durante años la familia de un expresidente podía conservar parte su pensión después de su muerte, actualmente ya no existe un beneficio de este tipo para los familiares de los exmandatarios en México. El esquema fue eliminado en 2018 con la llegada de AMLO.










