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Culiacán, Sinaloa. - Durante 23 años, familias del fraccionamiento Villa Bonita y colonias aledañas llevaron en sus oraciones una misma petición: tener un lugar digno para encontrarse con Dios, celebrar la Eucaristía y enseñar a sus hijos que la fe también se vive en comunidad.
Algunos de quienes hicieron aquella petición ya no están para contemplar este momento, pero su deseo siguió de una familia a otra, hasta llegar a este día.

23 años de oración y esfuerzo dan paso a una nueva capilla en Villa Bonita
El anhelo empezó a tomar forma este mes con la bendición del terreno y la colocación de la primera piedra de la Capilla Santa Teresa de Calcuta. El encuentro reunió a familias, sacerdotes y personas que, durante años, aportaron tiempo, recursos, materiales o simplemente una oración.
El presbítero Raúl Arnulfo Izabal Romero dio la bienvenida, mientras que la ceremonia fue presidida por Mons. Jesús José Herrera Quiñónez, obispo de la Diócesis de Culiacán.
“Detrás de esta primera piedra hay una historia de sueños, de familias que han esperado, de sacerdotes que las han acompañado, de personas que han trabajado y de una comunidad que nunca dejó de creer”, expresó el Mons. Jesús José Herrera Quiñónez.

En ese camino, las pequeñas acciones tuvieron rostros concretos: alguien que cooperó con dinero, quien consiguió un material, quien organizó una actividad, quien ofreció su trabajo y quien mantuvo la petición en sus oraciones.
Cada aportación, por sencilla que pareciera, ayudó a mantener vivo el deseo de contar con un lugar propio para celebrar y compartir la fe.
Palabras para quienes vendrán. Durante el encuentro, integrantes de la comunidad colocaron una cápsula del tiempo con cartas, dibujos, agradecimientos, peticiones y compromisos.
Allí quedaron guardadas sus palabras para que, con el paso de los años, otras generaciones puedan conocer lo que vivieron quienes acompañaron el comienzo de este proyecto.

Entre ellos estaban los niños y niñas que acuden al catecismo. Quizá algún día, cuando crezcan, regresen a ese lugar y recuerden que, siendo pequeños, dejaron un dibujo o una carta dentro de aquella cápsula, sin imaginar que también estaban dejando una parte de sí mismos en el comienzo de su capilla.
También estuvieron las familias que han decidido participar de distintas maneras, porque no todos pueden dar lo mismo, pero cada persona encuentra una forma de ayudar.
“Son 23 años de esperar, de pedir, de ayudar como hemos podido y de imaginar algún día tener nuestra propia capilla. Hay personas que comenzaron este sueño y que ya no están para verlo, pero estoy seguro de que estarían muy felices. Hoy sentimos que también estamos cumpliendo una promesa que hicimos entre vecinos y familias: dejarles a nuestros hijos un lugar donde puedan crecer en la fe, reunirse y sentirse parte de esta comunidad. Después de tantos años, por fin podemos decir que nuestra capilla comienza a ser una realidad,” manifestó Carmelita Angulo.
En Villa Bonita, esas aportaciones se han reunido durante años. Ahora forman parte de un proyecto que busca ofrecer un lugar acogedor para la oración, la celebración y la formación de las nuevas generaciones.

La obra, coordinada por el empresario e ingeniero Óscar Blanco Torres, dará forma a una capilla contemporánea pensada para servir a la comunidad.
El deseo que comenzó hace 23 años está cada vez más cerca de convertirse en un lugar para el encuentro y la celebración de la fe. Se prevé que el próximo año sea consagrada y que su altar sea dedicado.
Familias y negocios de la zona ya comenzaron a sumarse. Algunos colaboran con recursos o materiales; otros participan en actividades y jornadas de trabajo. También están quienes ayudan desde un lugar menos visible, pero esencial: la oración.
“Su generosidad no solamente está ayudando a construir el templo; está ayudando a construir una comunidad de fe”, señaló el obispo de la Diócesis de Culiacán.

Una piedra para el futuro. La primera piedra ya está en su sitio. Con ella inicia una etapa que durante años parecía lejana y que ahora abre la posibilidad de contar con un lugar propio para celebrar la fe.
Quienes algún día conozcan esta capilla quizá no sepan todos los nombres de las personas que hicieron posible su construcción. Sin embargo, detrás de ella permanecerá el trabajo de muchas manos, aportaciones y oraciones que hicieron posible dar este primer paso.
“Deseo que el espíritu de Santa Teresa de Calcuta impregne esta comunidad”, expresó Mons. Herrera Quiñónez.
Y quizá ese sea el mayor significado de este momento: una petición que nació hace más dos décadas encontró camino gracias a quienes decidieron aportar, acompañar y perseverar.
Algunos de quienes alguna vez dijeron “algún día tendremos nuestra capilla” ya no están para contemplar este comienzo. Pero su petición permanece y será parte de la historia que continuará escribiéndose cuando sus puertas se abran para nuevas generaciones.

Tú también puedes ser parte de este gran sueño
¡Súmate a este gran sueño! Si deseas apoyar la construcción de la Capilla Santa Teresa de Calcuta, puedes comunicarte con Ramón al 667 176 5863 o con Irma al 667 340 2017.
La primera piedra representa mucho más que el inicio de una construcción: reúne 23 años de oraciones, esfuerzos y perseverancia.
Como decía Santa Teresa de Calcuta: “No todos podemos hacer grandes cosas, pero podemos hacer pequeñas cosas con gran amor.”







































