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Culiacán llegó a sus 495 años y lo hizo también con un momento para detenerse, agradecer y pedir por la ciudad que sus habitantes quieren ver en paz.
En la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, conocida por los culiacanenses como Catedral, se celebró la misa de acción de gracias por el aniversario de Culiacán, oficiada por el obispo de la Diócesis, Jesús José Herrera Quiñónez, con la presencia de la presidenta municipal Ana Miriam Ramos Villarreal.
Durante la celebración, el obispo recordó que cada año esta fecha es una oportunidad para agradecer por la ciudad, pero también para encomendarla y pedir que pueda vivir tiempos mejores.
Pidió que Culiacán esté presente en las oraciones de sus habitantes, especialmente con un deseo que hoy comparten muchas familias: recuperar la tranquilidad y volver a vivir en paz.
"En este aniversario 495 que en nuestra oración esté presente todos los que habitamos en esta hermosa ciudad, que pronto el Señor nos conceda vivir en paz, compartiendo alegría", expresó.
Un llamado a la unidad de Culiacán

El mensaje también alcanzó a quienes tienen una responsabilidad pública. Herrera Quiñónez invitó a los funcionarios municipales a entender su cargo como una oportunidad para servir y atender las necesidades de quienes viven en Culiacán.
La misa reunió a la alcaldesa Ana Miriam Ramos Villarreal, al secretario del Ayuntamiento, José Ernesto Peñuelas, a la síndica procuradora Itzel Núñez Carrillo, así como a regidores, secretarios y directores de distintas dependencias municipales.
Culiacán celebra su historia y pide por un futuro en paz

Más allá de los cargos, el aniversario volvió a poner la mirada en una ciudad que sigue siendo construida todos los días por quienes aquí viven, trabajan y forman sus familias.
Culiacán cumple 495 años con una historia que permanece en sus calles, en sus barrios y en su gente.
Y este aniversario también fue una oportunidad para pedir por el presente y mirar hacia adelante con esperanza: por una ciudad donde sus habitantes puedan vivir tranquilos, compartir en familia y recuperar poco a poco la alegría de sentirse en casa.



















