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Hay una diferencia importante entre retirar un arma de las calles y destruirla: cuando deja de existir, también desaparece la posibilidad de que vuelva a utilizarse para hacer daño.
Ese fue el sentido de la destrucción de 639 armas de fuego, 3 mil 303 cargadores y 153 mil 65 cartuchos de diferentes calibres, realizada en Sinaloa como parte de las acciones de seguridad y del programa de donación de armas de fuego.
El general Julio César Islas, comandante de la Novena Zona Militar, explicó que con esta jornada suman ya 2 mil 523 armas, 13 mil 591 cargadores y 754 mil 500 cartuchos inutilizados en el estado.
Detrás de esas cifras hay algo que resulta más fácil de entender: miles de armas y municiones que ya no están disponibles para volver a las calles. Es una acción que busca reducir riesgos y contribuir a que las familias puedan vivir en entornos más seguros.
Un trabajo para proteger a las familias sinaloenses

Durante marzo, junio y julio también se realizaron jornadas de destrucción en las que fueron inutilizadas mil 884 armas de fuego, 10 mil 288 cargadores y 601 mil 435 cartuchos.
Para una familia, especialmente para quienes tienen niñas, niños y adolescentes, retirar este tipo de objetos de circulación significa reducir una posibilidad de violencia. Cada arma que queda fuera de uso representa un riesgo menos y un paso más hacia espacios donde las nuevas generaciones puedan crecer alejadas de ella.
Durante la destrucción fueron testigos la gobernadora Graciela Domínguez Nava, el general Julio César Islas y la alcaldesa Ana Miriam Ramos, junto con representantes de las instituciones de seguridad y justicia de los tres órdenes de gobierno.
Las armas decomisadas son destruidas por las fuerzas militares

El comandante de la Novena Zona Militar destacó que el armamento fue retirado de las calles mediante operativos de seguridad, investigaciones y procesos de las fiscalías estatal y federal, además de las armas entregadas por la propia ciudadanía a través del programa de donación.
También estuvieron presentes estudiantes y maestros de la primaria Ramón F. Iturbe, cuya participación recordó que hablar de seguridad no solamente significa retirar armas, sino pensar en el futuro de quienes hoy están creciendo.
Porque una sociedad más tranquila también se construye con acciones concretas: sacar las armas de circulación, destruirlas y evitar que puedan volver a ser utilizadas.

















