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En lo profundo del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México, existe una residencia rodeada de vegetación que se ha convertido en uno de los lugares más enigmáticos de la capital. Conocida como la Casa de la Tía Toña, esta propiedad es famosa por la leyenda que la rodea.
Sin embargo, detrás de las historias sobrenaturales en torno a la Casa de la Tía Toña, existe un inmueble real cuya historia está marcada por disputas sobre su ubicación, su propiedad y su relación con el área natural protegida del Bosque de Chapultepec.
¿Quién fue la Tía Toña y qué dice la leyenda?
La versión más conocida cuenta que una viuda adinerada decidió abrir las puertas de su casa a varios niños que vivían en la calle. La mujer, a quien después llamarían Tía Toña, les ofreció refugio y alimento, pero la convivencia habría terminado de manera trágica.
Según una de las versiones, la mujer perdió la paciencia ante el comportamiento de los menores y los golpeó hasta las últimas consecuencias, para luego abandonarlos en un río cercano. Otra historia sostiene que les preparó comida envenenada.

Ambos relatos coinciden en que la mujer, arrepentida por lo ocurrido, terminó quitándose la vida dentro de la residencia. Desde entonces, la leyenda dice que los espíritus de la viuda y los niños permanecen en el lugar.
Aunque hay quienes aseguran haber escuchado voces y lamentos al acercarse a la Casa de la Tía Toña, no existen documentos históricos que confirmen estos acontecimientos. Incluso la ubicación exacta de la casa asociada con la leyenda sigue siendo motivo de debate.
La Casa de la Tía Toña en tribunales
Uno de los inmuebles relacionados con la historia es La Guardesa, una propiedad de más de 6 mil 700 metros cuadrados ubicada en el número 199 de la calle Cumbre de Acultzingo, en Lomas Altas, cerca de la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec.
La residencia quedó en medio de una disputa cuando, en 1992, el gobierno federal impulsó medidas para proteger y remodelar distintas zonas de Chapultepec. Sus propietarios promovieron recursos legales para evitar que el inmueble fuera expropiado.

Años después, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador en la capital, volvió a surgir una controversia por la presunta ocupación de terrenos del bosque. El litigio se prolongó y enfrentó a los dueños con autoridades ambientales.
La propiedad también fue objeto de un proceso para obtener el reconocimiento como monumento artístico. En 2014 y 2015, especialistas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura evaluaron el inmueble, pero inicialmente rechazaron la solicitud.
Posteriormente, una resolución judicial ordenó reconsiderar esa valoración y reconocer su carácter artístico. En 2023 se publicó un anteproyecto para formalizar la declaratoria, aunque el procedimiento no había concluido con una declaratoria oficial en la información disponible.

La Casa de la Tía Toña se mantiene como un sitio donde la leyenda urbana convive con una historia de disputas legales y patrimoniales. Un lugar que despierta curiosidad por sus relatos sobrenaturales, pero cuya historia real también refleja los conflictos sobre la conservación y la propiedad de los espacios que rodean uno de los bosques más conocidos de México.










