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Agustín Lara hizo de la música una forma de vida, pero también convirtió sus grandes éxitos en una oportunidad para rodearse del derroche que más disfrutaba. Entre ellos estaban los autos de lujo, una pasión que lo llevó a reunir una colección poco común para la época.

El llamado “Flaco de Oro” llegó a tener hasta 11 autos de lujo en el garaje de su casa. Y mientras muchos artistas mexicanos de aquellos años mostraban preferencia por los grandes modelos estadounidenses, Lara tenía una inclinación particular por los diseños europeos y los vehículos de carácter deportivo.

Entre aquella peculiar flotilla hubo modelos que hoy serían verdaderas piezas de colección.

El Rolls-Royce, de sus favoritos

Una de las piezas más llamativas fue un Rolls-Royce de 1937, considerado entre los automóviles más exclusivos que llegó a poseer el compositor.

Su historia, sin embargo, suele confundirse con la del Rolls-Royce que perteneció a María Félix, uno de los grandes amores de Lara. Se trata de vehículos distintos y con historias diferentes.

El automóvil de Lara terminó vendiéndose a coleccionistas privados después de su muerte, por lo que no permaneció dentro del patrimonio familiar ni se conservó como parte de una colección dedicada al compositor.

El Rolls-Royce fue uno de los autos más icónicos del compositor.
El Rolls-Royce fue uno de los autos más icónicos del compositor.

Un Thunderbird que sí sobrevivió al paso del tiempo

Entre los autos de lujo que tuvo Agustín Lara también destacó un Ford Thunderbird convertible de 1956, de color menta.

Este automóvil tiene una historia posterior particularmente interesante, pues después de la muerte del compositor pasó por diferentes propietarios relacionados con el mundo de los autos clásicos y llegó a ser exhibido públicamente en eventos especializados en México.

A diferencia de otros vehículos de la flotilla, su rastro no desapareció completamente después de abandonar las manos de la familia.

El Ford Thunderbird convertible de 1956, otro de los favoritos de Lara.
El Ford Thunderbird convertible de 1956, otro de los favoritos de Lara.

¿Qué otros autos tenía Agustín Lara?

El garaje del Flaco de Oro llegó a reunir modelos de diferentes marcas y procedencias. Entre los vehículos que formaron parte de su flotilla se encontraban:

  • Cadillac convertible 1952.
  • Mercedes-Benz convertible.
  • MG TF 1953.
  • Tres automóviles Jaguar.
  • Un Stutz.
  • Rolls-Royce de 1937.
  • Ford Thunderbird convertible de 1956.

La variedad resulta llamativa porque no se trataba simplemente de comprar repetidamente el mismo tipo de automóvil. Lara buscaba modelos exclusivos y diferentes, con especial interés por el diseño y la personalidad de cada vehículo.

Los automóviles eran solamente una parte de la manera en que Agustín Lara disfrutaba su fortuna. Sus canciones le generaron grandes ingresos y regalías, pero el compositor tenía fama de gastar con enorme facilidad. Los vehículos, los regalos para sus parejas, las joyas y hasta las deudas de juego podían representar fuertes desembolsos.

Su forma de gastar estaba muy ligada a sus impulsos. Comprar un automóvil último modelo o hacerse de un vehículo europeo exclusivo podía responder más al gusto del momento que a una estrategia para conservar su patrimonio.

Por ello, algunos de sus automóviles entraban y salían de su propiedad dependiendo de sus necesidades económicas.

¿Qué pasó con los autos después de su muerte?

Agustín Lara murió en 1970 y, tras su fallecimiento, comenzó también una complicada etapa para su patrimonio.

Varias mujeres que habían formado parte de su vida acudieron a reclamar derechos sobre la herencia. El proceso reveló, además, que algunos de los matrimonios que se atribuían al compositor presentaban problemas de validez legal.

A esto se sumaba el desorden financiero que había dejado su estilo de vida. Mantener reunidos todos sus bienes no resultó sencillo, por lo que distintas propiedades y automóviles terminaron poniéndose a la venta de manera individual.

De esta forma, la colección que alguna vez llegó a reunir 11 automóviles de lujo dejó de existir como una sola flotilla.

Con el paso de los años, los autos de Lara fueron tomando caminos diferentes. Algunos terminaron en manos de coleccionistas privados, mientras que otros perdieron su rastro entre las operaciones del mercado de autos clásicos.

El caso del Thunderbird es uno de los más llamativos porque el vehículo continuó apareciendo en exhibiciones, mientras que del Rolls-Royce de 1937 no quedó una colección pública que permitiera seguir su historia con la misma facilidad.

La flotilla desapareció con el tiempo, pero permanece como una muestra de la extravagante vida del compositor. Para Agustín Lara, un automóvil no era únicamente una máquina para trasladarse: podía ser también un objeto de deseo, una demostración de éxito y otro de los lujos que disfrutaba mientras construía una de las carreras musicales más importantes de México.


Preguntas y respuestas
Raúl Durán
Raúl Durán

Soy licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

Inicié mi experiencia en medios en 2019 como reportero web en Debate, para luego sumarme al equipo de Tus Buenas Noticias como Periodista digital jr. en 2023.

Me dedico a escribir noticias y generar contenido para búsquedas de Google con base en conocimientos de SEO, para lo cual me he capacitado con diversos cursos proporcionados por Google.

Mi interés periodístico se centra en temas de noticias generales, finanzas personales, tecnología, IMSS, Infonavit, economía. Escribo consciente de la responsabilidad que implica acercar al lector información, procurando que sea veraz e imparcial.

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