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EL TRAFICO DE DROGAS Y GENTE POR MAR SE TERMINÓ

Seasats, una empresa de drones marítimos con sede en San Diego, inauguró el martes una nueva sede para aumentar la producción de embarcaciones autónomas que el Pentágono ha comenzado a encargar.

Seasats forma parte de una importante iniciativa del Pentágono a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos. 
En el marco de la "Operación River Wall", se han desplegado decenas de drones marinos de bajo costo en el río Grande, el golfo de México y el océano Pacífico (cerca de San Diego) para disuadir el narcotráfico y las actividades ilícitas.

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Desde el inicio de la operación en enero, el Pentágono informa que la flota ha registrado un promedio mensual de 452 detecciones, 350 detenciones y 100 interceptaciones con retorno (rechazos en frontera), lo que demuestra cómo las empresas emergentes de defensa financiadas con capital de riesgo están transformando la vigilancia moderna.

Seasats, fundada en 2020, ganó relevancia internacional al llevar a cabo la primera misión autónoma no tripulada a través del estrecho de Taiwán, donde demostró cómo un dron de reconocimiento de costo relativamente bajo podía captar información de inteligencia de alta resolución.

Durante la misión de cinco días, el *Lightfish* —la embarcación insignia de Seasats— logró captar imágenes de video en primer plano de destructores y buques de guerra chinos; datos cruciales que los radares tradicionales situados en tierra no pueden obtener.

Hasta la fecha, Seasats ha recibido 2.5 millones de dólares del Departamento de Defensa para la Operación River Wall, con la posibilidad de obtener hasta 15.5 millones en total.

Para dicha operación, el Pentágono también anunció planes para ampliar la flota de *Lightfish* de 10 embarcaciones de prueba a 50.

Esta embarcación de 300 libras (aprox. 136 kg) incorpora sensores ópticos, infrarrojos y de sonar. Sus drones transmiten datos de seguimiento en tiempo real a sistemas de software militar, como el *Maven Smart System* de Palantir y la plataforma *Fortress* de Anduril, proporcionando a los equipos de Aduanas y Protección Fronteriza y de la Guardia Costera una visión inmediata de la actividad en el mar.

La producción de estas embarcaciones de alta tecnología se realiza íntegramente en las instalaciones de la propia empresa.

Cada *Lightfish* consta de 1,500 componentes individuales, cada uno de los cuales requiere una supervisión especializada.

"Todo debe adaptarse para resistir el entorno marino, contar con conectores adecuados y ser robustecido", explicó Mac Woodson, ingeniero de Seasats.
 "O bien desmontamos otros dispositivos para obtener el componente especializado, o simplemente lo fabricamos nosotros mismos". 
Decenas de ingenieros de software desarrollan los sistemas que rigen la toma de decisiones de los drones en alta mar, mientras que los ingenieros mecánicos siguen minuciosas listas de verificación para garantizar que estas pequeñas embarcaciones soporten las olas gigantescas a las que se enfrentarán durante seis meses en el agua.

Si el enemigo captura una unidad, el Lightfish cuenta con un "botón de hundimiento" capaz de destruir el sistema y proteger datos confidenciales.

"Todavía no hemos tenido que hundir ninguna embarcación", afirmó Woodson.

El Lightfish se vende por unos 240,000 dólares. "Nuestro objetivo es asumir el desgaste operativo", explicó Woodson. 
"Si logramos fabricar un dron que no sea muy costoso, no pasa nada grave si se pierde, es capturado, explota o es robado, ¿verdad?".

Seasats es una de las diversas empresas que trabajan en el desarrollo de drones marítimos autónomos.
Compañías como Saronic, Saildrone y Splash están creando embarcaciones destinadas a aplicaciones militares y comerciales similares.

Durante la ceremonia de inauguración de la empresa, posibles contratistas interrogaron a los ingenieros sobre misiones especializadas, mientras que los inversores preguntaban por los próximos pasos.

"Eso nos lleva al Quickfish", dijo Woodson. Caminó a lo largo de la línea de producción y se detuvo ante una hilera de enormes torpedos grises.

Posó las manos sobre la embarcación de superficie autónoma de alta velocidad, de unos 5 metros (17 pies) de eslora. 
Una de ellas lucía la amenazadora sonrisa de un tiburón pintada en la proa.

El Quickfish es más rápido que el Lightfish y está diseñado para transportar cargas útiles de mayor tamaño.

¿Y lo mejor de todo? 
"Se pueden empaquetar previamente, como un kit al estilo IKEA", señaló Woodson. 
Este dron de aluminio está diseñado para enviarse en una caja y montarse en el lugar de destino sin necesidad de herramientas complejas.

Mencionó específicamente el interés expresado por Taiwán de adquirir más de mil embarcaciones de superficie autónomas no tripuladas en un futuro próximo.

El proyecto se encuentra todavía en fase de programa piloto y aún no hay pedidos en firme. 
"Estamos apostando por nosotros mismos", declaró Woodson.

https://www.sandiegouniontribune.com/2026/10/07/the-pentagon-ordered-dozens-of-sea-drones-from-this-san-diego-startup-heres-where-theyre-going/?lctg=01914ae1e185894258396ae11c2d19f1&active=yesD&utm_campaign=sdut-san_diego_union_tribune-essential_san_diego-nl&utm_content=curated&utm_source=sailthru&utm_medium=newsletter&utm_cluster=SCNG&utm_profileID=6a5f29d99316c742bbf5f7eb


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