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Culiacán, Sinaloa. - Detrás de cada fotografía hay alguien que permanece vivo en el corazón de sus seres queridos. En Forrajes El Barrio, esas memorias se reúnen cada año alrededor de un altar de Día de Muertos que nació como un homenaje familiar y hoy congrega a colaboradores, proveedores y vecinos en una celebración que mantiene vivas las tradiciones mexicanas y fortalece los lazos comunitarios.

Entre flores, veladoras y retratos, el altar congrega a distintas generaciones en torno a una misma ofrenda. Detrás de cada rostro hay una vida que dejó huella y una familia que mantiene vivo su cariño. Lo que inició como un homenaje de la familia Reyes Zazueta se ha convertido en una celebración compartida por colaboradores, proveedores y vecinos, fortaleciendo la cercanía entre la empresa y la comunidad.
Más que una actividad conmemorativa, esta iniciativa refleja una manera de entender el crecimiento empresarial: reconocer el valor de las personas, cuidar las relaciones humanas y compartir con quienes forman parte de su entorno.
Un altar que nació del amor a José y Maricela
Para Martha Reyes Zazueta, responsable del área de Recursos Humanos de Forrajes El Barrio, el encendido del altar tiene un significado que va mucho más allá de conservar una tradición mexicana. Es una manera de mantener presente a sus padres, José Reyes Rodríguez y Maricela Zazueta Corrales (QEPD), fundadores de la empresa en 1985.

La iniciativa inició hace cuatro años, cuando Martha y su familia preparaban el altar en casa para honrar la memoria de sus padres. Con el paso del tiempo, decidió trasladar esta tradición a las instalaciones de la empresa, donde los colaboradores se sumaron con entusiasmo hasta convertirla en una celebración compartida.
"Para nosotros, como familia, es muy importante mantener vivas las tradiciones mexicanas y transmitirlas a las nuevas generaciones. Creemos que nuestros seres queridos no se han ido, simplemente se cambiaron de domicilio. Por eso decimos que no los extrañamos, porque cada vez que los recordamos, los hacemos presentes en nuestras vidas", compartió.
Aquella primera celebración reunió alrededor de diez personas. Ahora, el altar convoca a un grupo cada vez más amplio de trabajadores, familiares, proveedores y habitantes de la zona, quienes llevan las fotografías de sus seres queridos para darles un lugar en esta ofrenda compartida.

Uno de los momentos que más conmueven a Martha es observar cómo los colaboradores se involucran en los preparativos. Algunos regresan incluso después de su jornada laboral para colocar flores, acomodar fotografías, pintar y cuidar cada detalle.
"Cada año le estamos metiendo más producción porque la gente está colaborando. Vienen y nos ayudan a instalar el altar. Traen las fotografías de sus seres queridos y también se han sumado los proveedores", relató.
En esa participación encuentra uno de los mayores significados de la celebración: descubrir que una iniciativa familiar puede tocar otras vidas y convertirse en un espacio donde cada persona tiene algo propio que compartir.

Una empresa que abre sus puertas a las familias y vecinos
El deseo de Martha es que esta celebración siga creciendo y que cada vez más habitantes de la colonia se acerquen a participar. Para ella, compartir las instalaciones de la empresa también significa construir una relación cercana con quienes viven alrededor.
"Queremos que esto se convierta en una tradición, que cada año sea más grande y que más vecinos participen. Empezamos con los más cercanos, pero queremos que cada vez se sumen más, porque lo hacemos con mucho cariño", expresó.
Esta convivencia forma parte de una serie de actividades que Forrajes El Barrio realiza durante el año, entre ellas las celebraciones del Día del Niño, Día de las Madres y Día de la Mujer, además de iniciativas durante el Mes Rosa para generar conciencia sobre el cáncer de mama.

En estas fechas, la empresa procura que los trabajadores no sean los únicos participantes, sino que sus familias también encuentren un espacio para convivir y disfrutar de las actividades.
"Para nosotros, el éxito de una empresa es la comunidad. Si la comunidad está integrada a una empresa, eso la fortalece. Creemos que cuando integramos a las familias nos va todavía mejor", señaló Martha.
Esta filosofía también se refleja en la cercanía que la familia Reyes Zazueta busca conservar con los habitantes del sector, con quienes ha compartido parte de su trayectoria y crecimiento.

Las personas, el valor más importante de la empresa
Para Alberto Reyes Zazueta, director general de Forrajes El Barrio, el desarrollo de una compañía no puede medirse únicamente por sus productos, instalaciones o resultados. Detrás de cada logro están las personas que diariamente aportan su trabajo, conocimientos y compromiso.
"Antes que cualquier máquina, producto o resultado, están las personas que día a día hacen posible esta empresa. Para nosotros, cada colaborador importa, porque también es parte de nuestra familia", expresó.
Desde su perspectiva, procurar un ambiente donde los trabajadores se sientan escuchados y valorados también contribuye al fortalecimiento de la organización. Cuando existe confianza, explicó, las personas participan, proponen mejoras y asumen con mayor compromiso sus responsabilidades.

"Cuando tenemos a un colaborador integrado, nos cuida las máquinas, nos propone cosas mejores y nos hace propuestas cualitativas. Buscamos conectar emocionalmente con ellos, cuidando también su bienestar", explicó.
Para ello, destacó la labor del equipo de apoyo humano, que mantiene comunicación cercana con los trabajadores y procura atender sus inquietudes, reconociendo que detrás de cada puesto hay una persona con necesidades, sentimientos y responsabilidades familiares.
Esta visión permite que las actividades de convivencia tengan un sentido especial: recordar que el trabajo también se construye mediante relaciones de respeto, confianza y reconocimiento.

Calidad e innovación con más de cuatro décadas de experiencia
La cercanía con las personas convive con el compromiso productivo que ha distinguido a Forrajes El Barrio.
Con más de cuatro décadas de experiencia, la compañía se dedica a elaborar y comercializar alimentos balanceados para bovinos, porcinos, equinos, ovinos, aves de corral y de exhibición. También ofrece productos especializados para perros, gatos y conejos.
Alberto Reyes Zazueta explicó que mantienen una evaluación constante de sus materias primas y procesos de elaboración, apoyados en tecnología, experiencia y controles de calidad para cuidar la composición nutricional de sus más de 40 productos.
Entre sus diferenciadores se encuentra la atención personalizada, mediante asesoría técnica veterinaria y formulaciones especiales de acuerdo con las necesidades de cada productor.
El propósito es ofrecer soluciones de nutrición que contribuyan a la salud, el bienestar y el rendimiento de los animales, mediante la mejora continua de sus productos y servicios.

Medio siglo de recuerdos compartidos con una vecina
La relación de Forrajes El Barrio con su entorno también se cuenta a través de quienes han sido testigos de su trayectoria.
Una de ellas es María Luisa Villegas Madrigal, conocida cariñosamente como "La Morena", quien desde hace aproximadamente 50 años vive en la zona y ha observado la evolución de la empresa y la cercanía que la familia Reyes Zazueta ha mantenido con los habitantes del sector popular.
Con gratitud, reconoció las invitaciones que reciben los vecinos para participar en actividades como el Día de Muertos.
"Yo tengo alrededor de 50 años viviendo aquí (colonia El Barrio) y he visto cómo ha crecido Forrajes El Barrio. Estoy muy agradecida con la familia porque siempre se acuerdan de nosotros, nos invitan a participar y nos hacen sentir parte de sus actividades. Es muy bonito que tomen en cuenta a los vecinos y que nos permitan compartir momentos como este Día de Muertos. Son detalles que se agradecen mucho", expresó.
Sus palabras dan cuenta de lo que significa para los habitantes sentirse incluidos en las actividades de una empresa que forma parte del paisaje cotidiano de su colonia. Son invitaciones que, más allá de una celebración, fortalecen una relación construida con los años.

Durante el encuentro, los asistentes compartieron pan de muerto y chocolate caliente mientras recorrían el altar, buscaban las fotografías de sus familiares y conversaban sobre aquellos que siguen presentes en sus recuerdos.
Al caer la tarde, entre flores, veladoras y fotografías, el altar reunió los recuerdos de quienes siguen ocupando un lugar especial en la vida de sus familias. En medio de ese encuentro, también se hizo presente el legado de José Reyes Rodríguez y Maricela Zazueta Corrales, cuya mayor herencia permanece en los valores que transmitieron y en las personas que hoy mantienen viva su memoria.
Su legado vive en la familia que conserva sus enseñanzas, en los colaboradores que hicieron suyo aquel homenaje y en los vecinos que, después de tantos años, siguen encontrando las puertas abiertas para compartir.
Porque al final, lo que da vida a una empresa son las personas y los lazos que se construyen con el tiempo. En Forrajes El Barrio, un altar nacido del amor a dos padres se convirtió en una tradición que mantiene vivos los recuerdos y reúne a quienes comparten algo más que un espacio de trabajo: el valor de estar juntos.























