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El deporte volvió a ser el punto de encuentro entre las sindicaturas de El Salado y Quilá, que este 8 de septiembre celebraron la edición 50 de la Carrera Pedestre El Salado–Quilá, una prueba atlética que a lo largo de medio siglo se ha convertido en emblema de tradición, esfuerzo y unidad para la región.
Con un trazado de 11.6 kilómetros que inicia en El Salado y culmina en el centro de Quilá, la competencia se celebra cada año como parte de las festividades en honor a la Virgen de Santa Loreto, patrona de Quilá, y se mantiene como uno de los eventos deportivos más entrañables del municipio de Culiacán.

Más que una carrera
Generación tras generación, atletas de distintas edades y categorías, desde jóvenes promesas hasta corredores veteranos, han hecho suyo este recorrido, convirtiéndolo en un espacio donde conviven la disciplina, la pasión por el atletismo y el orgullo regional.

Con el paso de los años, la carrera pasó de ser un evento local a un referente para clubes de atletismo de distintas partes de Sinaloa, que ven en El Salado–Quilá una prueba exigente y significativa dentro de su calendario.
Llegar a cincuenta ediciones no es cosa menor. Detrás de cada carrera hay comités organizadores, autoridades locales, familias de El Salado y Quilá, y vecinos que, año con año, han sostenido con entusiasmo esta tradición, convencidos de que el deporte también construye comunidad.
Medio siglo de historia atlética habla de la constancia de un pueblo que ha sabido preservar sus raíces sin dejar de mirar hacia adelante.
Orgulloso ganador
En esta edición conmemorativa, el gran protagonista fue Roberto Abisael Medina Uriarte, joven originario de La Palma, en el municipio de Navolato, quien se alzó con el triunfo tras completar el exigente recorrido.

Su victoria no solo corona un esfuerzo personal de preparación y disciplina, sino que también representa un motivo de orgullo para su comunidad y para el atletismo sinaloense en general, que sigue encontrando en carreras como esta una plataforma para que nuevos talentos se den a conocer.
La Carrera El Salado–Quilá continúa cumpliendo su verdadero propósito: mantener unidas a dos comunidades hermanas que ven en esta cita anual una oportunidad para celebrar su identidad, su historia y su gente. Medio siglo después, la meta sigue siendo la misma, la de correr juntos, sin importar los años que pasen.












