Los apellidos que han controlado el poder en Colima durante más de un siglo
En el estado de Colima hay familias que durante generaciones han consolidado su influencia dejando una huella en la historia del estado que se extiende hasta la actualidad, abarcando negocios, política y más esferas


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En Colima, el poder no siempre se mide únicamente en dinero. A veces también se mide en apellidos. Nombres que aparecen una y otra vez en la política, en los negocios y en la historia del estado, como si el tiempo no hubiera logrado borrarlos.
Detrás de esa permanencia existe una historia que se remonta al siglo XIX, cuando el entonces joven estado comenzó a consolidar su vida económica y política. Desde ese momento, varios linajes familiares comenzaron a construir fortunas, redes de influencia y alianzas en Colima, que con el paso de las décadas terminarían por formar una de las élites regionales más estables del país.
Para muchos historiadores, estas familias conformaron lo que se conoce como la oligarquía colimense, un grupo de poder que logró mantenerse vigente incluso después de transformaciones tan profundas como la Revolución Mexicana.
El origen de las familias poderosas de Colima
La historia de estas dinastías comenzó a tomar forma entre las décadas de 1860 y 1870, poco después de que Colima se convirtiera oficialmente en estado de la República.
En ese periodo, familias locales que ya poseían tierras, haciendas y comercios comenzaron a relacionarse con inmigrantes europeos y estadounidenses que llegaron atraídos por el auge comercial del Pacífico mexicano. Estas alianzas no solo fueron económicas, también fueron familiares.

Durante el Porfiriato, esa red alcanzó su mayor consolidación. Apellidos de origen extranjero como Vogel, Oldenbourg, Brun, Levy, Schmidt, Shondube o Flor se integraron al núcleo dominante de la región, controlando haciendas agrícolas, negocios y actividades financieras.
Al mismo tiempo, familias tradicionales del estado como los Álvarez, Ochoa, De la Madrid, Solórzano, Vergara y Meillón lograron mantenerse dentro del círculo de poder gracias a alianzas matrimoniales, vínculos con la iglesia y participación política.
Apellidos que siguen influyendo en Colima
A diferencia de otras regiones de México donde las élites cambiaron tras la Revolución, en Colima muchas de estas familias lograron adaptarse al nuevo sistema político sin perder su posición.
Uno de los linajes más emblemáticos es el de los Álvarez. Desde Manuel Álvarez Zamora, primer gobernador del estado, hasta Griselda Álvarez Ponce de León, quien se convirtió en la primera mujer gobernadora en la historia de México, la familia ha mantenido presencia constante en la vida pública.

Otro apellido que trascendió fronteras fue De la Madrid. Enrique Octaviano de la Madrid fue el último gobernador porfirista de Colima, mientras que décadas después su nieto, Miguel de la Madrid Hurtado, llegó a la presidencia de México en 1982.
También destacan familias como los Hurtado, Velasco, Torres Ortiz y Oldenbourg, que han ocupado distintos cargos políticos, académicos y empresariales a lo largo del tiempo.

Más de un siglo después, muchos de estos apellidos continúan apareciendo en la vida pública de Colima. Algunos lideran empresas, otros participan en la política o dirigen instituciones educativas.
La historia de estas familias demuestra que en Colima el poder no solo se construye en una generación. En muchos casos, es el resultado de décadas, e incluso siglos, de alianzas, influencia y continuidad.










