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Decidir entre comprar o rentar una casa es una de las decisiones más importantes en la vida. No hay una respuesta única, pues cada opción tiene implicaciones financieras, de estilo de vida y estabilidad a futuro. También es necesario considerar el ingreso disponible, la capacidad de endeudamiento, el ahorro y el tipo de empleo.
Uno de los primeros puntos que debes revisar es cuánto puedes destinar cada mes a la vivienda sin comprometer tus gastos básicos. Según la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), el valor de una vivienda en el país ronda entre 1.2 y 1.8 millones de pesos, aunque en zonas urbanas puede superar los 3 millones de pesos.
Además, el mercado inmobiliario mantiene una tendencia creciente: en 2025, los precios de vivienda aumentaron cerca de 8.7% anual, reflejando una presión constante sobre los compradores. Por ello, antes de solicitar un crédito hipotecario conviene elaborar un presupuesto realista., especialmente si se gana el salario mínimo.

Costo de comprar vs rentar en 2026
Comprar una vivienda implica una inversión considerable:
- Vivienda económica: 500 mil a 900 mil pesos
- Vivienda media: 1.2 a 2.5 millones de pesos
- Vivienda residencial: más de 3 millones de pesos
A esto se suman gastos iniciales como:
- Enganche (10%–20%)
- Escrituración (5%–10%)
- Costos notariales y comisiones
Por su parte, la renta puede ofrecer mayor flexibilidad, especialmente si todavía no tienes un ahorro suficiente para cubrir los gastos iniciales de una compra, evitando que tengas que asumir directamente los costos antes mencionados. Sin embargo, la renta ha incrementado entre 8% y 12% anual en zonas urbanas, presionando el gasto mensual.
Y es que una renta demasiado elevada puede reducir la capacidad de ahorro y dificultar que posteriormente puedas reunir dinero para el enganche, gastos notariales u otros costos relacionados con la compra. Asimismo, tener un hogar propio tiene ventajas como generar patrimonio y ofrecer estabilidad habitacional.

¿Cuál es el momento ideal para dejar de rentar?
Algunas señales de que podrías estar listo para comprar casa son:
- Estabilidad financiera: Si ya cuentas con un ahorro para el enganche y tienes un ingreso estable, puede que estés en un buen punto para considerar la compra de un inmueble. Comprar o rentar es una decisión que también depende de tu capacidad para cubrir los pagos mensuales de una hipoteca.
- Estabilidad en el lugar donde vives: Si tienes planes de quedarte en la misma ciudad durante al menos 5 años, como sucede en casos de quienes buscan viviendas en renta en CDMX, puede que sea más conveniente comprar. Al hacerlo, puedes aprovechar la plusvalía de un inmueble.
- Crédito aprobado: Obtener un crédito hipotecario es clave para poder hacer frente al pago de una casa. Si ya cuentas con un buen historial crediticio, es posible que puedas acceder a financiamiento con tasas más bajas y condiciones favorables.
En México, una persona que gana el salario mínimo puede revisar opciones de financiamiento disponibles a través de organismos como Infonavit, siempre que cumpla con los requisitos correspondientes. En general, es recomendable optar por comprar si puedes comprometerte a largo plazo con la propiedad.

¿Qué conviene más con el salario mínimo?
La mejor decisión consiste en comparar el costo total de ambas alternativas y evaluar qué opción permite mantener unas finanzas sanas. Comprar resulta más viable cuando se busca estabilidad y permanencia, mientras que rentar es una opción funcional en etapas de transición.
Un punto clave es la capacidad de pago: se recomienda que una hipoteca no supere el 30% del ingreso mensual, lo que limita el acceso para una gran parte de la población. Comprar una vivienda significa asumir un compromiso financiero de largo plazo, mientras que rentar implica un gasto que puede cambiar con el tiempo.
Lejos de representar una postergación indefinida, rentar antes que comprar una casa responde a un entorno que exige más información, verificación y contexto del inmueble y de la zona en la que se ubica. Nunca lo olvides, la mejor casa no es la más cara ni la más grande, sino la que se adapte.









