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Mucho antes de convertirse en el empresario más rico de México y construir un conglomerado con presencia en sectores clave de la economía nacional, Carlos Slim tuvo un negocio bastante más modesto: una pequeña tienda de dulces instalada en su propia casa.
El episodio forma parte de los primeros años de la trayectoria empresarial del magnate y muestra una faceta muy distinta a la que hoy existe alrededor de su nombre. En aquel entonces, Slim todavía estaba lejos de Telmex, Grupo Carso y las grandes inversiones que posteriormente lo convertirían en uno de los empresarios más poderosos de América Latina.
¿Cómo era la primera tienda de Carlos Slim?
Carlos Slim contó que aquella pequeña tienda se llamaba “El Cielo” y surgió a partir de una idea muy sencilla: comprar productos directamente a proveedores para conseguir mejores precios y después venderlos.
Entre los artículos que manejaba había chicles, chocolates y otros dulces. El joven empresario descubrió que podía obtener mercancía a precios considerablemente menores si acudía directamente a establecimientos que funcionaban como depósitos y distribuidores.

En una de sus visitas al Centro Histórico de la Ciudad de México encontró precisamente un negocio de este tipo, donde comerciantes compraban mercancía por mayoreo para después distribuirla en pequeños puestos.
La experiencia le dejó una enseñanza que posteriormente aparecería una y otra vez en su manera de hacer negocios: buscar buenos precios, eliminar intermediarios cuando fuera posible y conocer de cerca la operación de una empresa.
Aquella tienda ocurrió antes de 1965, año en que Slim, con apenas 25 años, comenzó una etapa mucho más ambiciosa como empresario. Ese mismo periodo estuvo marcado por la creación de nuevos negocios y por la adquisición de la embotelladora Jarritos del Sur.
De una tiendita a un imperio empresarial
La pequeña tienda fue apenas uno de los primeros pasos. Para entonces, el empresario ya llevaba años interesado en las inversiones: desde adolescente comenzó a comprar acciones y a registrar cuidadosamente sus movimientos financieros.
A mediados de los años 60 comenzó a construir formalmente las bases de lo que posteriormente sería su grupo empresarial, con negocios inmobiliarios, financieros, industriales y comerciales. En 1965 también nació Inbursa, mientras que Inmuebles Carso fue constituida en 1966.
El salto que cambió la dimensión de su trayectoria llegó décadas después. En diciembre de 1990, el consorcio encabezado por Grupo Carso ganó, junto con socios internacionales e inversionistas mexicanos, la licitación para adquirir Teléfonos de México (Telmex) durante el proceso de privatización de la empresa.

A partir de entonces, el crecimiento de sus negocios se aceleró y Slim amplió su presencia hacia múltiples sectores.
Aquella pequeña tienda de dulces quedó muy lejos de las dimensiones que alcanzaría su imperio empresarial. Sin embargo, también representa uno de los primeros ejemplos de la filosofía que Carlos Slim desarrolló desde joven: aprender directamente de cada negocio, cuidar los costos y reinvertir para seguir creciendo.










