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Hay juguetes que no necesitan presentación para despertar recuerdos, tal es el caso de Juguetes Mi Alegría. Basta mencionar el Hornito Mi Alegría o el Juego de Química para que generaciones de mexicanos recuerde las tardes de experimentos, pequeños pasteles y juegos que parecían sacados de un laboratorio.
Pero ¿qué ha sido de aquella fábrica que acompañó tantas infancias? A siete décadas de su nacimiento, Juguetes Mi Alegría continúa en el mercado mexicano y ha encontrado nuevas formas de conquistar a los niños, sin dejar atrás los productos que le dieron fama.
Su historia es también la de una empresa que tuvo que adaptarse a una industria cada vez más competitiva, en la que los juguetes importados, los videojuegos y las nuevas formas de entretenimiento cambiaron las reglas del juego.
Así nació Juguetes Mi Alegría
Juguetes Mi Alegría nació en 1956, impulsada por Ángel Algara de Azcué y Alida Méndez de Algara. Antes de convertirse en una referencia de los juguetes educativos, sus fundadores comenzaron con un estuche de manicure y maquillaje que fabricaban en el garaje de su casa.
Después llegaron otros productos, como un maletín de doctor, hasta que el Juego de Química ayudó a consolidar una identidad que distinguiría a la empresa: ofrecer juguetes con los que los niños pudieran experimentar, crear y descubrir cosas por su cuenta.

La propuesta fue más allá del entretenimiento. Durante décadas, sus productos permitieron jugar a ser científicos, médicos, cocineros o inventores, con materiales y actividades que acercaban a los pequeños al mundo de los adultos.
Para 2021, la compañía contaba con alrededor de 350 juguetes diferentes, según declaró entonces su director general, Carlos Algara Guzmán. Ese mismo año, la Lotería Nacional reconoció la trayectoria de la marca con un sorteo dedicado a su historia.
La crisis que obligó a Mi Alegría a cambiar
Mantenerse durante tanto tiempo en el mercado no ha sido sencillo. En la década de los noventa, la empresa enfrentó las dificultades económicas de México y los cambios que trajo la apertura comercial con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
La llegada de productos fabricados en otros países, especialmente ante el crecimiento de China como potencia manufacturera, aumentó la presión sobre los fabricantes mexicanos de juguetes.
En lugar de competir únicamente en categorías dominadas por grandes marcas internacionales, Mi Alegría apostó por conservar un espacio propio: los juguetes educativos, las manualidades y los experimentos.

Esa decisión le permitió diferenciarse en un mercado donde ya no bastaba con fabricar un juguete atractivo. También era necesario renovarlo, identificar los intereses de los niños y encontrar nuevas maneras de despertar su curiosidad.
La estrategia se reflejó en el desarrollo de nuevos productos. En 2023, un directivo de la compañía señaló que lanzaban alrededor de 25 novedades al año, mientras mantenían en su catálogo algunos de sus artículos más reconocidos.
Del Juego de Química a la robótica solar
La transformación de Juguetes Mi Alegría se aprecia en sus productos actuales. La marca conserva la idea de aprender jugando, pero ahora la lleva a terrenos como la robótica y las energías renovables.
Un ejemplo es el kit Robótica Solar 4 en 1, que permite construir cuatro modelos de robots con piezas, engranes, un motor y un panel solar. En vez de limitarse a utilizar un juguete terminado, los niños participan en su armado y descubren cómo funciona.
La propuesta mantiene la esencia de los antiguos experimentos científicos, aunque incorpora conceptos más cercanos a la tecnología actual.

El Hornito Mi Alegría también sigue presente. Aquel juguete que permitía preparar pequeños pasteles, galletas y pizzas ha encontrado nuevas versiones, entre ellas una inspirada en Hello Kitty, que combina la experiencia de cocinar y decorar con uno de los personajes más reconocidos de la cultura popular.
La empresa también ha llevado su propuesta a colaboraciones con marcas mexicanas. Una de ellas es la Fábrica de Jabón Zote, un juguete que permite elaborar pequeñas piezas mediante actividades de mezcla, moldeado y personalización.
La trayectoria de Mi Alegría muestra que conservar una marca no significa quedarse anclado en el pasado. Sus juguetes más recordados siguen siendo parte de su identidad, pero conviven con nuevas tecnologías, personajes y productos que buscan conectar con otras generaciones.
Mientras algunas empresas apuestan por seguir tendencias pasajeras, la fábrica mexicana de juguetes ha mantenido un espacio basado en la creatividad y el aprendizaje práctico. Sus productos invitan a construir, mezclar, experimentar o fabricar algo con las propias manos.
A 70 años de su fundación, Juguetes Mi Alegría conserva una fórmula reconocible: convertir la curiosidad infantil en una experiencia de juego. Lo que antes comenzaba con un maletín de química o un pequeño horno hoy también puede tomar la forma de un robot impulsado por energía solar.










