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Culiacán, Sinaloa.- En el Jardín de Niños Mercedes González de Acosta, del fraccionamiento Los Ángeles, la historia de México cobró vida a través de las voces, los personajes y el entusiasmo de las familias que participaron en el festejo del Grito de Independencia.
La comunidad escolar se reunió para conmemorar una de las fechas más representativas del país, en una jornada que combinó aprendizaje, convivencia y tradiciones mexicanas.
Niñas, niños, madres de familia y personal académico y administrativo rindieron homenaje a la bandera y entonaron el Himno Nacional, para después dar paso a la escenificación de un pasaje fundamental de la historia de México.
Una lección de historia que se vive en comunidad
La representación del Grito de Independencia estuvo a cargo de madres de familia, quienes se caracterizaron de acuerdo con la celebración y dieron vida a los personajes de aquella época.
Desde sus lugares, las decenas de niñas y niños observaron expectantes cada momento de la actuación. Para ellos, la celebración representó una manera distinta de acercarse a la historia: no solo mediante lo que escuchan en el aula, sino a través de una experiencia que pudieron observar y compartir con sus propias familias.
Al concluir la escenificación, las madres de familia y los pequeños aprovecharon para tomarse fotografías del recuerdo, dejando constancia de una jornada que tuvo como propósito mantener vivas las tradiciones y fortalecer desde la infancia el sentido de pertenencia e identidad.
Sabores y tradiciones para celebrar a México
El festejo también tuvo un espacio para la convivencia alrededor de la gastronomía mexicana.
La comunidad escolar disfrutó de una vendimia con elotes, sandía, chimichangas, taquitos, dulces típicos y agua de Jamaica, convirtiendo la celebración en un encuentro donde los sabores tradicionales también formaron parte del aprendizaje.
La actividad fue organizada por las maestras del plantel, con la coordinación de la directora, Dra. Ana Luisa Gastélum López.
Más que una celebración escolar, el festejo permitió que niñas y niños reconocieran parte de la historia y las tradiciones que forman la identidad de México, mientras compartían con sus familias un momento de alegría y convivencia.
Así, desde las aulas y los espacios cotidianos, la memoria histórica encuentra nuevas formas de transmitirse de una generación a otra.








































