¿Quieres resumir esta nota?
En la sindicatura de Costa Rica, perteneciente al municipio de Culiacán, un grupo de personas con discapacidad visual encontró a mediados de este mes de septiembre una puerta mucho más ancha que está dirigida hacia el conocimiento.
En la Biblioteca David Moreno Domínguez se inauguró el curso de computación para ciegos y arrancó, además, el taller de tejido de grafiti, dos espacios pensados para que la ceguera deje de ser un obstáculo y se convierta en punto de partida hacia nuevas habilidades.
Nuevas oportunidades
Rodolfo Tamayo, fue uno de los beneficiarios que recibió equipo de cómputo adaptado y materiales de tejido, herramientas con las que, dicen, no solo se aprende a manejar un teclado o a trenzar un hilo, sino que se recupera algo más profundo: la certeza de que todavía hay mucho por aprender y por construir.

Para las personas en esta condición de ceguera, el acceso a la tecnología representa mucho más que una computadora: es la posibilidad de leer, escribir, comunicarse y, sobre todo, decidir por sí mismas sin depender permanentemente de alguien más.
El tejido, por su parte, ofrece algo igual de valioso: un oficio manual que puede convertirse en fuente de ingresos y en un espacio de creatividad compartida con otros integrantes de la comunidad.
Ellos lo hacen posible
Detrás de esta iniciativa tan importante para este grupo de personas, está el trabajo conjunto de múltiples instituciones que decidieron unir esfuerzos.

El personal de la Biblioteca David Moreno Domínguez abrió sus puertas para que el curso tuviera un hogar;Juan Pimentel Valdez, director del DIF Municipal, respaldó el proyecto con recursos y acompañamiento; y Ernesto Alonso Landeros Ruiz, síndico municipal, refrendó su compromiso con una comunidad que, muchas veces, queda al margen de este tipo de oportunidades.
Iniciativas como esta recuerdan que la inclusión no se decreta, se construye con acciones concretas: un aula, una computadora, un hilo de estambre y, sobre todo, la voluntad de no dejar a nadie atrás. En Costa Rica, Culiacán, ese primer paso ya se dio.









