Conoce la biblioteca de Celestino Gazca, un espacio que forma lectores y promueve el arte en Sinaloa
La biblioteca pública municipal Cristóbal Coronel Quintana es un espacio clave para Celestino Gazca y sus habitantes: fomenta la lectura y el arte, apoya a estudiantes y mantiene vivo el legado comunitario de su fundador


En Celestino Gazca, ejido costero de Elota, ubicado a hora y media de Culiacán, famoso por sus ostiones y la tranquilidad de sus playas, hay un inmueble que se ha convertido en un espacio cultural, comunitario y tecnológico: la biblioteca pública municipal Cristóbal Coronel Quintana.
Más que un recinto de libros, desde hace 26 años, la biblioteca se ha consolidado como un espacio de aprendizaje, encuentro y resguardo, especialmente para niñas, niños y adolescentes que encuentran ahí un lugar seguro para hacer tareas, leer y crecer.

En diciembre reciente, las paredes de la biblioteca sirvieron de lienzo durante la realización del Celestinearte Fest. Varios artistas urbanos crearon algunos murales que proyectan identidad y cultura.
Al frente está Lorenza “Lore” Larreta Escobedo, encargada del recinto desde su apertura, el 1 de febrero del año 2000.
Originaria de la comunidad costera desde la infancia, Lore ha sido testigo directo de cómo la biblioteca ha evolucionado junto con el ejido y de cómo su función social se ha fortalecido con el paso del tiempo.
Un refugio cotidiano para estudiantes
De manera frecuente, la biblioteca recibe por las tardes a estudiantes de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato.
Lore admite que antes de habilitar el espacio con equipos de cómputo, los libros y enciclopedias eran la base de las tareas escolares; hoy, aunque la consulta digital es más común, la lectura sigue ocupando un lugar central.
En este espacio ubicado a un costado de la iglesia, en pleno corazón de la comunidad, el acervo actual ronda los dos mil libros, distribuidos en salas infantil y general, con temas que van desde literatura, historia y ciencias sociales, hasta biología, psicología y colecciones bilingües en lenguas indígenas.
Como dato curioso, Lore Larreta comparte para Tus Buenas Noticias que algunos títulos, como “Como agua para chocolate”, de la autora mexicana Laura Esquivel, dejaron huella no solo por su contenido, sino por el desgaste que evidenció su constante lectura.
Un espacio que articula a la comunidad
La biblioteca también cumple una función social más amplia. Ha servido como sala de reuniones, sede de capacitaciones, jornadas de salud y actividades comunitarias, que confirman su papel como punto de encuentro para la vida colectiva de Celestino Gazca.
Aunque actualmente enfrenta retos —como la falta de servicio de internet desde septiembre pasado—, la expectativa es que, con apoyo municipal, este recurso se reactive y amplíe el alcance del espacio para estudiantes y población en general.
Cristóbal Coronel Quintana: el origen del legado
La biblioteca lleva el nombre de Cristóbal Coronel Quintana, un habitante del ejido fallecido hace unos años pero recordado por su vocación de servicio y su compromiso con el bienestar comunitario, y así lo comparte Lore.
Desde su encargo dentro del gobierno municipal de Elota, don Cristóbal gestionó la llegada de la biblioteca, promovió su equipamiento inicial y convocó a la comunidad para decidir su funcionamiento.
Lejos del protagonismo político, comparten, Cristóbal fue reconocido por impulsar acciones concretas en beneficio del pueblo. Y aunque no alcanzó a conocer el actual edificio —inaugurado en 2018—, su legado permanece vivo en cada lector que cruza la puerta.
Lectura que deja huella
Para Lorenza Larreta, la mayor satisfacción es ver regresar a quienes fueron usuarios en su infancia y hoy son profesionistas. “La biblioteca cambia, pero la memoria permanece”, resume.
En Celestino Gazca ese cambio tiene nombre, libros y una historia compartida que sigue escribiéndose día a día.















