La abogada que conquista el norte de Culiacán con su té artesanal: Nephtar
Durante la pandemia, Merari Nepthali Rivera creó Nephtar, un té artesanal de jazmín elaborado para tomar en casa; hoy se vende en más de 10 abarrotes del norte de Culiacán, impulsado por constancia y apoyo familiar


En medio de la incertidumbre que trajo la pandemia de COVID-19, cuando el encierro en el 2020 obligó a replantear rutinas y proyectos personales, Merari Nepthali Rivera Chávez, joven culichi de 29 años, decidió experimentar desde casa con una receta que conocía desde la preparatoria.
Sin saberlo, ese ejercicio doméstico se convertiría en el inicio de Nephtar, un té artesanal de jazmín que hoy se distribuye en distintos abarrotes del sector norte de Culiacán.

Nephtar, una idea que surgió en casa
Nephtar es un té artesanal de flor de jazmín, preparado de manera casera, sin conservadores y bajo un proceso cuidadoso que prioriza el sabor y la calidad.
Detrás de este producto está Merari Nepthali Rivera Chávez, licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), quien actualmente combina su trabajo como abogada en un despacho laboralista con la elaboración semanal del té.
El producto se prepara en un hogar de la colonia Los Olivos, en el sector Humaya, donde Merari organiza su producción de acuerdo con los tiempos que le permite su empleo formal.
El té cobró forma entre la familia y amistades
La semilla de Nephtar se sembró años atrás, cuando Merari aprendió a preparar té de jazmín gracias a la tía de una amiga de la preparatoria. En aquel entonces, la bebida formaba parte de reuniones familiares y comidas entre amistades, sin ninguna intención comercial.
Sin embargo, fue alrededor de 2021, cuando la idea comenzó a tomar forma. Con más tiempo disponible y ante la insistencia de su familia —en especial de su padre, quien tenía un abarrote— Merari decidió experimentar y producir el té para venderlo de manera local.
“Eran tiempos de COVID, no tenía mucho que hacer y dije: ‘Bueno, voy a experimentar’”, recuerda.
Así empezó elaborando pequeñas cantidades que se vendían únicamente en la tienda familiar.
Dónde y cómo se fue consolidando
Al inicio, el té se vendía sin etiqueta ni nombre. En el abarrote lo conocían simplemente como “el té sin marca”.
Con el tiempo, y gracias al apoyo de un compañero de trabajo con experiencia en fotografía y diseño, surgió el nombre Nephtar, una combinación inspirada en su propio nombre y en la idea de frescura que transmite la bebida.
Con una imagen renovada, botellas más estéticas y etiquetas formales, Merari decidió dar el siguiente paso: tocar puertas en otros comercios del sector norte de la ciudad.
Acompañada por su pareja, comenzó a recorrer abarrotes en zonas como Humaya, Santa Fe y áreas cercanas a la salida norte de Culiacán.
Actualmente, Nephtar cuenta con entre 10 y 11 puntos de venta, incluyendo abarrotes, una senaduría tradicional y pequeños supermercados locales.
Un proceso artesanal y organizado
La producción de Nephtar es completamente artesanal. Merari elabora entre 80 y 100 litros de té a la semana, distribuidos en presentaciones de medio litro y litro.
El proceso se realiza principalmente entre miércoles y jueves, para entregar el producto los viernes por la tarde, después de su jornada laboral.
Uno de los cuidados más importantes es el enfriado del té. Merari explica que el sabor cambia por completo si se embotella caliente, por lo que deja reposar el té durante la noche antes de envasarlo.
El producto se transporta y se vende refrigerado, lo que también representa uno de los principales retos al buscar nuevos puntos de venta.
Retos y satisfacciones del emprendimiento
El mayor desafío ha sido lograr que los comercios le abran espacio en sus refrigeradores, especialmente en abarrotes pequeños.
A ello se suma la planeación de la producción, ya que la demanda varía según el punto de venta y la temporada. Aun así, la satisfacción compensa el esfuerzo.
“Es muy bonito llegar y ver que ya se vendió todo, o que solo quedan uno o dos”, comparte.
Los meses de calor representan la mejor temporada, aunque Merari asegura que, incluso fuera de ella, el producto ha tenido buena aceptación.
El apoyo que sostiene el proyecto
Nephtar no camina solo. La familia ha sido clave en su crecimiento. Su madre la apoya en el embotellado cuando el tiempo no alcanza; su padre fue quien impulsó las primeras ventas; su pareja la acompaña en la logística, compras y entregas; y amistades cercanas han contribuido con el diseño e imagen del producto.
Este respaldo ha permitido que el emprendimiento avance sin descuidar su empleo formal, del cual depende económicamente.
Mirar al futuro con los pies en la tierra
A corto y mediano plazo, Merari aspira a colocar Nephtar en supermercados más grandes y continuar ampliando su presencia en la ciudad.
Reconoce que aún debe informarse sobre requisitos como registro de marca, normativas de etiquetado y procesos administrativos, pero no descarta dar ese paso cuando se sienta preparada para cumplir con la demanda.
Mientras tanto, prefiere avanzar con cautela, cuidando la calidad del producto y la constancia en la entrega.
Un mensaje para otros jóvenes
Desde su experiencia, Merari aconseja paciencia y perseverancia a quienes desean emprender. “Es un proceso lento, no pasa de la noche a la mañana”, afirma.
Sabe que habrá días de muchas ventas y otros de pocas, pero la clave está en no desanimarse y seguir tocando puertas.
Nephtar es hoy un ejemplo de cómo una idea sencilla, nacida en casa y fortalecida con constancia, puede abrirse camino incluso en contextos difíciles.
Dónde encontrarlo:
- Abarrotes del sector Humaya, Santa Fe y zona norte.
- Instagram: @Nephtar_tea
















