“Aquí seguimos, entre buenas y malas”: así inculca Ofelia el valor del trabajo a sus hijos en Culiacán
Desde hace más de cuatro años, Ofelia López vende ropa y accesorios en el fraccionamiento Los Ángeles. Su historia es un ejemplo de trabajo constante, fe diaria y esfuerzo para sacar adelante a su familia


A un costado de la Secundaria Nueva Creación, en la esquina de los bulevares California y del Lago, en el fraccionamiento Los Ángeles, se encuentra todos los días Ofelia López Castro.
Desde febrero de 2021, en plena pandemia, decidió instalarse en ese pequeño espacio al nororiente de Culiacán para vender ropa y accesorios, convencida de que el trabajo honesto siempre abre camino.

Aunque antes ya había emprendido desde casa —preparando tamales de elote y pollo para ayudar a su familia—, fue en esos meses de incertidumbre cuando apostó por el comercio diario.
“Yo pregunté dónde nadie se ponía y aquí me instalé. Y aquí sigo”, comparte con serenidad, consciente de que su labor inculca el valor del trabajo en sus hijos.
Vender para salir adelante
Ofelia es madre de cuatro hijos; hoy acompaña a tres de ellos en su camino de vida. Cada día, sin importar si las ventas son buenas o no, se levanta con la misma actitud.
“Nunca vengo con pensamientos negativos. Vendo o no vendo, me voy feliz”, dice, con la frente en alto para Tus Buenas Noticias.
Su jornada inicia alrededor de las 10 de la mañana y concluye al caer la tarde. A veces, cuando hay mayor movimiento, comienza más temprano.
“Si me llevo 300 pesos a la bolsa, le doy muchas gracias a Dios”, afirma, consciente de que cada ingreso suma en casa.
Adaptarse para seguir
Ofelia empezó vendiendo ropa de segunda mano y poco a poco fue ampliando su oferta: ropa interior, calcetas, cintos, cachuchas y prendas para dama, caballero, niños y niñas.
Con mucho esfuerzo y ahorro, ha viajado a plazas como Guadalajara y Moroleón para surtirse de ropa nueva y ofrecer mejores opciones, especialmente en temporadas clave como invierno, fiestas decembrinas o el verano.
Orgullo que no se rinde
Las bajas ventas, el clima y la inseguridad han sido retos constantes, pero no obstáculos definitivos. “Aquí, entre buenas y malas, seguimos. Tenemos que salir adelante”, expresa.
Para Ofelia, la mayor satisfacción no es solo vender, sino sentirse útil, independiente y reconocida por su comunidad.
Cada cliente, cada saludo y cada compra son una confirmación de que su esfuerzo vale la pena.
Su historia, sencilla y poderosa, recuerda que la dignidad también se construye día a día, sobre una mesa de trabajo y con esperanza firme.















