CARI un refugio donde sanar sí es posible, un nuevo camino de rehabilitación humana que transforma el dolor en esperanza en Culiacán
En la colonia Revolución en Culiacán abrió sus puertas el Centro de Atención y Rehabilitación Integral (CARI), un espacio que prioriza la dignidad y el acompañamiento humano, ofreciendo nuevas oportunidades de vida a quienes enfrentan un proceso de adicción


Culiacán, Sinaloa.- Cuando la vida duele de verdad, hay quienes deciden convertir esa herida en un acto de amor colectivo. Así nació el Centro de Apoyo y Rehabilitación Integral (CARI), impulsado por Oscar Geovanny Sarabia Cabrera, quien, tras vivir muy de cerca una realidad que marcó su historia, eligió no rendirse ni guardar silencio.
Hace poco más de un mes abrió este espacio en la colonia Revolución, convencido de que la recuperación sí es posible cuando se acompaña con respeto, profesionalismo y humanidad, tanto a quien sufre una adicción como a su familia.

CARI más que un anexo: un espacio donde la dignidad abre camino a la recuperación en la colonia Revolución
CARI es un centro de prevención, tratamiento y rehabilitación de adicciones a sustancias dañinas. No es un lugar de castigo ni de encierro sin sentido, sino un refugio mixto y ambulatorio donde cada persona es atendida con respeto y profesionalismo. Aquí, la recuperación se entiende como un proceso humano, no como una condena.
“En CARI no solo se atienden problemas de adicción; también brindamos apoyo a personas que enfrentan ludopatía, rebeldía extrema, duelos, depresión u otras conductas de riesgo. Cada historia es distinta y merece ser escuchada”, expresó Óscar Geovanny Sarabia Cabrera.
Uno de los pilares del centro es su equipo profesional especializado en salud mental, conformado por psicoterapeuta en adicciones y psiquiatra, así como personal médico capacitado, quienes trabajan de manera coordinada para brindar una atención integral.
Este equipo acompaña cada proceso desde la evaluación inicial hasta el seguimiento posterior a la rehabilitación, con la convicción de que la recuperación no termina al salir del centro.
Desde su apertura, CARI ofrece una atención integral que incluye evaluación y diagnóstico inicial, terapia individual y grupal, terapia familiar, consejería en adicciones, análisis clínicos y valoración médica y psiquiátrica.
Además, brinda cursos de capacitación del ICATSIN y de otras instituciones, actividades recreativas, apoyo espiritual y un elemento fundamental que muchos procesos suelen descuidar: el seguimiento post-anexo, clave para prevenir recaídas y fortalecer la reintegración social.

Detrás de este proyecto hay convicción, pero también respaldo. Óscar Geovanny cuenta con el apoyo incondicional de su esposa, Yesenia Moreno Mercado, quien comparte la visión de que la recuperación sí es posible cuando hay acompañamiento real y continuo.
“El usuario o consumidor ya trae una vida difícil. Si llega a un centro para recibir maltrato, humillaciones o sometimiento, entonces ¿dónde está la recuperación?”, reflexionó el fundador. Por ello, CARI apuesta por romper con los modelos de violencia que durante años han marcado a muchos anexos y ofrecer un trato distinto, basado en la dignidad humana, el respeto y la conciencia.
El psicoterapeuta en adicciones, Darío Sandoval Barraza, integrante del equipo de CARI, explicó que la rehabilitación va mucho más allá de dejar de consumir una sustancia.
“No puede haber una recuperación real sin trabajar con la familia de origen. Aquí avanzamos a la par: terapia grupal con los usuarios y trabajo terapéutico con la familia”, señaló.
El especialista subrayó que muchas adicciones tienen raíces profundas en la historia familiar: patrones que se repiten generación tras generación, familias disfuncionales, padres ausentes, violencia emocional o abandono.
“Todo eso deja vacíos emocionales. El problema es que, muchas veces, en lugar de ayudar, la familia rechaza y excluye, y eso profundiza la herida”, afirmó.
El modelo terapéutico del centro se desarrolla en las cuatro etapas fundamentales: desintoxicación, orientada a estabilizar físicamente a la persona; deshabituación, enfocada en romper la dependencia; rehabilitación, centrada en la recuperación emocional y conductual; y reinserción social, considerada una de las fases más complejas del proceso, ya que requiere acompañamiento constante y seguimiento profesional una vez que la persona egresa del centro.

Desde su experiencia profesional, el psicoterapeuta Darío Sandoval Barraza subrayó que el estigma social sigue siendo uno de los mayores obstáculos en esta última etapa.
“Muchas personas logran rehabilitarse dentro de los centros, pero al salir se enfrentan a una sociedad que no está preparada para comprenderlas; es ahí donde ocurren muchas recaídas”, explicó.
Por ello, en CARI el trabajo no se limita al usuario, sino que se extiende al fortalecimiento de la familia y al empoderamiento de la persona, para que pueda enfrentar de manera más sólida los desafíos del entorno exterior.
César Osvaldo Sarabia Cabrera, consejero en adicciones, explicó que en CARI las personas tienen la oportunidad de empezar de nuevo: reaprenden habilidades sociales, construyen rutinas positivas y dejan atrás todo lo que les hacía daño.
“Lo viejo se queda atrás para que lo nuevo pueda avanzar”, destacó con determinación el especialista.
Además, el proyecto tiene un fuerte compromiso social. Muchas familias llegan con el corazón destrozado, con miedo de dejar a su ser querido en un lugar donde pueda ser lastimado. En CARI, aseguran, no hay humillaciones, no hay violencia, no hay sometimiento. Hay acompañamiento, respeto y compromiso genuino.
La comunidad también ha respondido con solidaridad, sumándose con donaciones y apoyo, demostrando que cuando se abre una puerta con honestidad, la ayuda llega.
“El consumo no define a la persona. La enfermedad puede estar presente, pero no es la identidad de nadie”, es uno de los mensajes que se repiten en el centro.
Por ello, el trabajo con la familia es primordial, así como mantener la mente ocupada, acudir a terapia, integrarse a grupos de apoyo y construir una vida con sentido.

En la colonia Revolución, existe un lugar donde la esperanza vuelve a respirar. CARI es la prueba de que sí se puede salir adelante, de que la rehabilitación no es castigo ni abandono, sino un proceso de acompañamiento, dignidad y reconstrucción personal. Aquí nadie es señalado, nadie es humillado y nadie camina solo.
El Centro de Atención y Rehabilitación Integral (CARI) se encuentra en General Viviano Dávalos #3796, en la colonia Revolución. Para más información sobre sus programas y servicios, puede comunicarse al teléfono 667 421 0448.
Si tú o alguien de tu familia enfrenta una adicción o una crisis emocional, este puede ser el inicio de un camino distinto. Porque la recuperación es posible cuando hay acompañamiento, comprensión y compromiso. En CARI, la esperanza no se promete: se acompaña.










