De la granja al emprendimiento: El salto de Alfredo para fundar su propio legado en Culiacán
Alfredo Gallardo renunció a su empleo en una granja camaronera para emprender su propio negocio de mariscos en el fraccionamiento Los Ángeles, al nororiente de Culiacán, con trabajo diario, sabor y trato cercano


Sobre el bulevar California, en el fraccionamiento Los Ángeles, Alfredo Gallardo Rocha atiende desde hace poco más de seis meses un negocio de mariscos que nació de una decisión valiente: dejar un empleo estable en una granja camaronera para apostar por un proyecto propio y familiar.
Aunque el emprendimiento es reciente, la experiencia no es nueva. Desde los 14 años, Alfredo tuvo contacto con la preparación de mariscos, primero ayudando en una carreta en el centro de la ciudad y más adelante cocinando para eventos familiares y de amigos. Con el tiempo, esa habilidad se convirtió en una oportunidad.

Emprender desde cero, pero con convicción
Iniciar no fue sencillo. Conseguir la carreta, el equipo y los insumos implicó esfuerzo y paciencia.
“Sí se batalló, pero la idea siempre fue salir adelante con esto”, comparte.
Hoy, su negocio representa su principal sustento y una forma de estar cerca de su esposa e hija.
El crecimiento ha sido gradual, pero constante. “Es despacio, poco a poco”, reconoce, confiado en que el trabajo diario rinde frutos.
Sabor, limpieza y atención directa
La especialidad del lugar es la barra fría: aguachile, ceviche, ceviche mixto y cócteles de camarón y pulpo, además de mariscos frescos por kilo para quienes prefieren preparar en casa. Alfredo decidió cuidar cada detalle, priorizando la limpieza y la calidad del producto.
Atiende personalmente de lunes a domingo, de 9 o 10 de la mañana hasta las 7 u 8 de la noche, ajustándose al movimiento y al clima. Aunque en teoría los lunes serían de descanso, la idea de perder clientes lo hizo cambiar de opinión.
Más que vender, generar confianza
Para Alfredo, la mayor satisfacción no es económica. “Siento bonito cuando la gente llega desconfiando y se va contenta, felicitándome por el sabor”, afirma.
Su filosofía es clara: no quejarse de la crisis, atender bien y seguir adelante.
A mediano plazo, se visualiza ampliando el espacio, incorporando barra caliente y un área más cómoda para los clientes.
Con metas claras y los pies en la tierra, Alfredo Gallardo demuestra que el emprendimiento también se construye con paciencia, honestidad y ganas de servir bien.













