A los 80 años, Modesta tuesta y vende semillas de girasol en Navolato
Con su anafre, semillas de girasol y muchas ganas de seguir adelante, doña Modesta Ángeles Marco sale cada día a trabajar en Navolato.

Modesta Ángeles Marco tiene 80 años y una rutina que no ha dejado con el tiempo. Cada día, con paciencia y calma, prepara y vende semillas de girasol que ella misma tuesta, un trabajo sencillo que se ha convertido en parte de su identidad.
Originaria de Acambay, Estado de México, Modesta llegó a Navolato junto a su esposo, Juan Flores Felipe, después de muchos años de ir y venir. Durante largo tiempo acudían solo por temporadas, aprovechando las verbenas y el movimiento comercial, hasta que poco a poco hicieron de esta ciudad su lugar para quedarse.
Vende semillas de girasol en el Centro

Hoy, doña Modesta se instala afuera de una farmacia por la avenida Ángel Flores, a espaldas del Mercado Hidalgo, un punto donde ya es conocida por quienes pasan a diario.
Las semillas que vende las trae desde su tierra natal y las prepara con el mismo cuidado de siempre. Cuando el clima lo permite, las tuesta en el momento; cuando el calor aprieta, las prepara en casa y las lleva listas para ofrecerlas.
Cada paquete lo vende en 20 pesos, un precio accesible que refleja su intención de trabajar con honestidad y cercanía. La gente compra, regresa y la saluda. Su presencia se ha vuelto parte del paisaje cotidiano del centro de Navolato.
Ejemplo de dignidad

A lo largo de su vida, Modesta ha sostenido el trabajo como una forma de dignidad. No dejó de hacerlo al llegar a la vejez.
Al contrario, el mantenerse activa le permite conservar autonomía y ánimo. Su esposo, por su parte, continúa vendiendo artículos del hogar en un pequeño local, reafirmando una vida construida en pareja y con esfuerzo constante.
La historia de Modesta Ángeles Marco no busca llamar la atención, pero la consigue. A sus 80 años, su ejemplo habla de constancia, de trabajo honrado y de la decisión de seguir adelante, demostrando que la edad no es límite cuando el deseo de mantenerse útil y de pie sigue intacto.
















