Jorge Chaidez Soto convierte su vida de trabajo en un legado escrito para Navolato
A sus 74 años, don Jorge, transformó décadas de trabajo en el campo, el ingenio y la penitenciaría en un libro que busca dejar huella en su familia y Navolato.

"Soy de aquí de Navolato… y mi vida ha sido muy laboriosa", dice con voz firme don Jorge Chaidez Soto.
Tiene 74 años. Está pensionado. Pero su historia no se detuvo cuando dejó de trabajar. Al contrario, fue entonces cuando comenzó a escribirla.
Desde joven ha demostrado ser un hombre de trabajo

Desde joven conoció el esfuerzo. Trabajó en el campo, fue vaquero y peón. Más adelante logró convertirse en pequeño ganadero, aunque el espacio no le permitía crecer mucho. A los 18 años insistió en entrar al ingenio junto a su padre.
"No puedes porque no tienes la edad", le dijeron. Esperó. Y cuando por fin ingresó, permaneció 36 años en esa lucha laboral hasta lograr una indemnización cuando el ingenio cerró en 1992.
Al año siguiente entró a la penitenciaría. Ahí vivió experiencias fuertes y complejas que marcaron su carácter. Cuando se pensionó, el silencio lo inquietó.
"Me sentía desesperado… y dije: ‘¿Qué hago? Pues voy a escribir’", relata para Tus Buenas Noticias.
Un libro que será su legado para Navolato

Comenzó el 21 de marzo de 2014 y terminó en 2016 su libro titulado Siguiendo un camino, abriendo brechas y dejando huellas. Son nueve capítulos donde habla de su familia, del ingenio y, sobre todo, de sus vivencias en la penitenciaría.
Nunca estudió formalmente, pero descubrió que tenía facilidad para redactar. Escribía primero a mano y luego pasaba todo a máquina eléctrica. Su esposa, Petra Gutiérrez Higuera, le ayudaba con la ortografía. "Ella me corregía", reconoce agradecido.
Padre de tres profesionistas; un licenciado en turismo, un ingeniero civil y una psicóloga, don Jorge sueña con imprimir su libro, aunque las enfermedades recientes y los gastos lo han frenado.
"Quiero dejar este legado… no solo para Navolato, sino para quien lo quiera leer".
También ha escrito canciones. Porque para él, mientras haya memoria, hay camino.
La historia de don Jorge demuestra que nunca es tarde para empezar algo nuevo.
Porque cuando la vida se ha trabajado con honestidad, siempre hay algo valioso que contar.
















