Ermila Díaz: El talento matemático que une a toda una comunidad escolar en Pradera Dorada, Mazatlán
Con solo 11 años, la estudiante mazatleca participa en la etapa estatal de la Olimpiada de Matemáticas, demostrando que con el apoyo de su familia y maestra, no hay problema complejo que no pueda resolver


Para Ermila Isabel Díaz Guzmán el presente ciclo escolar ha sido emocionante y lleno de retos que no esperaba, pero que ha sabido sortear exitosamente.
Ermila, de 11 años de edad, es estudiante del 5° grado “C” de la escuela primaria Bicentenario de la Independencia de Pradera Dorada en Mazatlán, donde inició hace algunos meses la aventura de participar en la Olimpiada de Matemáticas.
La estudiante destacó desde la primera etapa de la Olimpiada realizada en su escuela, donde junto con una compañera fue seleccionada para avanzar a la siguiente etapa de este importante concurso académico. 
Ermila platica en entrevista con Tus Buenas Noticias sobre su gusto por las matemáticas, que a decir de su mamá se dan bien en la familia y en esta etapa de la primaria son parte importante de los conocimientos que la pequeña va adquiriendo con apoyo de su maestra.
“Me gustan las operaciones, me gusta hacerlas y resolver los problemas, me siento un poco nerviosa, pero estoy feliz”, señala la estudiante.
Ermila avanzó a la segunda etapa de la Olimpiada en su zona escolar y luego a nivel sector para finalmente llegar a la etapa estatal que se desarrolla en la capital del estado y en la que compite con niños destacados en matemáticas, de todos los municipios de Sinaloa.
“El primer examen que fue aquí en mi escuela se me hizo fácil, después fui a otra escuela y al principio se me hicieron complicados los problemas, pero después de leerlos bien los entiendo y se me hacen fáciles”, dice sonriente.
El poder del apoyo: La fórmula secreta detrás del éxito de Ermila en las matemáticas
Su maestra Karen Salazar explica que el proceso de preparación de Ermila para esta competencia ha sido un arduo trabajo en equipo entre la estudiante, su familia y ella como su maestra. 
En sesiones en línea por las tardes, Ermila practica todo tipo de operaciones para la resolución de problemas y retos matemáticos complejos como los que se le presentan en los exámenes de la Olimpiada.
“Trabajamos desde operaciones básicas: sumas, restas, multiplicaciones, entran porcentajes, perímetros, áreas, decimales, fracciones, prácticamente de todo porque no sabemos qué va a pasar en el examen y son problemas complejos”, explica la maestra.
La evaluación de los exámenes de la Olimpiada de Matemáticas va más allá de un resultado numérico en la respuesta a los problemas, se evalúa el proceso que realizan los niños al razonar y resolver el problema, se califica la narrativa, es decir que los alumnos sepan explicar cómo llegaron a la solución.
Para su maestra, el éxito de Ermila en la Olimpiada de matemáticas va de la mano con su razonamiento lógico, que la ayuda a resolver correctamente los problemas de cada examen.
“La veo muy bien preparada, a pesar de que es una alumna reservada en clase es una niña muy inteligente que tiene mucho razonamiento lógico y por eso está donde está”, dice convencida.

El respaldo en casa: Cuando los números se convierten en un proyecto familiar
Para la mamá de Ermila, Alejandra Isabel Guzmán Ayala, todo el proceso de la Olimpiada de Matemáticas inició como una sorpresa, pues aunque la niña es una buena estudiante es la primera vez que es seleccionada para competir y representar a su escuela.
En casa Ermila recibe todo el apoyo de su familia, de sus papás que están pendientes de su preparación y la acompañan en cada etapa de la competencia y de su hermano de 15 años que también participó en la Olimpiada de Matemáticas.
Juntos apoyan a Ermila, le dan consejos y la animan a seguir estudiando para llegar bien preparada a las siguientes etapas de la competencia.
“Sentimos mucha emoción, cuando nos dieron la noticia no lo podíamos creer y aquí estamos apoyándola, yo soy contadora, tiene tíos ingenieros, así que los números sí se dan en la familia”, dice Alejandra orgullosa.
En la entrada de su escuela se puede ver una lona con la foto de Ermila, donde la comunidad escolar la felicita por su logro en la 13va. Olimpiada de Matemáticas, sus compañeros, todos los profesores del plantel y la directora la apoyan y se sienten orgullosos de lo que ha logrado. 
Más allá de las medallas o los resultados en la Olimpiada, la historia de Ermila nos recuerda que, cuando el talento se nutre con dedicación y una red de apoyo sólida, no hay reto matemático —ni de la vida— que no pueda ser resuelto.
Su camino es un testimonio de cómo la curiosidad, acompañada de guía y aliento, es el motor más poderoso para que las nuevas generaciones sigan construyendo su propio futuro.
El éxito de Ermila en esta competencia es, en esencia, un triunfo colectivo.
Al ver su nombre en la lona de la escuela Bicentenario de la Independencia, queda claro que cuando una comunidad escolar y familiar se une para celebrar y potenciar la inteligencia de sus estudiantes, se crean las condiciones ideales para que el pensamiento crítico y la pasión por aprender florezcan, inspirando a otros niños a seguir sus propios sueños
Ermila no solo está resolviendo problemas matemáticos, está trazando una ruta donde la constancia y el razonamiento lógico abren puertas.
Su participación en la Olimpiada es un recordatorio esperanzador de que, con el apoyo adecuado, el potencial de nuestros estudiantes no tiene límites, convirtiéndose en motivación para toda la comunidad académica de Mazatlán.














