Marbella Medina: una voz de cambio que conecta causas en Mazatlán
La estudiante de medicina y princesa del Carnaval de Mazatlán 2026 nos comparte cómo ha transformado sus experiencias personales en un motor para ser aliada de causas sociales que mejoren su entorno y fortalezcan su comunidad


Delegada de la Organización de las Naciones Unidas, YouTuber, Pediatra o Reina del Carnaval de Mazatlán, todas esas posibilidades y muchas más caben en el corazón y la mente de Marbella Medina.
La joven mazatleca, recientemente envestida como princesa real del Carnaval de Mazatlán 2026 “Arriba la Tambora”, a sus 20 años tiene claro que quiere ser una voz de cambio en su comunidad y que hay muchas formas de lograrlo.
En entrevista con Tus Buenas Noticias, Marbella platica que desde pequeña tuvo la inquietud de ser vista y escuchada, de involucrarse en temas relevantes y generar un cambio positivo en su entorno.
La primera oportunidad se le presentó en la secundaria donde participó en Modelos de Naciones Unidas, que son simulaciones educativas en las que los estudiantes representan a diplomáticos de diferentes países para debatir y resolver problemas globales reales. 
“En ese entonces yo quería estudiar relaciones internacionales porque quería trabajar en la ONU, al participar en los Modelos de Naciones Unidas a los 14 años con estudiantes de preparatoria y de universidad me llevé mención honorifica en dos ocasiones”, recuerda con orgullo.
Pero su idea de ser diplomática se vio frenada por otros intereses, Marbella en plena adolescencia se inclinaba también por el mundo de las redes sociales y la comunicación, una habilidad que la caracteriza y le abrió los ojos a un mundo diferente.
La joven decidió abrir su canal de YouTube “Marbellísima” y empezar a generar contenido sobre temas de su edad, situaciones que vivía y lo que le gustaba hacer, lo que llamó la atención de conocidos que la ayudaron a producir material para esa plataforma.
“Tenía 14 años y fue un proyecto muy bonito, me gustó mucho lo que viví y todo lo que pasó, pero después sucedieron muchas cosas, me cuesta definirlo como bullying y es difícil explicarlo, pero me hacían muchos comentarios pasivo agresivos, mucha burla y empezaron a excluirme”, señala.

A raíz de su proyecto Marbella se vio envuelta en situaciones de bullying que la hicieron desistir de uno de sus sueños, poder comunicarse y transmitir su sentir a los demás.
Experiencias y crecimiento personal
A partir de entonces la chica que siempre ha sido muy activa en la comunidad académica a la que pertenece en el momento, que gusta de las artes y busca participar en todo aquello que aporte a su entorno se aisló un poco y decidió cerrar sus redes sociales.
“Ahora digo, no puede ser que no lo continué, aunque también se atravesó la pandemia, la verdad no es que todos tuvieran una actitud negativa pero casi nadie tenía una actitud positiva, no recibía mucho apoyo de mis ‘amigos’ ni de casi nadie”.
Marbella es consciente, ahora como adulto joven, de que su búsqueda adolescente de aceptación, de pertenencia y de formar vínculos en su círculo se vieron afectados y esto la llevó a ver una realidad distinta a la que conocía hasta entonces.
“Apenas estoy volviendo a ganar esa confianza en lo que digo y lo que soy, la verdad es que el proyecto murió por vergüenza, porque había mucha burla que no me permitía disfrutar de algo tan bonito”, dice convencida.

La etapa de la preparatoria le permitió a Marbella vivir otras experiencias, lejos de las redes sociales y plataformas digitales. Los tres años de este nivel educativo fueron completamente distintos uno de otro, lo que enriqueció su vida y su visión del mundo.
Inició la preparatoria en línea por la pandemia, el segundo año se fue de intercambio educativo a Canadá y el tercero lo hizo presencial de regreso en Mazatlán en una escuela distinta a la que había estado antes.
Así llegó el tiempo de decidirse por una carrera universitaria y fue ahí cuando la influencia de su madre, la Doctora Marbella Medina, pediatra desde hace más de 20 años, surtió efecto e influyó en su decisión.
“A fin de cuentas es lo que conozco, yo me acuerdo de chiquita estar en el consultorio de mi mamá, observarla y escucharla recetar, tanto ver a mi mamá ejercer como la doctora tan exitosa que es me ha enseñado mucho, es una persona que tiene mucha compasión y mucha vocación es la mejor mujer que conozco sin duda”, afirma.
Así que aplicó para la Facultad de Medicina de la UAS en Mazatlán y obtuvo un lugar en la carrera. 
“La pasión por la ciencia y por la medicina yo creo que es muy individual y sí quiero ser médico pediatra como mi mamá, quiero ser una mujer preparada, pero también quiero abrirme paso en otras cosas, me gustaría que mi trabajo no involucre estar solamente en un consultorio, siento que mi misión es ser una voz o el conecte, el nexo entre quienes quieren ayudar y quienes necesitan ayuda”, explica.
Una joven decidida a brillar y ayudar
Ya como estudiante de medicina, Marbella ha tenido otras oportunidades de hacer visibles sus talentos y sus aspiraciones. Participó y ganó en el concurso para reina de su facultad y luego recibió la invitación para ser candidata al reinado del Carnaval de Mazatlán.
En estos concursos en los que hoy por hoy se prioriza darle el valor justo a la voz de las mujeres la joven encontró un nuevo canal para hacerse escuchar y para ayudar a ciertos sectores vulnerables de la población.
Como candidata a reina del Carnaval trabajó con la Asociación Padres y Compadres IAP, con quienes tiene proyectos para continuar apoyando a la comunidad beneficiaria. 
“Mi objetivo y mi misión dentro de Padres y Compadres es que la gente los conozca y sepan a donde dirigir esa ayuda que a veces queremos dar y no sabemos dónde, quiero ser el nexo entre los jóvenes y el voluntariado, entre los programas de apadrinamiento y gente que quiere apadrinar”.
Conforme avanza en el camino de su vida, Marbella Medina va descubriendo nuevas pasiones y nuevos horizontes, pero también afianza sus metas.
Hoy, la joven no solo porta una banda de la realeza carnavalera, sino que ha convertido su voz en un puente de acción social.
Al integrar su vocación por la medicina con su deseo de ser un nexo para quienes más lo necesitan, nos demuestra que los obstáculos de ayer no definen el futuro, sino que nos preparan para él. 
Su historia es una invitación a confiar nuevamente en nuestra propia voz y a entender que, cuando ponemos nuestros talentos al servicio de los demás, el impacto positivo que generamos es la verdadera corona.
Más allá de las facetas que la definen, la mayor victoria de Marbella Medina es haber recuperado la confianza en su propia voz.
Su trayectoria apenas comienza, pero ya nos deja una lección clara: el mundo necesita más jóvenes dispuestos a convertir sus sueños, y sus cicatrices, en herramientas para construir una comunidad más solidaria.














