De la receta de la abuela al negocio familiar de Lucero y Alexis: nace “La casa del keki” en Mazatlán
Un postre tradicional sinaloense que se ha convertido en una fuente de ingresos, con innovación y el apoyo de la comunidad en Villa Florida. La Casa del Keki ofrece alimentos preparados con amor con recetas atractivas para los clientes que buscan quedarse en el gusto de los mazatlecos


Una receta familiar hecha con amor y el impulso de emprender un negocio para generar ingresos cumpliendo un sueño fueron los ingredientes para crear “La Casa del keki” en Mazatlán.
Este pequeño emprendimiento nació hace pocos meses, en el sector Villa Florida, donde Lucero y su esposo Alexis decidieron empezar a vender kekis, un postre tradicional sinaloense tipo hot cake delgado o crepa gruesa.
Para Lucero hacer kekis es una tradición que viene de familia. Su abuela la enseñó a hacerlos desde muy pequeña y siempre fue su cena preferida, la que preparaba con sus primas cuando en vacaciones visitaban la casa de la abuela. 
“Una prima y yo hacíamos kekis, como mi abuela trabajaba y llegaba hasta la noche nosotras cocinábamos, no había otra cena cuando nosotras estábamos ahí más que kekis”, recuerda.
Una receta heredada que se convirtió en negocio
La receta de su abuela fue la base, pero Lucero fue perfeccionándola, aprendió secretos de otras integrantes de su familia hasta lograr que sus kekis fueran los preferidos de amigos y familiares.
Su habilidad para prepararlos y su buen sabor eran evidentes, por lo que en su círculo empezaron a pedirle kekis y le recomendaban poner su propio emprendimiento, pero Lucero no se animaba.
“A mí me gustan mucho los kekis y yo le hacía a amigos, a familia o a veces íbamos con una amiga que tiene unos tacos y allá preparaba los kekis porque me los pedían. Mi hermano y otros amigos me decían que por qué no vendía kekis y yo no me animaba”, platica en entrevista con Tus Buenas Notcias.

Con dos hijos pequeños Lucero estaba enfocada en atender a su familia y cuidar de su hogar, mientras Alexis salía a trabajar.
Sin embargo, el deseo de emprender siempre estuvo ahí y las ganas de probar suerte vendiendo sus kekis por fin tuvo eco cuando Lucero decidió, en un primer intento, iniciar un negocio con una amiga.
“Primero empecé con una amiga y las cosas no se dieron, entonces decidí emprender sola porque quería intentar un negocio que fuera de nosotros, de mi esposo y mío como familia”, señala.
De una carpa al local en avenida Joaquin Escobar
El impulso tomado para empezar con el negocio fue aprovechado por Lucero y Alexis, entonces decidieron poner una carpa y una mesita en la esquina de su casa, en Villa Florida.
La mamá de Lucero fue pieza fundamental para que el emprendimiento se lograra, pues ella les regaló una estufa industrial y se ofreció para cuidar a los pequeños hijos de la pareja mientras ellos empezaban la venta de kekis. 
En noviembre de 2025 aprovechando que el calor daba una tregua y la temporada invernal se acercaba, Lucero empezó a vender kekis y tuvo buena respuesta de sus vecinos, amigos y conocidos que supieron del negocio.
“Empecé en una carpita en la esquina de la casa y con una mesa sacaba los días de la temporada de frío, tuve muy buena respuesta de vecinos y también de clientes nuevos, muchos ya sabían que yo hacía kekis y vinieron a probarlos”.
En los primeros meses el negocio tuvo éxito y Lucero empezó a buscar la manera de crecer, rentó un local cercano a su casa en la avenida Joaquín Escobar en Villa Florida.
Desde enero “La casa del keki” esta úbicada en este lugar, donde además de kekis, que es su platillo estrella, ofrece a sus clientes una variedad de postres y bebidas para satisfacer el antojo dulce de las noches.
“En diciembre empecé a intentar rentar el local, fue un poco más de inversión y metí otras cosas al menú, antes eran puros kekis y luego metí fresas con crema mini hotcakes, plátanos fritos, wafles, frappes, capuchinos, choco milk, café helado y chocolate caliente”, señala con orgullo.

Sabor, perseverancia y trabajo en equipo
Lucero y Alexis han buscado la manera de innovar y crear nuevas recetas atractivas para sus clientes, con el fin de lograr que el negocio se mantenga no solo en los días frescos, sino que los kekis continúen como la opción preferida incluso en los días cálidos que están por venir.
“Está muy llamativo el keki roll relleno de Filadelfia con plátano y fresa que va en rollito como si fuera un sushi, ese es el que más han pedido últimamente”, asegura.
Mientras Lucero se encarga de “La casa del keki”, Alexis continúa en su trabajo y la alcanza por la noche para ayudarla a repartir los pedidos en un amplio radio de la ciudad, desde El Conchi hasta Pradera Dorada y Valles del Ejido, donde su emprendimiento ya es bien conocido.
El sueño de emprender como familia y generar ingresos para sostener su hogar es hoy una realidad para Lucero y Alexis gracias a “La casa del keki”, un negocio que bajo el lema “Donde hay comida hay amor” ha demostrado tener raíces y mucho corazón.
Y así, lo que empezó como una receta de familia, esa que se comparte en la mesa y se aprende en casa, se convirtió en una oportunidad real para Lucero y Alexis. 
“La Casa del keki” no solo vende un postre tradicional sinaloense: también demuestra cómo el arraigo, la creatividad y el trabajo en equipo pueden abrir camino a nuevas metas, incluso desde un inicio sencillo como una carpa en la esquina.
En un contexto donde muchas ideas se quedan en el intento, este emprendimiento en Villa Florida deja una enseñanza clara: cuando hay amor por lo que se hace y una comunidad dispuesta a probar y recomendar, la respuesta llega.
Hoy, con un menú que crece y con la visión de mantener sus ventas más allá de la temporada, Lucero y Alexis invitan a mirar el futuro con confianza… porque, como dice su lema, donde hay comida hay amor.













