Yaciria Jloc Avena, Señora México Internacional 2023, la historia de una mujer que desde Sinaloa llevó su esencia hasta Malasia
Yaciria ha forjado su camino desde la autenticidad, el amor por su familia y una profunda resiliencia, cualidades que la llevaron a representar a México en Malasia y a confirmar que nunca es tarde para cumplir los sueños


Culiacán, Sinaloa.- Hay historias que no se trazan desde un inicio, sino que se van formando con cada experiencia. La de Yaciria pertenece a esas que se construyen desde la vida misma, desde los retos, pero también desde la convicción de que siempre se puede avanzar.
Originaria de La Concha, Escuinapa, creció con una idea muy clara: el verdadero valor está en las personas. Para ella, entender su entorno siempre ha sido fundamental, porque es ahí donde se construyen los vínculos que sostienen cualquier camino.
No es casualidad que afirme que “la gente es la que hace la ciudad”, una frase que resume su manera de ver la vida y lo que siente que define a Culiacán y lo que más le gusta de la ciudad que la ha visto crecer desde que llegó en su juventud.
En cada encuentro encuentra una oportunidad, y por eso sostiene que las redes de apoyo son fundamentales para poder crecer, avanzar y crear comunidad.
Siempre es la gente más que apoya, o que quiere generar esa red de apoyo o comunidad”, convencida de que nadie crece completamente solo.
Su trayectoria refleja esa misma diversidad de intereses y capacidades, ya que es Química Farmacobióloga por la Universidad Autónoma de Sinaloa, además de haber realizado una nivelación pedagógica en Nayarit para ser maestra de educación artística, carrera en la cual ya tiene más de 17 años de experiencia, una combinación que une disciplina y sensibilidad.

Además, Yaciria compartió un logro que considera profundamente significativo en su vida personal y social: fue nombrada la primera embajadora de la Junta de Asistencia Privada (JAP).

Para ella, esta oportunidad no solo representó un honor, sino también una responsabilidad que asumió con compromiso y gratitud, al poder contribuir a que más personas conozcan y valoren estas labores que transforman vidas.
A esto se suma su faceta como empresaria, al cofundar junto a su esposo Juan Carlos la empresa Picmas, empresa especializada en servicios y productos para piscinas. Sin embargo, más allá de lo profesional, su historia cobra sentido en los momentos que la pusieron a prueba.
Una vida marcada por la resiliencia y la familia
Esa fortaleza también se ha reflejado en su papel dentro de su familia, donde ha sido un sostén emocional en momentos difíciles, acompañando procesos de enfermedad y situaciones que exigían entereza. Desde su perspectiva, ese rol no es casual, sino parte de lo que le ha tocado asumir:
Creo entender que es eso es lo que a mí me dio Dios... estar bien para ellos, para agarrarlos y sostenerlos en cada momento”, comparte.
A la par, reconoce la historia de su esposo como una fuente constante de inspiración, al describir como “admirable la resiliencia para salir adelante y llegar hasta donde lo ha hecho”, destacando el valor del esfuerzo y la superación.
Desde muy pequeña, Yaciria tuvo sus primeros acercamientos al mundo de los certámenes de belleza, participando junto a su hermana en distintos concursos locales. Aquellas experiencias, más allá de lo estético, se convirtieron en espacios de convivencia, aprendizaje y seguridad personal, donde comenzó a desarrollar habilidades como la expresión, la confianza y la disciplina.
Con el paso del tiempo, esos recuerdos no solo permanecieron como parte de su infancia, sino que también sembraron una semilla que años después retomaría desde una perspectiva mucho más consciente y significativa.
Fue desde esa madurez personal y ese apoyo de su esposo que decidió dar un paso importante en su vida: participar en un certamen de belleza, pero desde una visión distinta. Para Yaciria, subirse a ese escenario no tenía que ver con apariencia, sino con significado.
Por eso asegura que “este momento de la vida es el perfecto para subirte en una plataforma de belleza… porque ya estás completa”, dejando claro que su participación respondía a una etapa de plenitud.

De Sinaloa y México al mundo: representar con propósito
Al obtener el título de Señora México Internacional 2023, encontró una plataforma para proyectar su historia y su mensaje. Su participación la llevó hasta Malasia, donde representó a México, viviendo una experiencia que le permitió dimensionar lo que implica portar un título internacional.
En ese contexto, reflexiona que “cuando tú vas de México a otro país... se olvidan de tu nombre. Allá te conviertes en tu país”, entendiendo que su presencia iba más allá de lo individual.
Su paso por este certamen también significó romper estereotipos. Con una estatura de 1.53 metros, siendo madre, profesionista y empresaria, demostró que los estándares tradicionales no definen el valor de una mujer.
Desde su perspectiva, estos espacios pueden ser una oportunidad, y por eso afirma que “fuera de los estándares de belleza, es la oportunidad que le dan a las mujeres para demostrar lo que puedes hacer por los demás, para inspirar a otros”, resignificando el sentido de estas plataformas.
A lo largo de su historia, uno de los mensajes más constantes ha sido el valor de la mujer. Para Yaciria, el reconocimiento comienza desde lo individual, por eso sostiene que:
Nadie va a darte valor más que tú misma en el mundo”, una idea que atraviesa su forma de vivir.
Su visión va más allá de lo cotidiano y conecta con una idea más profunda sobre el papel de la mujer en la vida, al afirmar que “somos tan importantes las mujeres que somos el único portal que existe a la vida”, una frase que refleja el sentido que le da a su experiencia.
En ese mismo camino, Yaciria menciona la autenticidad ha sido clave y recomienda a las personas que siempre mantengan su esencia. Para ella ser genuina no ha sido un reto, sino una fortaleza, por eso comparte que “no me cuesta nada ser auténtica porque para mí eso me ha dado mucho”.
Sin embargo, también reconoce que el proceso requiere paciencia y constancia. Desde su experiencia, entiende que los logros toman tiempo.
“Si lo sueñas lo puedes lograr, pero también se tiene que aprender a ser paciente. Nada es de la noche a la mañana”, una idea que aterriza los sueños en la realidad del esfuerzo que se tiene que hacer para llevarlos acabo.

A partir de todo lo vivido, Yaciria ha construido una forma clara de entender el crecimiento personal y que comparte a quien quiera considerarlo en su camino.
Para ella, el camino puede resumirse en una secuencia: “los pasos es conocerte, saber cuál es tu red de apoyo y el saberte capaz”, una metodología que ha aplicado en su propia vida y que hoy comparte con otras mujeres.
Estos tres elementos —conocerte, rodearte bien y creer en ti— se han convertido en la base de su forma de avanzar, no solo como profesionista o empresaria, sino como persona.
Hoy, Yaciria Jloc Avena representa mucho más que un título. Su historia está hecha de decisiones, de momentos difíciles y de aprendizajes que le han permitido llegar hasta donde está.
Porque al final, su camino deja algo claro: que los sueños sí se pueden cumplir, pero más importante aún, que el verdadero logro está en la persona en la que te conviertes mientras luchas por ellos.

El lado positivo de los concursos
- Plataforma para impulsar causas sociales
- Espacios para inspirar a otras mujeres
- Oportunidad de mostrar propósito, no solo apariencia
- Crecimiento personal y fortalecimiento de la autoestima
- Desarrollo de habilidades como comunicación y liderazgo
- Romper estereotipos tradicionales de belleza
- Visibilizar historias reales y de vida
- Crear redes de apoyo y comunidad
- Representar valores y cultura más allá de lo físico
- Convertirse en agente de cambio desde una plataforma pública









