Reina Guadalupe Quiñónez, 17 años refrescando la vida en Villa Juárez con su moto-carro de helados
Con 17 años de trabajo constante, Reina se ha convertido en un rostro emblemático de Villa Juárez, llevando helados y sonrisas a generaciones de estudiantes en zonas escolares.

En las calles de Villa Juárez, el sonido de una moto adaptada anuncia más que la llegada de un vendedor: es la presencia de una historia de esfuerzo, constancia y cercanía con la comunidad. Se trata de Reina Guadalupe Quiñónez Peinado, quien desde hace 17 años recorre zonas escolares llevando helados, bolis, frituras y dulces, convirtiéndose en una figura entrañable para generaciones de niños y padres de familia.
A sus 46 años, Reina recuerda que su espíritu comerciante nació desde muy pequeña, aunque fue hace casi dos décadas cuando decidió formalizar su actividad.
“Empecé con un carrito de mandado, después compré un triciclo, luego intenté con una motoneta que no funcionó, regresé al triciclo y finalmente logré tener esta moto adaptada con la que trabajo ahora”, relata.

Originaria de Villa Juárez, donde también nacieron sus padres, su historia está profundamente ligada al esfuerzo diario. Antes de dedicarse a la venta, trabajó en el campo como jornalera agrícola, cortando tomate, pepino y chile, realizando labores pesadas desde muy joven.
La historia de esfuerzo de una comerciante local
Tras casarse con su esposo, Jesús Ignacio Rodríguez Félix, ingeniero en construcción, encontró en el comercio una alternativa para generar ingresos y apoyar a su familia. Madre de tres hijos —Marco Antonio, Jesús Leonardo y Jesús Alexander—, Reina asegura que este negocio ha sido fundamental para salir adelante.
“Sí, la verdad sí ayuda. Es un extra que no nos cae mal”, comenta con sencillez.

Su jornada no se limita a un solo punto. Además de colocarse frente a jardines de niños, también acude a escuelas como la primaria Sinaloa y la secundaria 97, donde ya es ampliamente conocida.
Su trato cercano le ha permitido crear vínculos con alumnos y padres, quienes la identifican como parte de la vida cotidiana escolar.
Impacto de Reina en la comunidad escolar
Además de vender directamente, Reina también distribuye productos a pequeñas tiendas y personas que los revenden, ampliando así su actividad económica dentro de la comunidad. Para ella, este trabajo no solo representa un ingreso, sino una forma de convivir.
“Me gusta porque conozco más personas, convivo con los niños y recorro todo Villa Juárez”, expresa.

Con 22 años de matrimonio y una vida marcada por el esfuerzo constante, Reina Guadalupe comparte un mensaje claro en tiempos complicados:
“Estamos viviendo tiempos difíciles, pero tenemos que salir adelante. Esperemos que todo esto sea pasajero y que vuelva la normalidad”.
Así, entre el calor sinaloense y el bullicio de las escuelas, su moto-carro continúa su ruta diaria, llevando no solo un refrigerio, sino también una historia de trabajo que ha sabido ganarse el cariño de toda una comunidad. Así, entre calles y escuelas, Reina sigue demostrando que el esfuerzo diario también puede saborear a helado.











