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Eduardo creó “Los Ballos”, un antojo que se convierte en motor de vida en Culiacán con sabor a cocos preparados y familia

El negocio hoy se sostiene gracias a escuchar a la gente y la viva prueba de que trabajar con el corazón siempre encuentra camino desde una esquina cercana al Hospital de la Mujer

30 abril, 2026
Eduardo menciona que su hija es su mayor motivación para seguir adelante con su emprendimiento.
Eduardo menciona que su hija es su mayor motivación para seguir adelante con su emprendimiento.

Culiacán, Sinaloa.- En medio del ritmo cotidiano de la ciudad, donde el calor aprieta y la rutina no se detiene, hay historias que nacen de lo sencillo y crecen con constancia.

La de Eduardo Angulo es una de ellas, siendo un emprendedor que, con una carreta, una idea y muchas ganas, encontró en los antojos de la gente una oportunidad para salir adelante con su marca “Los Ballos”.

Todo comenzó mientras estudiaba administración de empresas. Como parte de un proyecto escolar, surgió la inquietud de emprender. Sin imaginar el rumbo que tomaría, inició vendiendo clamatos preparados, inspirado en un negocio que veía frecuentemente. 

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Poco a poco, los clientes empezaron a pedirle algo más: coco con camarón. Eduardo escuchó, probó y ajustó. Así, lo que comenzó como una idea distinta, se transformó en su producto estrella. 

Hoy, después de nueve años desde aquella primera iniciativa y siete dedicados a este concepto, “Los Ballos” se ha convertido en un punto ya reconocido entre quienes buscan algo fresco y diferente. 

Hoy atiende en una esquina cercana al Hospital de la Mujer, de lunes a sábado, en un horario de 11:30 de la mañana a 5:00 de la tarde, aunque muchas veces para las 3:00 o 4:00 ya no le queda producto. 

Vive en el sector de Villas del Río, lo que también le permite mantenerse cerca de su familia y organizar mejor su tiempo.

Actualmente, Eduardo ofrece su especialidad: coco con camarón preparado con pepino, frituras, cacahuate y salsas al gusto. Maneja presentaciones desde medio litro por 100 pesos, vaso grande en 110 pesos, y una opción más completa en 170 pesos, que incluye una porción más abundante, así como aguas frescas y agua de coco en 30 pesos.

La recomendación de boca en boca —ese “mitote de pasillo” como él lo describe— ha sido clave para que cada vez más personas lo busquen. Pero más allá del sabor, hay algo que le da sentido a todo: su hija, Lía, de nueve años.

Fue precisamente pensando en ella que tomó la decisión de mantenerse en este punto y apostar por un negocio propio. Trabajar por su cuenta le ha permitido algo que valora profundamente: disfrutar de su hija y convivir con ella día a día. 

Estoy orgullosa de mi papá”, comparte Lía, quien además disfruta acompañarlo y ayudarle en el negocio.


Para Eduardo, emprender no ha sido fácil. Reconoce los altibajos, las semanas buenas y las complicadas, pero también tiene claro algo que ha aprendido en su camino y en su entorno: 

En Culiacán hay muchas cosas buenas y malas, pero depende de uno qué es lo que decide seguir. Es mejor entretenerse trabajando que quedarse con pensamientos negativos”.



“Hay que mantenerse en movimiento”, afirma. Y en esa constancia, entre cocos, camarones y sonrisas, “Los Ballos” no solo vende un antojo: comparte una historia de esfuerzo, familia y orgullo que inspira.





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