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En un canasto, recorriendo cada domingo el tianguis de Villa Juárez, María Fernanda Beltrán Inzunza ofrece pays con una sonrisa y la convicción de que detrás de cada venta hay una historia de esfuerzo familiar. Mientras ella da a conocer la marca entre los clientes, en casa sus padres continúan horneando los productos que hace cinco años cambiaron el rumbo de su vida.
La historia de Candy Pays nació en plena pandemia de COVID-19, cuando la reducción de oportunidades laborales obligó a la familia a buscar una nueva forma de obtener ingresos. Rosa Elver Inzunza Rocha recuerda que todo comenzó con una sencilla batidora de mano y muchas ganas de salir adelante.
"Con la pandemia había menos opciones de trabajo. Entonces buscamos cómo generar un ingreso para la casa y empezamos haciendo pays. Después la misma gente comenzó a pedir otros productos y así fueron surgiendo las empanadas, coricos, galletas y más variedades", relata.

Crecimiento del negocio familiar y su impacto en la comunidad
Originaria de Villa Juárez, Rosa Elver creció en una familia ligada al trabajo en los campos agrícolas. Sus padres llegaron procedentes del rancho El Zapote de los Moya, en el municipio de Mocorito, y se establecieron en esta sindicatura navolatense.
Su padre fue uno de los primeros vendedores de ceviche que recorrieron los campos agrícolas de la región, mientras que ella pasó varios años trabajando en empaques y como jornalera.
Hoy, a sus casi 49 años, asegura que el emprendimiento le permitió construir una alternativa laboral diferente.
"Gracias a Dios no ha faltado trabajo. Vamos creciendo poco a poco", expresa.

Lo que inició con un solo producto hoy incluye una amplia variedad de antojos y postres.
Entre los productos que elaboran destacan:
Pay individual de queso crema, empanadas de cajeta, piña y queso, coricos, galletas rellenas de dulce de leche, mini empanadas, pinturitas y otros productos de temporada.
Actualmente producen decenas de pays por jornada, además del resto de sus especialidades, las cuales distribuyen diariamente en tiendas y abarrotes de Villa Juárez, además de iniciar su presencia en algunos puntos de Culiacán.
Todo el crecimiento, explica Rosa Elver, ha sido posible gracias al reinvertir cada peso obtenido.
"Empezamos con una batidora de mano. Después compramos una industrial, mesas de trabajo, hornos y equipo profesional. Todo ha sido base de puro sacrificio."

La experiencia culinaria que impulsa el emprendimiento en Sinaloa
María Fernanda Beltrán Inzunza no solamente ayuda en la producción, sino que se ha convertido en el rostro comercial del emprendimiento.
Cada semana con su canasto al brazo recorre los tianguis de Villa Juárez para ofrecer directamente los pays y acercar la marca a nuevos clientes.
Antes también trabajó como jornalera agrícola cortando tomate y chile, experiencia que hoy valora porque le enseñó el significado del esfuerzo. 
El crecimiento del negocio también tiene la experiencia culinaria de Ángel Juan Sánchez Revilla, esposo de Rosa Elver.
Originario de la Ciudad de México y chef profesional, llegó hace más de dos décadas a Sinaloa, donde formó una familia y decidió enfocar su experiencia gastronómica al emprendimiento.
"El pay es la insignia del negocio. En Villa Juárez ya nos identifican con la marca y la respuesta de la gente ha sido muy favorable."
Sin embargo, el proyecto ya dio un nuevo paso.
De los postres a los comedores industriales
Además de Candy Pays, la familia desarrolla una segunda línea de negocio denominada Alimentos Profesionales ADN, dedicada a preparar alimentos para comedores empresariales.
Desde su cocina elaboran diariamente menús completos que son enviados a empresas y oficinas de Culiacán.
Cada semana ofrecen platillos distintos para mantener variedad entre sus clientes.
El menú incluye especialidades como: Chiles rellenos, Pozole, Menudo, birria, flautas, tacos dorados, carnitas, comida italiana, sushi, pastas, y cocina cantonesa.
"Buscamos que el cliente siempre encuentre algo diferente. Queremos seguir creciendo y fortalecer esta división del negocio", explica Ángel Juan.

El sueño de llevar un producto sinaloense más lejos
Aunque actualmente la producción se concentra en Villa Juárez y parte de Culiacán, la familia tiene un objetivo claro: convertir a Candy Pays en una marca reconocida fuera de Sinaloa.
"Queremos crecer. Es un producto sinaloense y nos gustaría que pudiera distribuirse en otros estados. Ese es el sueño que tenemos como familia", concluye Ángel Juan.
Con jornadas que comienzan por la noche para aprovechar mejor el comportamiento de las harinas y continúan hasta la tarde siguiente con los horneados y la distribución, esta familia demuestra que detrás de cada pay existe una receta donde el ingrediente principal ha sido la perseverancia.
Más que pays, empanadas o platillos preparados, esta familia hornea todos los días una historia de perseverancia.
Cada producto que sale de su cocina lleva el sello del esfuerzo, el sacrificio y la dignidad de quienes decidieron cambiar el trabajo eventual por un sueño construido con sus propias manos.
Porque cuando el empleo nace de la honestidad, la resiliencia y la constancia, el éxito deja de ser un golpe de suerte para convertirse en el resultado natural de no dejar de intentarlo. En Villa Juárez, Navolato comparten sabor y unidad familiar.









