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Culiacán, Sinaloa.- Hay sueños que tardan un poco en tomar forma, pero cuando llegan, lo hacen con fuerza. Para Henry Paredes Urías, la música ha estado presente desde niño y, después de años de aprendizaje, clases, escenarios y distintos trabajos relacionados con este arte, decidió dar un paso más: emprender.
Así nació Vibra Academia de Música, un espacio ubicado en la colonia La Conquista, en Culiacán, donde niños, jóvenes y adultos pueden acercarse a la música y descubrir que nunca es tarde para aprender un instrumento.
La idea comenzó a tomar forma gracias a sus amigos Juan Carlos y Rodolfo, quienes conocían la experiencia de Henry como maestro de música y lo animaron a convertir sus conocimientos en un proyecto propio.

Una academia para todos
A la propuesta se sumó Santos, maestro de acordeón, y juntos encontraron una oportunidad para atender tanto a quienes disfrutan del rock, pop y la música regional.
Desde el 15 de mayo de 2026, Vibra comenzó este camino y ya ha superado los 20 alumnos, una cifra que llena de entusiasmo a sus fundadores y los motiva a seguir creciendo.
En Vibra hay espacio para distintos géneros y formas de acercarse a la música para todo tipo de gustos, ya que actualmente ofrecen clases de batería, bajo eléctrico, guitarra eléctrica, guitarra acústica, teclado, vocalización, acordeón, bajo quinto y requinto.
La enseñanza se realiza mediante clases semipersonalizadas. Los maestros observan las habilidades y necesidades de cada estudiante para diseñar ejercicios que le permitan avanzar en aspectos como técnica, precisión y oído musical.
“Creamos ejercicios en base a las necesidades observadas”, explica Henry.
Además de Henry y Santos, cuentan con el apoyo de otros maestros que participan en determinadas clases, como vocalización.

Una pasión que comenzó en casa
El amor de Henry por la batería comenzó cuando era niño, influenciado principalmente por su hermano mayor Manuel y el gusto que él tenía por Nirvana, así como al tener su propia banda juvenil.
Uno de sus primeros acercamientos a la batería ocurrió cuando su hermano le enseñó un par de ritmos, al terminar uno de sus ensayos. Con ellos logró tocar canciones como “Creep”, de Radiohead, y otras piezas que quedaron guardadas en su memoria.
Años después, durante un campamento en Durango, participó en un show de talentos. Aunque apenas conocía un par de ritmos, se animó a subir al escenario. La respuesta del público le hizo sentir algo que nunca olvidaría.
El talento de Henry fue algo que su hermano pudo observar antes de que él lo hiciera y cuando cumplió 13 años, fue él quien insistió en que le compraran una batería: “Prácticamente le debo a mi hermano ser músico”, reconoce.
Desde entonces, la música se convirtió cada vez más en una parte importante de su vida.
Y aunque hoy tiene claro que si pudiera elegir siempre escogería la música, Henry también estudió Gastronomía en la Universidad Autónoma de Sinaloa.
La cocina llegó a su vida porque desde pequeño disfrutaba preparar sus propios alimentos y cuidar incluso la presentación de lo que comía:
“Si me hacía un sándwich, no me iba a hacer un sándwich básico, me iba a hacer un señor sándwich”, cuenta entre risas, mostrando que la creatividad tiene diversas formas de representarse en su vida.

Una forma de expresarse
Con alrededor de una década enseñando batería y diecisiete creando música, para Henry uno de los mayores regalos que le ha dado es la posibilidad de expresar emociones incluso cuando las palabras no son suficientes:
“La música es energía en movimiento”, señala, convencido de que una canción puede hacer que una persona se sienta comprendida, acompañada o identificada.
Por eso, considera que muchas personas se pierden de una experiencia importante cuando dejan de aprender un instrumento por miedo a equivocarse, por vergüenza o porque creen que ya pasó su momento. Su mensaje para ellas es sencillo:
“Tienes una sola vida y la música, seas o no seas músico profesional, siempre va a tener beneficios para tu salud emocional y bienestar”, expresa.
En una ciudad tan diversa musicalmente como Culiacán, Vibra también busca convertirse en un espacio de respeto hacia los distintos gustos y expresiones.
Para Henry, lo importante es reconocer la riqueza de cada género y aprender unos de otros.
Y aunque emprender en Culiacán en tiempos complicados no fue una decisión sencilla, Henry y sus socios decidieron apostar por su proyecto y por Culiacán:
“Hay veces en la vida que uno se cansa de pretextos”, dice.

Hoy Vibra busca convertirse en un lugar donde más personas puedan descubrir su talento o simplemente encontrar una nueva manera de disfrutar la vida.
Las clases se imparten de lunes a viernes, de 4:00 a 7:00 de la tarde, y los sábados de 9:00 de la mañana a 3:00 de la tarde.
Y la academia se encuentra sobre la calle Carlos V, en La Conquista en frente de la glorieta y también se puede solicitar una clase muestra a través de WhatsApp al 667 698 6636.
Porque quizá detrás de alguien que siempre ha querido cantar o aprender un instrumento, solo hace falta un pequeño empujón. Y en Vibra, Henry y su equipo quieren ser parte de ese primer paso.
Al final, la invitación de Henry es a disfrutar, expresarse y atreverse a hacer aquello que nos hace felices. Porque nunca es demasiado tarde para encontrar una nueva forma de vibrar.

Instrumentos que enseñan en Vibra
- Batería
- Bajo eléctrico
- Guitarra eléctrica
- Guitarra acústica
- Teclado
- Acordeón
- Bajo quinto
- Requinto
- Vocalización















