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Culiacán, Sinaloa. - Desde niño, mientras otros salían a jugar, Luis Manuel de Jesús González Medina prefería quedarse en el salón dibujando. Aquella pasión que empezó como un juego se convirtió con los años en su profesión, pero también en una forma de mirar, sentir y transformar su ciudad.
Hoy, el egresado de la Licenciatura en Artes Visuales de la UAS es ganador del Premio Estatal de la Juventud “Rafael Buelna Tenorio”, en la categoría de Arte, y ha realizado alrededor de 35 murales como parte del proyecto Vamos Pintando, llevando color, identidad y mensajes de paz a distintos espacios de Culiacán.

Luis González pinta resiliencia y paz en Culiacán
Para Luis González, pintar un muro es mucho más que cambiar la apariencia de un lugar: es abrir una conversación, recuperar espacios y conseguir que quienes los habitan vuelvan a mirarlos con otros ojos.
Una pasión que encontró su camino. “Desde que tengo memoria siempre me ha gustado dibujar. En vez de salir a jugar a la hora del recreo, yo prefería quedarme en el salón dibujando”, recordó.
Con el tiempo buscó talleres y espacios creativos. En preparatoria estudió expresión gráfica digital y, al descubrir que podía cursar Artes Visuales en Culiacán, encontró una ruta para convertir su afición en un proyecto de vida.
Aunque no provenía de una familia dedicada al arte, buscó oportunidades, maestros y colegas que fortalecieron su formación. Entre ellos recuerda a Demetrio Estrella y Julián Zavala, además de la comunidad de artistas con la que ha compartido aprendizajes y experiencias.
Paredes que cuentan historias. Con esa formación nació también una convicción: el arte tiene la capacidad de transformar los espacios y la manera en que las personas se relacionan con ellos.
Cuando Luis toma una brocha no piensa solamente en colores y formas. Busca que quienes pasan frente a una obra puedan reconocerse en ella, despertar una emoción y encontrar un mensaje.

Sus trabajos abordan identidad, cultura y temas sociales, convencido de que la expresión artística fortalece el sentido de pertenencia. Una pared puede convertirse en un punto de encuentro, despertar recuerdos, favorecer la convivencia y modificar la relación de una comunidad con el lugar donde vive.
Lo ha comprobado en distintos proyectos. Uno de los que recuerda con especial cariño se encuentra en una liga de softbol de la colonia Libertad, donde los vecinos lo recibieron con los brazos abiertos.
Otro, inspirado en 31 Minutos y realizado en una zona céntrica, consiguió que muchas personas se detuvieran, se identificaran con la obra y conectaran con recuerdos de su infancia.
En el sector Hacienda del Valle ha realizado tres murales y, con el paso del tiempo, algunos de los vecinos que conoció durante el proceso terminaron convirtiéndose en amigos.
Para Luis, ahí reside una de las grandes fortalezas del muralismo: renovar un espacio y, al mismo tiempo, transformar la manera en que las personas lo viven.
Lugares que antes lucían grises, olvidados o poco atractivos pueden convertirse en sitios que inspiran, reúnen y generan identidad.
Por eso, ser parte de Vamos Pintando representa para él una responsabilidad y un privilegio. Llevar las expresiones artísticas a las calles significa acercarlas a todos. “Yo siempre he dicho que el arte y la cultura son para todos”, expresó.

Crear también es resistir. El camino para vivir del arte no ha sido sencillo. Luis ha enfrentado limitaciones económicas, falta de espacios y el prejuicio de que la creación ocupa un lugar secundario.
Desde preparatoria buscó empleos relacionados con su vocación y comenzó como fotógrafo. A pesar de las dificultades, decidió continuar porque encontró en la creación una forma de expresar aquello que muchas veces las palabras no alcanzan a decir.
En medio de los retos que enfrenta Culiacán, esa labor también se convirtió en una manera de resistir y seguir adelante.
“Crear también es una manera de resistir, de encontrar en el arte una forma de seguir adelante”, afirmó.
El sueño que un día miró desde lejos. Luis ha realizado alrededor de 35 murales como parte del proyecto Vamos Pintando, impulsado por Parques Alegres y Suma Sociedad Unida.
Cada obra representa horas de dedicación, pero también encuentros con comunidades que le han permitido conocer nuevas historias y descubrir Culiacán desde otras perspectivas.

Recuerda que, cuando caminaba por el Centro de la ciudad y se encontraba con murales, soñaba con algún día pintar una obra en un espacio público, donde todos pudieran contemplarla y conectar con ella. Hoy ese deseo se hizo realidad. Sus obras forman parte del paisaje que alguna vez contempló desde lejos.
El Premio Estatal de la Juventud representa para Luis un reconocimiento, pero también una responsabilidad: ser ejemplo de una juventud sinaloense creativa, soñadora y con mucho que aportar.
A quienes tienen talento, pero todavía dudan en perseguir sus sueños, les recomienda atreverse, buscar oportunidades y no abandonar aquello que los hace felices.
Una huella que va más allá de los muros. Si tuviera que definir el arte en una palabra, Luis elegiría conexión: entre quien crea y quien observa, entre una obra y una emoción, entre una pared y una comunidad.
La huella que quiere dejar en Culiacán es un mensaje de resiliencia y lucha, y demostrar que incluso aquello que duele puede transformarse en creación.
“Los jóvenes tienen mucha propuesta, tienen mucho talento, tienen mucho que dar a la sociedad y muchas veces lo único que necesitan es una oportunidad”.

Quizá esa frase también resume su propia historia. Alguna vez fue un niño que elegía quedarse dibujando mientras los demás jugaban. Hoy, aquel pequeño que encontró en un lápiz una forma de expresarse pinta las calles de su ciudad y convierte paredes en historias que hablan de identidad, memoria y esperanza.
Su mayor satisfacción no está solamente en ver terminado un mural, sino en lo que sucede después: las personas que se detienen a contemplarlo, los vecinos que vuelven a apropiarse de un espacio y las nuevas generaciones que encuentran en el arte una posibilidad para expresarse y aportar.
“Los jóvenes tienen propuesta, talento y sobre todo mucho que dar a su sociedad y muchas veces lo único que necesitan es una oportunidad”, manifestó Luis.
Luis González sabe que una pared puede cambiar de color en unas horas, pero transformar la manera en que una comunidad se mira requiere algo más: voluntad, encuentro y confianza.
Por eso sigue pintando. Porque cada trazo abre un diálogo, cada mural acerca a las personas y cada espacio recuperado se convierte en una oportunidad para encontrarse y avanzar hacia una ciudad donde el arte no solo embellezca, sino que también ayude a construir paz.






























