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Para Ti

En una esquina de Quilá, frente a la escuela y el parquecito del pueblo, un puesto de mariscos abre todos los días, de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Ahí, entre camarón fresco, Lombardo Orozco Tejeda construyó algo más que un negocio: una segunda oportunidad de vida.

Así inició su historia

Todo comenzó en 2008, cuando su padre dejó de trabajar para un patrón y emprendió por su cuenta. La decisión nació de una promesa: un hermano de Lombardo, fallecido en 2005, soñaba con verlo dueño de su propio negocio. 

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Con la ayuda de un amigo de la familia, el papá instaló el primer puesto de mariscos. Lombardo, que desde niño vendía tamales y pan en su casa, se sumó al oficio y nunca lo soltó.

"El comercio, por más pobre que esté, si sacas una venta o dos diarias, el dinero está en la bolsa", recuerda que le decía su padre.


Esa lección la vive a diario en su local comercial: camarón con y sin cabeza, lonja de pescado, ostión y, en temporada, verduras para ceviche, elotes, sandías y conserva de papaya que sus clientes llevan hasta Chihuahua, Tijuana, Durango y Texas.

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Una tragedia que ha sabido sortear

Su historia también está marcada por un momento que lo cambió todo. El primero de mayo de 2021 sufrió un accidente que lo dejó postrado, sin movimiento en las piernas y un brazo, con riesgo de quedar inválido de por vida. En ese trance, su entonces pareja decidió irse.

Lombardo, sin rencor, la dejó ir. Poco después, sus dos hijos, hoy de 8 y 7 años, quedaron bajo su cuidado, con el apoyo constante de su madre.

Resiliencia y ganas de salir adelante

Lejos de rendirse, se recuperó, trabajó en un empaque, ahorró y volvió a vender, primero en motocicleta y por los ranchos, hasta reconstruir su puesto. 

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Hoy, además de atender su negocio, trabaja por las tardes en una congeladora de camarón para sacar adelante a su familia.

"Es una segunda oportunidad que hay que valorar y agradecer", dice.


Esa fuerza ya se refleja en sus hijos, y es que el niño sueña con vender pollo y pizzas, y la niña quiere ser maestra para ayudarlo. La herencia del comercio germina en la siguiente generación.

Su meta es clara: abrir un espacio donde, además del marisco fresco, se preparen ceviche, aguachile y cócteles al momento, con precios justos para que nadie lo piense dos veces antes de comer bien. "Aquí se va a vender por lo que trae el cliente", asegura.

Cada mañana, al abrir su puesto, Lombardo no solo vende mariscos, comparte una historia de resiliencia que su comunidad ya reconoce como propia.



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Preguntas y respuestas
Erick Valenzuela
Erick Valenzuela

Erick Valenzuela tiene 13 años como periodista, de los cuales, los primeros 8 de ellos daba cobertura temas de seguridad y nota roja, sin embargo, su evolución en el periodismo lo llevó a conocer del tema de salud pública, educación y recientemente el ámbito legislativo. Actualmente se desenvuelve en Tus Buenas Noticias con ediciones impresas en el municipio de Eldorado, y las sindicaturas de Quilá, Costa Rica así como la región Humaya, para contar sus historias, resaltar a su gente y mantener en la memoria colectiva sus tradiciones y subculturas.

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