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Culiacán, Sinaloa.- Hay sabores que cuentan historias y en la familia Sánchez Airola, el chicharrón, el chilorio, la manteca y el asiento forman parte de una tradición que comenzó con Diego, pasó a su hijo Alejandro y ahora llega a sus nietos, Rubén y Mariano.
La historia tiene sus raíces en Bachimeto, Navolato, donde Alejandro creció aprendiendo de su papá y sus tíos el oficio de elaborar productos de puerco.
Desde los 13 o 14 años comenzó a involucrarse en el trabajo familiar, observando y ayudando hasta adquirir una experiencia que hoy suma cerca de 40 años.
“Yo desde niño empecé a ver ahí a mis tíos, a mi papá”, recuerda.

Un sabor que une generaciones
Aunque Alejandro había dejado el oficio por algunos años, las circunstancias laborales y las ganas de sus hijos de tener algo propio y continuar la tradición, lo llevaron a recuperar aquel conocimiento que había aprendido desde joven.
“Una cosa llevó a la otra. Fue que hay que buscar la oportunidad de empezar”, cuenta.
Así nació Productos Airola’s, un proyecto familiar que hoy realizan Rubén y Mariano de mano de sus padres Alejandro y Palmira.
Para Alejandro, compartir el oficio con sus hijos tiene un significado especial. El nombre del negocio nació pensando en ellos y en la posibilidad de dejarles algo para el futuro.
Productos Airola’s lleva en su nombre un homenaje a su mamá Palmira, mientras que la “S” representa el apellido Sánchez de su papá, convirtiendo el negocio en un recuerdo de ambos.

Rubén, de 27 años, graduado como licenciado en informática, se ha involucrado directamente en el proyecto, mientras que Mariano apoya los fines de semana, ya que con 22 años estudia fisioterapia entre semana.
De esta manera, los conocimientos que un día Diego transmitió a Alejandro ahora comienzan a pasar a una nueva generación.
Su producto estrella es el chicharrón de carnita, caracterizado por ser suave y jugoso. Esa preparación surgió desde el inicio y, al descubrir que gustaba a sus clientes, decidieron conservarla.
Sin embargo, en Productos Airola’s, además de preparar el chicharrón de carnita, también venden chilorio, manteca y asientos.
Para la familia, que los clientes regresen y les digan que el producto está muy bueno es una de las mayores satisfacciones.

Un trabajo con mucho esfuerzo familiar
Productos Airola’s se instalan sobre el boulevard Azahares esquina con la Calle Iris, en Culiacán, de lunes a sábado, aproximadamente de 6:30 o 7:00 de la mañana hasta la 1:00 de la tarde, o hasta terminar el producto.
Detrás de cada pieza también hay mucho trabajo, ya que la familia puede comenzar la preparación desde las 3:00 de la mañana y, después de la venta, todavía deben lavar utensilios, preparar la carne y dejar listos los ingredientes del día siguiente.
El kilo de chicharrón cuesta 300 pesos, el medio kilo 150 y también cuentan con presentaciones más pequeñas. El cuarto de chilorio cuesta 75 pesos, el cuarto de asiento 50 pesos, mientras que la manteca tiene un precio de 30 pesos el medio litro y 60 pesos el litro.

Para Rubén y Mariano, aprender el oficio de su papá significa también acercarse a sus raíces y conocer una parte de la historia que comenzó con su abuelo.
Alejandro, por su parte, busca transmitirles lo mismo que Diego le enseñó: que el trabajo, la constancia y la capacidad de seguir adelante pueden abrir nuevas oportunidades.
Su consejo para quienes desean emprender es claro: atreverse y no rendirse.
“Un negocio no es fácil y no hay que rendirse a la primera. Hay altas y hay bajas, pero tiene que darle para adelante uno”, expresa.
Así, entre madrugadas, trabajo en familia y el sabor de una receta que ha pasado de padres a hijos, Rubén y Mariano continúan una tradición que ya trasciende.
Mariano, a pesar de estar estudiando entre semana, intenta apoyar siempre que puede e incluso los fines de semana:
“Para mí es algo muy bueno porque si nos va bien, nos va bien a toda la familia y eso es lo que importa”, añade.
Para Alejandro, transmitirles lo que él recibió de su padre es una manera de mantener viva una tradición que ha acompañado a su familia durante décadas.
Esa enseñanza resume la historia: un oficio que no solamente se hereda, sino que se aprende, se trabaja y se transforma para que pueda llegar a una nueva generación.
Para Rubén y Mariano, cada día detrás del mostrador también es una oportunidad para estar cerca de su familia, aprender de su papá y construir juntos algo que les permita salir adelante.
Entre el cansancio de las madrugadas y la satisfacción de ver a sus clientes regresar, encuentran en Productos Airola’s una razón más para seguir trabajando y soñar con lo que viene.

¿Qué puedes encontrar en Productos Airola?
- Chicharrón de carnita — $300 el kilo
- Chilorio — $75 el cuarto
- Asiento — $50 el cuarto
- Manteca — $30 medio litro y $60 el litro


















