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Para Ti

Guasave, Sin.- Al caer la tarde, cuando la mayoría de las personas regresa a sus hogares, María Elena Preus Saucedo, de casi 67 años de edad, inicia una de sus jornadas diarias: sale de casa para buscar el peso y recorre las calles de Guasave vendiendo todo tipo de dulces y productos naturales.

Es la forma en la que se gana la vida y también la manera en la que busca cumplir sus sueños de ser profesionista y convertirse en un ejemplo para las nuevas generaciones. Actualmente estudia dos carreras universitarias en la UAS: Psicología, todos los sábados y a punto de concluir, y Comercio Internacional, de lunes a viernes.

Detrás de esas jornadas universitarias y de todas esas caminatas por la ciudad, hay una historia que explica por qué decidió volver a las aulas cuando muchas personas a su edad piensan en retirarse.

María Elena es originaria del Estado de México y llegó hace cinco años a Guasave. Su propósito inicial era estar cerca de uno de sus hijos, quien atravesaba serios problemas de adicción. Como parte de su trabajo de ser mamá, tomó la decisión de darle el ejemplo y juntos cursaron la preparatoria abierta. Luego ingresaron a la universidad, en la Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas de la UAS.

“Raúl”, de 19 años, se inscribió en la licenciatura en Administración, mientras que María Elena eligió Psicología, con la convicción de comprender mejor lo que estaba viviendo con su hijo.

Sin embargo, la historia cambió inesperadamente.

El joven sufrió un accidente en motocicleta y falleció durante una intervención quirúrgica. La pérdida le dio otro giro a la vida de María Elena, pero no fue motivo para abandonar los estudios. Por el contrario, encontró en ellos una forma de comprender su duelo, reconstruirse y mantener viva la promesa que le hizo a su hijo: seguir adelante.

María Elena recuerda que Raúl le dejó una frase que se convirtió en una especie de brújula para ella: 

“Mamá, no pierdas la fe”.


Esas palabras le dieron fuerza para continuar, quedarse en Guasave y cumplir aquellos sueños que siempre tuvo y que no pudo alcanzar durante su juventud.

Una carriola repleta de sueños

María Elena comenzó haciendo piñatas y recorriendo la ciudad como podía. Reconoce que al principio le daba vergüenza salir a vender, pero nunca fue un impedimento.

Hoy le va mejor con los dulces que con las piñatas. Conoce buena parte de Guasave y, aunque no tiene a su familia cerca, asegura que ha encontrado compañía en sus recorridos, en cada una de las personas con las que se encuentra y a las que aborda para ofrecerles sus productos.

Hay niños y familias que incluso le ofrecen un plato de comida. También están algunos puestos y restaurantes que, con el paso del tiempo, se han convertido en parte de esa red de apoyo que encontró en una ciudad a la que llegó por una razón muy distinta.

Aunque sus ingresos apenas alcanzan para cubrir sus necesidades más básicas, entre la renta, la escuela, el transporte y los gastos diarios, lo que pudiera representar una frustración para cualquiera, ella prefiere verlo como un reto.

Tiene una filosofía muy marcada

“Mente ocupada, cuerpo cansado, seguro da resultados”.


Estudiar y trabajar duro, dice, le permite mantenerse enfocada y no esperar que alguien más le resuelva la vida. Quiere terminar sus estudios y después comenzar una etapa diferente: viajar, visitar a sus hijos y nietos, regresar a Guasave y vivir con mayor tranquilidad.

Incluso se imagina llegando a casa de sus hijos cargada de regalos. No poder hacerlo ahora, reconoce, es una de las cosas que más le pesan. “Me siento limitada”, manifestó para Tus Buenas Noticias.

Pero esa limitación no la quiere convertir en un freno. Mucho menos su edad o las dificultades económicas que enfrenta. Su meta es convertirse en psicóloga especialista, continuar con estudios de posgrado y convertirse también en una gran empresaria que pueda exportar artesanías y productos regionales a otros países.

Su visión es amplia.

Hay un tercer proyecto que comienza a tomar forma: convertirse en coach y ofrecer conferencias dirigidas principalmente a jóvenes que han abandonado sus estudios por falta de recursos económicos.

Su historia ya ha llamado la atención de otras universidades, como el Tecnológico de Monterrey, que la han buscado para participar con alumnos de nuevo ingreso.

Y es que su mensaje es sencillo, pero contundente: la falta de dinero no debería convertirse en una sentencia sobre el futuro de una persona.

María Elena sabe que es una mujer extraordinaria por estudiar dos carreras profesionales a su edad, pero asegura que no lo hace para demostrar que tiene mayor conocimiento que los demás. Lo hace porque necesita mantenerse en movimiento y porque encontró en el conocimiento y en la educación una herramienta para enfrentar las dificultades que le ha puesto la vida.

Su historia comenzó con el intento de ayudar a un hijo que enfrentaba una adicción y continuó con una pérdida que pudo haberla dejado detenida en el duelo. Sin embargo, decidió continuar.

Hoy su vida transcurre de pie, entre salones de clases, libros, tareas, ventas y largas caminatas por las calles de Guasave.

Su filosofía cabe en una sola frase

“Tú puedes llegar hasta donde tú quieras”.


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Ese es el mensaje que quiere transmitir a los jóvenes que piensan abandonar la escuela porque no tienen dinero. María Elena no les habla desde la teoría; les habla desde sus casi 67 años y desde una vida que le ha enseñado que, aun cuando el camino cambia inesperadamente, siempre puede haber una razón para levantarse y seguir caminando.

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Alma Camacho
Alma Camacho

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Occidente. Con más de 13 años de trayectoria en el ejercicio periodístico. Ha generado contenidos informativos para diversas plataformas digitales y colaborado en medios de comunicación de alcance local, estatal y nacional. Experiencia en coberturas de información general, política y social. Actualmente está enfocada en el periodismo constructivo.

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