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Hay canciones que llegan antes que las palabras.
En el Mercadito Rafael Buelna, en Culiacán, desde las ocho y media de la mañana comienza a escucharse la música de tres hombres que encontraron en este lugar una manera de seguir haciendo lo que saben y disfrutan: tocar.
Roberto Chávez, Rafael Julio Ramírez Aro y Diego Hernández no tienen nombre como agrupación. Tampoco parece preocuparles demasiado. Lo importante para ellos es reunirse, sacar sus instrumentos y hacer música para quienes recorren los pasillos del mercado.
Música versátil para la gente de Culiacán

Entre rancheras, corridos y canciones versátiles pasan buena parte de la mañana.
Roberto tiene 78 años, Rafael Julio 65 y Diego 67. Los tres tienen una larga historia relacionada con la música y, antes de coincidir en este sitio, habían trabajado en diferentes lugares. Fue hace algunos meses cuando decidieron juntarse y comenzar a tocar en el Mercadito.
La decisión tuvo también una razón muy práctica.
A sus edades, caminar durante horas por las calles de Culiacán, bajo el sol y el calor, ya no es tan sencillo. Por eso encontraron en el mercado un lugar donde pueden permanecer durante varias horas, tocar y esperar a que las personas que disfrutan de su música les den alguna cooperación.
“Sacamos los instrumentos para activarnos”, explican con serenidad para Tus Buenas Noticias.
Y así, el Mercadito se convirtió en su punto de encuentro.
Llegan por la mañana y permanecen hasta alrededor de la una de la tarde. Después, cada uno regresa a casa a descansar.
La música es el sustento de su hogar
No es un trabajo con el que hagan grandes cantidades de dinero. Ellos mismos lo dicen sin rodeos: apenas alcanza para llevar algo a casa y ayudar con los gastos diarios.
“Aunque sea sacamos para la papa”, comentan entre risas.
Pero cuando hablan de estar ahí también aparece otra parte de la historia. Los tres disfrutan tocar juntos y convivir. Lo poco que consiguen durante la jornada también lo comparten entre ellos.
No hay una gran producción detrás. No hay escenario, luces ni equipo sofisticado.
Hay tres músicos, sus instrumentos y un repertorio que puede cambiar de acuerdo con el gusto de quien los escucha.
Si alguien quiere una ranchera, la tocan. Si prefiere un corrido, también. Y si busca alguna canción diferente, tienen música versátil para intentar complacer a todos.
Esa variedad hace que su música se adapte al movimiento natural del mercado.
Estos artistas ponen el ambiente en el Mercadito Rafael Buelna
Mientras algunas personas compran, otras desayunan, caminan o hacen sus mandados, ellos ponen la música de fondo.
Y aunque su objetivo principal es trabajar, también han encontrado una forma de mantenerse activos.
Para ellos, quedarse en casa no es la única opción. Todavía tienen ganas de hacer algo, de encontrarse con sus compañeros y de sentir que su música puede ganarse unas monedas y, de paso, alegrarle la mañana a alguien.
Roberto, Rafael Julio y Diego son parte de ese paisaje cotidiano del Mercadito Rafael Buelna.
Quizá muchos clientes todavía no sepan cómo llamarlos, porque ellos mismos aseguran que no tienen nombre como grupo. Pero quienes los han escuchado comienzan a reconocerlos por algo más sencillo: tres hombres que cada mañana se reúnen para tocar.
Y en una ciudad donde el calor puede hacer difícil recorrer las calles durante horas, ellos encontraron una manera diferente de llevar su música a la gente.
Se quedan en un mismo lugar, esperan a quienes quieran escucharlos y dejan que las canciones hagan el resto.
Cuando llega la una de la tarde, guardan sus instrumentos y cada uno toma el camino de regreso a casa.
Mañana volverán.
Porque mientras tengan fuerzas para tocar y haya alguien dispuesto a escucharlos, Roberto, Rafael Julio y Diego tienen una razón para seguir encontrándose en el Mercadito.
Para escucharlos o contratarlos, pueden comunicarse al 667 126 1779.
















