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Guasave, Sin. - Cuando el día apenas empieza y las calles todavía no despiertan, Jaime, mejor conocido como el “bolero 503”, ya está listo en Los Portales del Mercado Municipal de Guasave para atender a su clientela.
Desde las 5:30 horas toma su lugar, prepara sus herramientas y espera a quienes llegan en busca de un buen servicio; muchas veces él mismo alienta a los que pasan y terminan sentados en la banca del “Brillo zapatero”.

El orgullo de ganarse la vida con sus manos
Son ya 50 años detrás del cajón de bolero, tiempo en el que ha visto cambiar la ciudad, el mercado y sus clientes, pero no la tradición de sentarse frente a él y dejar los zapatos en sus manos.
Padre de seis hijos y abuelo de seis nietos, Jaime asegura que este oficio le ha dado más que un ingreso: le ha permitido sacar adelante a su familia y sentirse orgulloso de lo que hace.
“No me da vergüenza, porque es un trabajo noble y de esto vivo”, expresó con mucha seguridad el famoso “bolero 503” para Tus Buenas Noticias.
Su jornada no siempre es sencilla, también se complica; hay tiempos muertos y otros de abundancia. Durante la temporada de calor, baja el movimiento y los huaraches ganan terreno, pero él permanece en su lugar de trabajo, con el positivismo de que vendrán días mejores, pues rendirse no es una opción.
“Yo no me rindo, porque de aquí depende mi familia”, manifestó Jaime.
Cada mañana, antes de comenzar, se persigna y sale con la convicción de que será un buen día.
“Me va a ir bien”, se dice, mientras emprende su camino al trabajo.
Zapatos que también cuentan historias
En cinco décadas también ha sido testigo de una particular herencia, generaciones enteras de familias que continúan acudiendo a Los Portales; hijos y nietos regresan a bolear sus zapatos donde alguna vez lo hicieron sus padres o abuelos, privilegiando el recuerdo y la memoria de sus seres queridos.

“Mi papá se boleaba con ustedes”, es lo que le dicen algunos clientes, recordando que detrás de cada par de zapatos también hay una historia, pues para Jaime, “Los Portales” del Mercado Municipal son más que un espacio, son parte de la memoria de Guasave, un sitio que ha sobrevivido al paso del tiempo y donde el oficio de los boleros sigue encontrando un lugar.
La fórmula, según el “bolero 503”, es muy sencilla: trabajar, respetar y atender bien, porque mientras haya quien valore unos zapatos limpios y una buena plática, Jaime seguirá llegando cada mañana con sus cepillos, su cajón y las ganas de seguir adelante.









