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Culiacán, Sinaloa. - Antes de tener una carreta de mariscos, un menú amplio y un pequeño equipo de trabajo, Gabriel Ontiveros Rosales tenía solamente una mesa, algunos ingredientes y muchas ganas de salir adelante.
Con ella comenzó a vender snacks afuera de su casa, sin imaginar que aquel sencillo puesto sería el primer paso hacia el negocio que hoy construye con esfuerzo y dedicación.

De una mesa de snacks a Mariscos El Rayo: así crece el sueño de Gabriel Ontiveros
A sus 23 años, Gabriel lleva seis meses al frente de Mariscos El Rayo, un emprendimiento ubicado en la colonia Lázaro Cárdenas que nació de sus ahorros, su gusto por la cocina y el deseo de tener algo propio.
El nombre también forma parte de su historia: desde hace años, en el campo de béisbol, su energía y velocidad le ganaron el apodo de “El Rayo”.
“Me gusta jugar béisbol. Siempre he sido muy hiperactivo, tengo mucha energía. Me decían: ‘ese morro es un rayo’. Así me conocen muchas personas y decidí ponerle ese nombre a mi emprendimiento”, contó.
Pero antes de preparar aguachiles, ceviches y tostadas, Gabriel comenzó en diciembre de 2024 con una pequeña mesa donde ofrecía papas locas, papalocas, cevichurros, cacahuatadas y otras botanas.
Aquella primera etapa le permitió conocer a sus clientes, aprender sobre las ventas y, poco a poco, acercarse a una meta que llevaba tiempo imaginando: tener una marisquería con sus propias salsas y sabores.

“Siempre me ha gustado preparar mariscos y hacer salsas. Yo veía que a mis clientes les gustaba mucho la salsa de las papas locas y pensaba que podía preparar una buena salsa para los mariscos”, recordó.
Con paciencia, empezó a guardar parte de sus ganancias hasta reunir lo necesario para dar el siguiente paso. Su papá, Gabriel Ontiveros, también fue pieza importante en ese comienzo, pues él mismo fabricó la carreta donde actualmente ofrece sus platillos, un detalle que su hijo lleva con especial orgullo.
El crecimiento fue gradual. Primero compró un kilo de camarón, después dos y aumentó la cantidad conforme conocía la respuesta de sus clientes. Desde entonces, uno de sus principales cuidados ha sido trabajar con producto fresco, de calidad y mantener la higiene durante todo el proceso.
“Lo que me distingue es que todo el marisco es del día y preparamos el platillo al momento. No tengo marisco de días anteriores. Compro lo que considero que se va a vender durante la jornada y, si se acaba, se acabó”, explicó.
En Mariscos El Rayo prepara aguachiles de camarón crudo, cocido o mixto, además de combinaciones con pulpo, atún y callo.
El menú también incluye ceviches, tostadas, tostiaguachiles, botanas, charolas para compartir, cócteles y clamatos acompañados con tostitos. Para beber hay aguas frescas de jamaica y limón, además de refrescos.
Entre los platillos más solicitados están los tostiaguachiles, que llevan el sello particular de la casa gracias a una salsa que Gabriel ha perfeccionado con el tiempo.

“Me gusta innovar sabores. Que el cliente no batalle con que le falte algo al platillo. Que lo pruebe y diga: ‘está buenísimo’”, comentó.
Esa salsa también guarda una parte de su aprendizaje. Gabriel explicó que su preparación tiene un estilo propio y que ha buscado darle un sabor diferente a las opciones tradicionales.
Para él, una de las mayores satisfacciones es ver que quienes prueban sus platillos regresan y los recomiendan.
Además de atender en su punto de venta y ofrecer servicio a domicilio en toda la ciudad, Gabriel prepara mariscos para eventos sociales, una alternativa para quienes buscan disfrutar alimentos elaborados al momento.
Con el aumento de las ventas, principalmente durante los fines de semana, comprendió también que hacer crecer un negocio es un esfuerzo compartido. Actualmente cuenta con el apoyo de un amigo, su hermano, una prima y una amiga de su prima, quienes se integran especialmente en los días de mayor trabajo.
“Si me va bien a mí, les va bien a ellos también”, manifestó, convencido de que el crecimiento de su emprendimiento también puede generar oportunidades para quienes lo acompañan.

Gabriel recordó que al principio se preocupaba cuando las ventas eran bajas entre semana. Con el tiempo aprendió a conocer los ritmos de su negocio y a disfrutar cada etapa. Las redes sociales, especialmente TikTok, también se han convertido en una herramienta para mostrar sus platillos y llegar a nuevos clientes.
“Estoy viviendo el proceso. Trato de disfrutar el día a día. Al inicio me estresaba porque no se vendía, pero ahora sé que si entre semana se vende poco, el fin de semana aumenta. También trabajar más en redes sociales me ha ayudado bastante”, compartió.
Cada jornada le deja un aprendizaje
Gabriel busca capacitarse, encuentra nuevas ideas, reinvierte parte de sus ganancias y permanece atento tanto a la preparación como al servicio.
Algunos de sus clientes, incluso, son personas que lo conocieron desde aquella primera etapa cuando apenas comenzaba a vender snacks.
Su manera de entender el trabajo también tiene raíces en su infancia. A los 13 años comenzó a acompañar a su papá en labores de mantenimiento de aires acondicionados, experiencia que le enseñó a cumplir responsabilidades y comprender que los resultados requieren tiempo.
“Para llegar a tener un negocio grande primero tienes que vivir el proceso desde abajo, nunca perder la fe y confiar en Dios. Cada etapa te enseña disciplina, responsabilidad y esfuerzo, para que cuando llegue el crecimiento sepas cómo sostenerlo y seguir adelante”, reflexionó.

Por eso, Gabriel no se preocupa por reconocer que todavía tiene camino por recorrer. Al contrario, encuentra satisfacción cuando mira hacia atrás y recuerda aquella primera mesa.
“No estoy donde quiero estar, pero estoy lejos de donde empecé”, afirmó con orgullo.
En este recorrido, sus padres, Gabriel Ontiveros y María Candelaria Rosales, han sido un respaldo importante.
También reconoce a sus clientes, quienes además de comprar sus productos, los recomiendan entre familiares y amigos y han contribuido a que Mariscos El Rayo siga creciendo.
Gabriel sueña con llevar su emprendimiento a más sectores de Culiacán y, con el tiempo, llegar a otros municipios de Sinaloa, distintos lugares de México y hasta el país vecino.
Mientras ese momento llega, continúa trabajando con la misma energía que le dio su apodo en el béisbol. Si una jornada no resulta como esperaba, al día siguiente vuelve a intentarlo. Su apuesta está en la constancia, la paciencia y el gusto por lo que hace.

A los jóvenes que tienen la inquietud de emprender, Gabriel les comparte una enseñanza que nació de su propia experiencia: comenzar con lo que se tiene, aprender en el camino y no esperar a que todo sea perfecto.
“Que inviertan lo que tengan, que no lo piensen tanto. Que emprendan en algo que realmente les guste hacer, como a mí me gusta preparar mariscos. Todo esto es un proceso que requiere mucha constancia y perseverancia”.
Así, aquella mesa que alguna vez estuvo afuera de su casa se convirtió en una carreta, y aquella primera venta de snacks abrió paso a un emprendimiento que sigue creciendo.
Entre camarones frescos, atún, callo y una salsa que lleva su sello, El Rayo continúa avanzando detrás de un sueño que empezó pequeño, pero que Gabriel Ontiveros Rosales quiere llevar cada vez más lejos.
Mariscos El Rayo: preparados al momento, frescos y sabrosos, con un sabor que deja ganas de volver.

Mariscos El Rayo, sabor para compartir en Culiacán
Mariscos El Rayo ofrece servicio a domicilio y preparación de mariscos para eventos especiales. Para informes y pedidos, puedes comunicarte al 667 409 9718.
Los fines de semana, el lugar también cuenta con música en vivo para disfrutar de sus platillos en un ambiente agradable.
Mariscos El Rayo ofrece servicio a domicilio y preparación de mariscos para eventos. Pedidos al 667 409 9718. Los fines de semana cuenta con música en vivo.
Visítalos en Valentín Gómez Farías #1769, casi esquina con avenida 21 de Marzo, colonia 21 de Marzo. Abren de martes a viernes de 12:00 a 18:00 horas y sábados y domingos de 12:00 a 19:00 horas. Lunes descansan.
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