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Sheryl Gamble tenía 27 años cuando llegó a Mazatlán con apenas 600 dólares, sin trabajo y sin un lugar donde vivir. Lo que comenzó como unas vacaciones terminó convirtiéndose en una historia de amor de 41 años con el puerto.
Nacida en California, Estados Unidos, Sheryl vivió durante 11 años en Canadá, donde trabajó con personas con autismo y síndrome de Down. En 1983, su hermana la convenció de viajar a México. Primero visitaron Puerto Vallarta, pero el calor, la comida y la experiencia no lograron conquistarla.
Después llegaron a Mazatlán. Buscaron en la Sección Amarilla un restaurante donde pudiera comer algo parecido a lo que conocía en Estados Unidos y encontraron el entonces popular Señor Frog’s.
“Estuvimos una semana en Mazatlán y fue hermoso. Mazatlán tiene una magia fuerte”, recuerda.

La ciudad y su gente dejaron una huella profunda en ella. Cuando tuvo que marcharse, lloró. Entonces tomó una decisión: regresaría para quedarse.
Durante el siguiente año y medio trabajó en dos empleos para reunir dinero. Visitó Mazatlán cuatro veces y también recorrió otras playas mexicanas. En cada viaje, la idea de establecerse en el puerto crecía.
“La tercera vez que vine pensé: tengo que regresar a vivir a Mazatlán”, cuenta.
El 14 de febrero de 1985 volvió a Mazatlán. Después regresó por sus pertenencias y, en marzo, llegó definitivamente. Un amigo que trabajaba como gerente de Señor Frog’s la recibió en el aeropuerto y la ayudó a encontrar un lugar donde dormir.
Poco después consiguió empleo en El Cid, donde trabajó durante 22 años y medio como OPC, en el área de marketing de tiempos compartidos. Su objetivo no era únicamente vender vacaciones: quería que los visitantes se enamoraran de la ciudad.
“Yo quería que se enamoraran de mi ciudad, porque esta ciudad es mía, no solo de los mazatlecos”, afirma.
“La magia de Mazatlán es su gente”
Con esfuerzo y dedicación, Sheryl se convirtió en la número uno de su trabajo en Mazatlán. Más adelante ingresó al sector inmobiliario y también alcanzó el primer lugar a nivel nacional.
Sin embargo, para ella, mostrar una propiedad siempre ha significado mucho más que hablar de metros cuadrados, precios o amenidades. Cada recorrido es una oportunidad para presentar la esencia del puerto.
“Cuando tengo clientes que no conocen Mazatlán, voy y les doy un tour de tres horas. Les enseño la gastronomía y todo. Yo quiero que ellos estén enamorados de mi ciudad como yo”, explica.

Su frase más representativa resume la manera en que entiende a Mazatlán: “La magia de Mazatlán es su gente”.
Sheryl destaca la hospitalidad de los habitantes del puerto, su disposición para abrir las puertas de sus casas y la forma en que construyen comunidad.
A los visitantes les aconseja integrarse a la vida local y no limitarse a convivir únicamente con otros extranjeros.
“¿Sabes cuál es el problema con tu grupo? Que no tienes una mexicana en tu grupo”, les dice a sus clientes.
Para ella, conocer a los vecinos, probar la comida, escuchar música de banda, recorrer el malecón y subir a una pulmonía son experiencias esenciales para comprender la identidad del puerto.
“Soy pro banda. Creo que a eso vienen los turistas: a subirse a una pulmonía y escuchar la música. Así están felices”, expresa.

En Mazatlán también formó una familia. Se casó con un mexicano al que conoció por internet, tuvo un hijo y vivió distintas etapas personales y profesionales. Aunque su matrimonio terminó, su vínculo con la ciudad se fortaleció.
“Mi primera pasión es mi hijo, mi segunda pasión es Mazatlán, la tercera es mi trabajo y la cuarta es la música”, comparte.
Una voz positiva frente a los desafíos
Sheryl reconoce que Mazatlán enfrenta problemas y que la situación actual le preocupa. No obstante, su respuesta no es abandonar la ciudad ni sumarse a los discursos negativos. Su apuesta es participar, ayudar y mostrar las historias que también existen.
“Yo sé que hay problemas, no soy tonta. Tengo 41 años aquí, pero soy una persona muy positiva. De todo lo malo trato de sacar cosas buenas”, señala.
A través de sus redes sociales graba videos, entrevista a turistas y comparte imágenes del malecón, los cruceros, la gastronomía y la vida cotidiana. También invita a los visitantes a regresar a sus lugares de origen y hablar de las experiencias positivas que vivieron. 
“Más allá de decir lo que está pasando en Mazatlán, hay que ver qué vamos a hacer por nuestra ciudad”, sostiene.
Su trabajo representa una forma de periodismo ciudadano y constructivo: en lugar de ignorar los problemas, busca equilibrar la conversación con acciones, testimonios y propuestas. Para Sheryl, mostrar que hay personas disfrutando el puerto también ayuda a recuperar la confianza.
Su amor por Mazatlán no es una frase simbólica. Durante una etapa de cáncer recibió dos transfusiones de sangre. Desde entonces, dice con emoción que lleva sangre mazatleca en las venas.
“Yo quise ser mexicana. No adquirí mi nacionalidad, pero mi sangre es mazatleca y mi corazón también lo es”, expresa.

En su automóvil lleva calcomanías de “pata salada”, como una declaración permanente de pertenencia. También procura apoyar acciones altruistas y anima a más personas a involucrarse en la ayuda comunitaria.
Sheryl considera que Mazatlán es un lugar especialmente social, donde los vecinos se conocen, se cuidan y disfrutan convivir. Esa cercanía, dice, distingue al puerto de otros destinos.
“En ningún lugar la gente es como aquí. Tenemos los mejores mariscos, mucha comida rica y una comunidad muy bonita”, asegura.
A 41 años de su llegada, Sheryl Gamble continúa trabajando, creando contenido y defendiendo las historias luminosas de Mazatlán. No se presenta como una visitante que decidió quedarse, sino como una mujer que encontró en el puerto una familia, una identidad y una causa.
“Yo amo a la gente y a mi ciudad”, resume.
Para ella, hablar bien de Mazatlán no significa negar sus desafíos. Significa recordar que una ciudad también se construye con las acciones de quienes la habitan, la visitan y deciden cuidarla. Y Sheryl, con sus videos, recorridos y palabras, lleva décadas haciendo precisamente eso.























