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En el boulevard Paseo de Los Reyes del fraccionamiento Urbivilla del Real, en Mazatlán, el aroma de la birria, el pollo poblano y el chicharrón anuncia que las ollas están listas.

Desde temprano, doña Gloria Suárez trabaja junto a su esposo para atender a sus clientes, quienes llegan en busca de los guisados que durante una década han convertido a “Las Ollitas” en un referente de la zona.

Aunque actualmente atraviesa por un tratamiento contra el cáncer de mama, Gloria mantiene una actitud positiva y continúa al frente de su emprendimiento.

Con el respaldo de su esposo, sus hijos y sus trabajadoras, ha encontrado la manera de seguir cocinando, atendiendo a su clientela y sosteniendo un negocio que nació en un momento de dificultades económicas.

“Yo estoy en tratamiento contra el cáncer de mama y no puedo forzarme mucho, pero aquí estoy trabajando; bendito Dios, todo está bien”, expresa con serenidad.


Doña Gloria atraviesa un proceso de tratamiento contra el cáncer, sin embargo, su familia y su emprendimiento son su motor para continuar al frente de
Doña Gloria atraviesa un proceso de tratamiento contra el cáncer, sin embargo, su familia y su emprendimiento son su motor para continuar al frente de "Las Ollitas"

Una pasión por el comercio que nació en la infancia

Su historia empresarial comenzó mucho antes de “Las Ollitas”. Desde niña estuvo relacionada con el comercio y la cocina. Sus padres se dedicaban a la venta de mariscos en Mazatlán y, cuando regresaban con sus productos, Gloria se encargaba de ayudar a venderlos.

“Mis papás fueron marisqueros aquí en Mazatlán. Ellos llegaban y yo terminaba de vender todo lo que preparaban. Desde chiquita se me dio esto de los negocios; ya es de familia el comercio”, recuerda.


Con el paso de los años, tuvo una envasadora de agua de coco llamada “Malpica”, una tienda de abarrotes y un negocio de guisados que surtía a otros establecimientos. También descubrió que la cocina era una de sus grandes pasiones.

“Siempre me ha gustado el comercio y la cocina desde chiquita. Siempre me veía horneando y haciendo cosas”, cuenta.


Hace diez años, su hija Lupita observó el empeño con el que su madre trabajaba y decidió ayudarla a iniciar un nuevo proyecto. En una época en la que el dinero era escaso, le hizo una propuesta que cambiaría la vida de la familia.

“Ella me dijo: Yo te voy a poner un negocio”, relata Gloria.


Así nació “Las Ollitas”, en la misma calle donde actualmente se encuentra uno de sus puntos de venta. Al principio, el negocio comenzó en una casa rentada, frente al primer parque de Urbi.

A diez años de abrir su primer pinto de venta, hoy
A diez años de abrir su primer pinto de venta, hoy "Las Ollitas" tiene tres negocios más en distintas colonias de Mazatlán

Gloria inició con algunos guisados que, hasta la fecha, siguen siendo los favoritos de sus clientes: birria, pollo poblano, chicharrón, machaca, carne molida, papa con chorizo y marlín. Recientemente incorporó las quesabirrias.

La clave para avanzar, explica, fue comenzar poco a poco y escuchar a quienes acudían a comprar. La recomendación de los clientes se convirtió en la principal estrategia de crecimiento.

“No batallé cuando empezamos con el negocio. Como todo, uno empieza poco a poco y, si al cliente le gusta, vuelve y te ayuda a recomendar tu negocio. La publicidad de boca en boca es la mejor”, afirma.


Una familia unida alrededor del negocio

Con el tiempo, Gloria y su familia identificaron de dónde provenían sus clientes y comenzaron a abrir nuevos puntos de venta.

Primero llegaron a Santa Teresa, en la Avenida de los reyes; después a la colonia Ejidal en la calle mutualismo y finalmente a Urías, en la calle escolar, justo frente a la plazuela.

También probaron establecerse en la avenida Clouthier, pero decidieron retirarse al no ser una ubicación favorable.

“Fuimos viendo de dónde era la clientela para abrir el siguiente punto de venta”, explica.


Actualmente, “Las Ollitas” cuenta con cuatro establecimientos. En cada uno, la familia participa de distintas maneras. Gloria y su esposo trabajan en el local de Urbi; uno de sus hijos apoya en Santa Teresa y otra de sus hijas está al frente del punto de la colonia Ejidal.

Gracias al impulso de su hija y el apoyo del resto de su familia, Doña Gloria ha  triunfado con sus tacos de guisados en Mazatlán
Gracias al impulso de su hija y el apoyo del resto de su familia, Doña Gloria ha triunfado con sus tacos de guisados en Mazatlán

Su hija Lupita, quien impulsó el primer negocio, tiene una estética, mientras que otro de sus hijos se dedica a la panadería.

El emprendimiento también se ha convertido en una fuente de empleo para varias trabajadoras. En cada local colaboran dos personas, además de los integrantes de la familia.

La preparación de los alimentos requiere esfuerzo, organización y experiencia. Gloria es quien da el punto final a los guisados, mientras su esposo la ayuda a “menear” las ollas y a realizar las tareas que demandan mayor fuerza física.

“Yo soy la que les doy el punto y él me ayuda, porque es muchísima comida. Son 20 o 30 kilos de birria diarios, igual de pollo poblano; se ocupa la fuerza de él”, explica.


La situación económica, sin embargo, ha representado un nuevo reto. Durante el último año, las ventas disminuyeron de manera considerable, por lo que la familia decidió ajustar la producción para evitar desperdicios.

“Decidimos hacer menos producción. Hacemos solo lo que se vende; no tiene caso hacer mucho y que te quedes con la comida. Procuramos que se acabe lo del día”, señala.


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Esta estrategia les ha permitido cuidar los recursos y mantener el negocio en funcionamiento. Además, algunos integrantes de la familia han buscado otras alternativas para complementar sus ingresos, por ejemplo, una de sus hijas vende queso, huevo y camarón desde su casa.

Para Gloria, emprender no significa únicamente tener un negocio, sino adaptarse a las circunstancias y encontrar soluciones. Su experiencia le ha enseñado que la constancia, el trabajo familiar y la cercanía con los clientes son fundamentales para salir adelante.

“Las Ollitas” abre de lunes a domingo, de 7:00 de la mañana a 2:00 de la tarde. Entre sus clientes se encuentran trabajadores, repartidores y vecinos que ya conocen sus horarios y acuden con la certeza de encontrar los guisados de siempre.

A pesar de los desafíos económicos y de su proceso médico, Gloria no abandona su proyecto. Su presencia diaria representa una muestra de fortaleza y esperanza para su familia y para quienes la conocen.

“Mis tacos de ‘Las Ollitas’ son bien conocidos, gracias a Dios”, dice con orgullo.


Su invitación es sencilla y directa: “Los invito a que vengan aquí a probar mis taquitos, los que no los han comido. Aquí los esperamos”.

En cada plato que sale de sus ollas hay más que comida. Hay una historia familiar, años de trabajo y la decisión de continuar, incluso en los momentos difíciles.

Para doña Gloria, seguir adelante también significa conservar la ilusión de servir a sus clientes y demostrar que, con apoyo y perseverancia, todavía es posible construir nuevas oportunidades.


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Preguntas y respuestas
Eunice Arredondo
Eunice Arredondo

Licenciada en periodismo con más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, como reportera, conductora de noticias y jefa de información. Actualmente enfocada en el periodismo constructivo y de soluciones, alentando una conversación inspiradora para una ciudadanía más pacífica y participativa.

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