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Con más de 35 años de trayectoria artística, el pintor sinaloense Efraín Meléndrez Castro encuentra en la cultura yoreme una fuente de inspiración para construir un universo pictórico en el que los venados, las máscaras de pascola, las lagartijas y otros elementos de la naturaleza adquieren nuevos significados.
A través de su obra, el artista recupera símbolos de la cosmovisión de los pueblos indígenas del norte de Sinaloa y los transforma mediante su imaginación y capacidad creadora, en una expresión que conjuga la herencia cultural con una mirada personal sobre el mundo.
Efraín Meléndrez transforma la cultura yoreme en su arte
Esta propuesta forma parte de la exposición Los privilegios de ver, presentada en la galería El Vórtice, ubicada en la colonia Chapultepec de Culiacán, donde el público puede acercarse a una producción artística que dialoga con las tradiciones, la memoria y el espíritu de su tierra. 
Los símbolos yoremes cobran vida en sus pinturas. En las obras de Meléndrez Castro, los elementos que forman parte de las ceremonias y tradiciones indígenas se integran en composiciones que van más allá de su representación literal.
Al explicar para Tus Buenas Noticias una de sus piezas, el pintor identifica la presencia de la danza del venado, acompañada por elementos como las sonajas o ayales, las lagartijas y otras figuras que remiten al universo simbólico de los pueblos originarios.
"La lagartija también tiene un significado importante dentro de esta cultura, por lo que su presencia en la pintura responde a una interpretación de ese mundo ancestral", expresa el artista.
Las máscaras ocupan igualmente un lugar relevante en su producción, particularmente aquellas inspiradas en la tradición de los pascolas, personajes fundamentales de las celebraciones ceremoniales yoremes. 
Sin embargo, Meléndrez no busca reproducir fielmente las expresiones tradicionales. Las incorpora a su lenguaje plástico y las transforma de acuerdo con su propia visión artística.
En una de las piezas de la exposición aparecen figuras que el pintor identifica como pascolas pescadores, con anzuelos y máscaras reinterpretadas. Entre ellas destaca la representación de la figura conocida como alawasi o alawasin, vinculada con los servicios y la organización de la fiesta tradicional.
A estos personajes se suman peces, aves, mariposas, ollas y otros elementos que amplían el universo visual de sus composiciones.
De esta manera, su obra establece un diálogo entre la cultura, la naturaleza y la fantasía, en el que los símbolos tradicionales conservan su raíz, pero adquieren nuevas posibilidades de interpretación.
La técnica del óleo en la obra de Efraín Meléndrez
El camino de Efraín Meléndrez hacia las artes plásticas comenzó después de una formación profesional en arquitectura, disciplina que le proporcionó conocimientos de composición, geometría, dibujo, color e historia del arte. 
Estudió arquitectura en la Universidad de Guadalajara, donde tuvo contacto con una formación académica que, recuerda, concedía especial importancia a las bases artísticas y estéticas de la profesión.
Esos conocimientos se convirtieron posteriormente en herramientas para desarrollar su propia expresión pictórica.
Considera que comenzó a pintar de manera tardía, alrededor de los 42 años, pero encontró en esta actividad una vocación que se consolidó con su primera exposición en Culiacán, en 1992, la cual recuerda como una experiencia exitosa que le dio confianza para continuar.
Desde entonces, la pintura se convirtió en una parte fundamental de su vida. Su formación arquitectónica se refleja en la construcción de sus composiciones, mientras que su imaginación le permite explorar diferentes soportes y objetos, sin limitarse al lienzo convencional. 
El óleo, una apuesta por la permanencia del color. Para desarrollar su obra, Meléndrez Castro prefiere la pintura al óleo, una técnica que considera especialmente valiosa por la riqueza y permanencia de sus colores.
El artista explica que no se siente atraído por el acabado que, desde su perspectiva, puede ofrecer la pintura acrílica sobre el lienzo, y destaca las cualidades del óleo para conservar la intensidad cromática a lo largo del tiempo.
Su interés por los materiales también refleja una preocupación por la permanencia de la obra y por las posibilidades expresivas de la pintura. En sus cuadros, el color contribuye a construir atmósferas y a dar vida a las figuras que integran su particular interpretación de la cultura yoreme.
Una invitación a observar y conservar la curiosidad
Al dirigirse al público sinaloense, el pintor invita a mirar más allá de lo cotidiano, desarrollar una actitud autocrítica e interesarse por aquello que habitualmente pasa inadvertido. 
Para Meléndrez, la curiosidad es una cualidad fundamental para acercarse al arte y comprender otras formas de interpretar la realidad.
"Esa capacidad de explorar, preguntar y descubrir, característica de la infancia, debería conservarse también durante la vida adulta" expresa persuadido por sus observaciones.
Su reflexión se relaciona con el sentido de su propia obra: observar las tradiciones, reconocer sus símbolos y transformarlos en nuevas posibilidades de expresión.
Con Los privilegios de ver, Efraín Meléndrez Castro comparte una mirada personal sobre el patrimonio cultural yoreme, en la que la pintura se convierte en un espacio para mantener presentes las raíces indígenas del norte de Sinaloa.
Más que reproducir imágenes de una tradición, su trabajo propone una interpretación artística de su universo simbólico, donde la memoria cultural, la naturaleza y la imaginación se encuentran para dar forma a una identidad visual propia. Una esencia cultural de Sinaloa.
Visita la galería y adquiere la obra en: LOS PRIVILEGIOS DE VER, del 8 de octubre — 14 de noviembre, 2026. Jueves y viernes · 3:30–7 pm . Otros días con previa cita: 667 121 3107











