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Desde temprano, el aroma de los tamales oaxaqueños se mezcla con el movimiento del Tianguis de la colonia Flores Magón, en Mazatlán.

Entre clientes que llegan por un desayuno y vendedores que se saludan como parte de una comunidad, Anahí Flores Alarcón atiende un negocio que aprendió a conocer desde la cocina hasta la organización.

En entrevista con Tus Buenas Noticias, cuenta su historia, que comenzó hace cinco o seis años, cuando encontró en Facebook una solicitud de empleadas para trabajar en el puesto.

Aunque nunca había laborado en el comercio, se animó a presentarse. Comenzó como vendedora y, con el tiempo, se involucró en la preparación de los tamales, las compras y la administración del negocio.

“Poco a poco me fui metiendo más a la cocina, a aprender todo lo que es el negocio de los tamales oaxaqueños, la preparación, dónde comprar las cosas y toda la organización para hacerlos”, cuenta.


Desde hace seis años Anahí inició en el negocio de los tamales en hoja de plátano, aprendió a prepararlos con la receta original de una familia oaxaqueña
Desde hace seis años Anahí inició en el negocio de los tamales en hoja de plátano, aprendió a prepararlos con la receta original de una familia oaxaqueña

La familia fundadora del negocio es originaria de Oaxaca y fue la que le enseñó la receta tradicional.

De empleada a encargada del negocio

Ahora Anahí está a cargo de la actividad: realiza las compras, prepara los tamales y organiza la producción que se ofrece en los tianguis de la colonia Flores Magón, los martes y jueves, así como en el tianguis de la Juárez, los domingos, de 6:00 a 12:00 horas.

A diferencia del tamal al que están acostumbrados muchos mazatlecos, el oaxaqueño se prepara en hoja de plátano, con una masa de color claro y el relleno como protagonista. Hay de puerco en salsa verde o roja, pollo en ambas salsas y camarón, este último con la pieza completa y un sabor más picante.

Para algunos clientes, la textura también es una sorpresa. Cuando recién salen, pueden estar tan suaves que parecen un atole. Sin embargo, esa consistencia es parte de la preparación tradicional y es precisamente la que buscan quienes conocen este platillo.

En el Tianguis de la colonia Flores Magón Anahí ofrece sus tamales oaxaqueños los martes y jueves
En el Tianguis de la colonia Flores Magón Anahí ofrece sus tamales oaxaqueños los martes y jueves

“Hay clientes conocedores de verdad de tamales oaxaqueños, que es lo normal: el tamal así todo aguadito y así les gusta”, explica.


Anahí también ofrece frijoles, una salsa especial elaborada con chile de árbol, chile serrano y otros ingredientes, además de tepache durante la temporada de calor.

Los clientes pueden llevar los tamales o comerlos en el puesto, donde ella los abre y los acompaña con los ingredientes que prefieran.

Un oficio que le permite cuidar a sus hijos

Detrás de cada tamal hay un proceso laborioso. Anahí realiza las compras a partir del viernes y organiza la producción durante el fin de semana para cubrir los pedidos de toda la semana.

Planea las cantidades de acuerdo con la venta esperada, pues busca que sus productos lleguen frescos a los clientes y evita conservar producción innecesaria.

También recibe pedidos para eventos, lo que le permite ampliar sus ingresos sin abandonar la dinámica familiar. Su mayor motivación son sus dos hijos pequeños, quienes cursan la primaria y requieren acompañamiento en sus tareas y actividades escolares.

Los clientes del negocio de Anahí son frecuentes, llegan buscando la calidad y el buen sabor de sus tamales oaxaqueños
Los clientes del negocio de Anahí son frecuentes, llegan buscando la calidad y el buen sabor de sus tamales oaxaqueños

“Esto me permite trabajar en mi casa, hacer los tamales en mi cocina y estar al pendiente de mis hijos”, afirma.


Para Anahí, permanecer cerca de ellos es una decisión consciente. Considera que las condiciones actuales hacen difícil dejar a los niños solos o encontrar un empleo con horarios que le permitan atenderlos cuando se enferman o necesitan apoyo.

“No los dejo solos porque ahora está muy peligroso todo esto y no hay dónde dejar a los hijos. Por eso estoy más a gusto con mis hijos en la casa”, expresa.


Al principio pensaba que nunca podría aprender a preparar los tamales. Observaba a sus compañeras y veía un trabajo exigente, que requería tiempo, fuerza y mucha organización.

Sin embargo, las ganas de salir adelante y la necesidad de encontrar una actividad compatible con la maternidad la impulsaron a continuar.

“La verdad, este trabajo es muy noble. Es mucho trabajo hacer los tamales, es muy laborioso, pero está muy bonito porque aprendes”, señala.


Su rutina se sostiene en la planeación. Dedica algunos días a las compras y la preparación, otros a la venta y el resto del tiempo a su hogar. Esa organización le permite mantener un equilibrio entre el emprendimiento y el acompañamiento de sus hijos.

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“Es cuestión de organizarse bien; así las cosas salen bien, con la ayuda de Dios y echándole ganas”, dice.


Anahí se siente satisfecha con su trabajo no solo por los ingresos que genera, sino también por la relación que ha construido con sus clientes y con las comerciantes del tianguis. La mayoría son mujeres trabajadoras que, como ella, buscan sostener a sus familias mediante sus propios negocios.

En el puesto, los clientes frecuentes llegan a desayunar, conversar y saludarla. Algunos son originarios del sur del país y reconocen en los tamales oaxaqueños un sabor familiar; otros se acercan por curiosidad y terminan convirtiéndose en compradores habituales.

“Me gusta venir al tianguis, conozco mucha gente. Toda la gente de aquí son mujeres trabajadoras”, comenta.


Entre hojas de plátano, salsas picantes y tamales recién preparados, Anahí ha encontrado una forma de construir su propio camino.

Su emprendimiento representa más que una fuente de ingresos: es una herramienta para cuidar a sus hijos, conservar una receta tradicional y demostrar que, con organización y perseverancia, es posible avanzar aun cuando las circunstancias exigen tomar decisiones difíciles.


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Preguntas y respuestas
Eunice Arredondo
Eunice Arredondo

Licenciada en periodismo con más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, como reportera, conductora de noticias y jefa de información. Actualmente enfocada en el periodismo constructivo y de soluciones, alentando una conversación inspiradora para una ciudadanía más pacífica y participativa.

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