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Guasave, Sin. - Mientras en el mundo hay quienes se miden por los bienes materiales, también existen historias que devuelven la brújula hacia lo verdaderamente esencial: la solidaridad, la empatía y la resiliencia.

En la comunidad 24 de Febrero, de la comisaría de Gabriel Leyva Solano, Guasave, Elisa Valencia, mejor conocida como doña “Licha”, ha convertido la solidaridad en una forma de vida. A sus casi 67 años, ayudar a sus vecinos es uno de sus principales motores.

Una vida forjada en el esfuerzo

Desde hace más de 24 años camina sola, tras separarse del padre de sus siete hijos. En aquel momento quedó a cargo de sus tres hijas menores, dos nietas y un hijo de 18 años que dejó la escuela para trabajar y ayudar a sostener el hogar.

Desde entonces, Elisa no conoció el descanso. Trabajó en los surcos de hortalizas y, al mismo tiempo, comenzó a elaborar tamales de puerco para venderlos a los jornaleros. Empezó con 100 o 150 y llegó a producir hasta 200.

Siempre encontró la manera de llevar alimento a casa y sacar adelante a sus hijos.

“Nunca se me atoró la carreta”, recuerda con orgullo para Tus Buenas Noticias.


La solidaridad se convirtió en su vocación

Hace 20 años comenzó su labor comunitaria cuando una vecina enfermó. Doña “Licha” le aplicaba sueros e inyecciones y hasta la cargaba en brazos cuando su estado empeoró. Se vio reflejada en aquella mujer que, como ella, estaba sola con varios hijos.

Desde entonces, su casa se convirtió en un punto de apoyo para quienes necesitan ayuda.


“Cualquier persona que se me arrima y tiene alguna necesidad de pedir apoyo y todo, yo no les digo que no”.


Esa enseñanza también llegó a sus hijos, quienes actualmente ayudan a otras personas con traslados o apoyo económico.

El dispensario que volvió a servir a la comunidad

Uno de sus mayores orgullos es la rehabilitación del dispensario médico de la comunidad 24 de Febrero, que comenzó a operar nuevamente después de la pandemia de COVID-19.

El inmueble estaba en condiciones deplorables: el techo no servía, llovía más adentro que afuera, no tenía cerco y los vidrios estaban quebrados.

Doña “Licha”, junto con vecinos y su nuera, organizó rifas y ventas de comida para reunir recursos. Poco a poco, el esfuerzo colectivo permitió rehabilitarlo y recuperar el servicio médico gratuito para las familias.

Actualmente, ella se encarga voluntariamente de la limpieza y, cuando faltan insumos, pone dinero de su bolsillo o gestiona apoyo con el comisario de Gabriel Leyva Solano.

El Ayuntamiento de Guasave asignó un médico permanente y, aunque no siempre hay medicamentos suficientes, el propio doctor también aporta para que algunos pacientes puedan llevarse gratuitamente lo que necesitan.

A doña “Licha” le han sugerido solicitar un sueldo por esta labor, pero prefiere continuar como voluntaria.

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“Hacer el bien sin mirar a quién”, es la filosofía que ha guiado su vida

Hoy vive con una nieta de 18 años. Sus hijos le piden que deje de trabajar y descanse; ella sobrevive con su pensión y el apoyo de sus hijos, pero no sabe quedarse de brazos cruzados cuando alguien necesita ayuda.

Para Elisa Valencia, ayudar es suficiente recompensa. Su historia demuestra que la construcción social también nace de ciudadanos que, sin esperar reconocimiento ni pago, deciden no ser indiferentes ante la necesidad de los demás.

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Preguntas y respuestas
Alma Camacho
Alma Camacho

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Occidente. Con más de 13 años de trayectoria en el ejercicio periodístico. Ha generado contenidos informativos para diversas plataformas digitales y colaborado en medios de comunicación de alcance local, estatal y nacional. Experiencia en coberturas de información general, política y social. Actualmente está enfocada en el periodismo constructivo.

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