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Los Mochis, Sin.- Detrás de un proyecto empresarial, hay años de esfuerzo, adaptación y un profundo arraigo familiar;
esta es la historia de vida de Mario Zazueta, un hombre de origen rural, que pasó de recorrer los caminos de Amatán y Sanalona a convertirse en un referente de la gastronomía y la cultura emprendedora en el norte de Sinaloa.
Nacido en la comunidad de Amatán, en el municipio de Culiacán, cerca de la presa de Sanalona, Mario, el segundo de doce hijos, creció en el seno de una nutrida familia campesina encabezada por sus padres, Luis Alfonso Zazueta Pérez y Evangelia Félix.
Su infancia estuvo marcada por la sencillez y la igualdad del entorno rural: "En la comunidad donde viví, hasta los 13 años todos nos veíamos iguales... No sabía que había gente rica hasta que me mudé a Culiacán", recuerda Mario entre nostalgias y sonrisas.
Tras realizar su primer año escolar en su comunidad natal, de un aula única y multigrado, sus padres tomaron la decisión de enviarlo a estudiar a Sanalona. Allí, a orillas de la presa, recuerda que pescar la mojarra y el bagre para el sustento diario era parte de la vida cotidiana.
Formación, esfuerzo y el salto a la ciudadA los 13 años, emprendió el viaje hacia la ciudad de Culiacán para cursar la secundaria en la Federal #6. Ese traslado marcó el inicio de una etapa de adaptación y supervivencia.
Mario vivió con diferentes familiares hasta que sus padres pudieron adquirir un solar con cerco de alambre y un pequeño cuarto de material en el que dormía sobre petates; lejos de verlo como una carencia o motivo de sufrimiento, Mario recuerda con mucho cariño.
Guiado por los consejos de su maestra de secundaria, Delfina, asumió desde muy joven la premisa de que cada obstáculo debe convertirse en un incentivo de superación. Con este impulso, ingresó a la Preparatoria Dr. Salvador Allende y posteriormente a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
Escogió la carrera de Derecho por ser una opción accesible para una familia de escasos recursos económicos. Durante sus años universitarios, se apoyó en los populares "digestos", copias de libros que la escuela facilitaba, esto para que los alumnos pudieran estudiar sin altos costos.
La pasión gastronómica y la llegada a Los Mochis
Desde la época de preparatoria, Mario incursionó en el ramo gastronómico para costear sus estudios y apoyar a su familia. Inició su trayectoria laboral en 1986 en una cadena de restaurantes, donde ascendió hasta llegar a ser gerente de sucursal.
Al requerir de mayor flexibilidad para realizar su servicio social, empezó a trabajar en una pizzería de renombre en aquellos años.
Fue precisamente en esta empresa donde entabló una relación fundamental de tutoría y amistad con Martín Alba Villagrana, quien reconoció su espíritu colaborativo y su orientación a resultados. En noviembre de 1994, tras competir por una vacante, Mario fue seleccionado para cubrir la plaza en Los Mochis en el mismo negocio de pizzas.
Aunque en un principio viajaba constantemente a Culiacán, su arraigo por la ciudad del norte fue creciendo.
En marzo de 1998 contrajo matrimonio con Lorena Arellanes Sánchez, una "extraordinaria mujer" con quien formaría un hogar y tendría tres hijos, entre ellos unos gemelos. Para 1995 estableció su residencia permanente en Los Mochis, ciudad que adoptó como propia.
El nacimiento de Metro Pizza: un salto de fe
En junio de 1999, tras culminar su ciclo en aquella pizzería, Mario y su esposa se encontraron en una encrucijada: regresar a Culiacán o emprender su propio camino en Los Mochis y, con la determinación de quedarse, apostaron por lo que mejor sabían hacer: las pizzas.
Pasar de ser empleado a emprendedor representó "un salto triple mortal", comenta Mario. Como en todo inicio, le tocó asumir la función de "hombre orquesta", desde contestar las llamadas, preparar la masa, comprar insumos, costear, cobrar y resolver los imprevistos.
Rompieron paradigmas en el mercado local con dos grandes innovaciones; la primera fue la especialización en delivery: mientras la tendencia de la época era el consumo en restaurante, apostaron por el servicio a domicilio; su primer colaborador fue un repartidor en motocicleta.
En segundo lugar, Mario apostó por un formato innovador, además de que comenzó su local en un pequeño espacio de un metro de frente y vendiendo únicamente rebanadas de pizza, rentado por el empresario Ramón Sánchez en la esquina de Independencia y Zaragoza, situación que le daría nombre a su negocio.
De allí nació la idea de crear pizzas rectangulares, dando vida al nombre de Metro Pizza, cuyo producto insignia de 40 trozos sigue siendo un éxito.
Gracias al trabajo constante, el apoyo incondicional de su esposa y la calidez en el trato, el negocio familiar ha prosperado de manera constante a lo largo de más de 27 años.
Liderazgo gremial y compromiso con la comunidad
Con más de 57 años de edad y una vasta trayectoria, Mario Zazueta ha mantenido una participación activa en diversos organismos empresariales de la región (Canacintra, Canaco, Coparmex, Canirac). En 2021, impulsó junto a otros empresarios la creación del Consejo Empresarial Restaurantero (CER) para representar y gestionar los intereses del sector en Los Mochis.
Actualmente, el CER agrupa a más de 208 empresarios entre restaurantes y la cadena de suministros, promoviendo la capacitación, el dinamismo económico y un auténtico networking entre proveedores y compradores.
Desde su visión, la cocina regional es un pilar indispensable para el turismo en el norte de Sinaloa. Promueve una atención cálida y hospitalaria hacia todos los visitantes, concibiendo la gastronomía como una extensión de la cultura e identidad sinaloense.







